Una casa no siempre necesita una reforma integral para experimentar un cambio importante. A veces, una mini reforma o un buen restyling basta para actualizarla o personalizarla cuando la base es buena: sustituir puertas, revisar zócalos y molduras, renovar los frentes de un armario empotrado, introducir papel pintado o utilizar la pintura de una manera menos convencional.
Algunas de estas intervenciones apenas generan molestias; otras implican algo más de lijado, cortes, polvo o retoques posteriores. Pero todas parten de la misma idea: actuar sobre elementos muy visibles de la vivienda para conseguir un efecto wow. Sobre estas líneas, un proyecto de Upendi Design Studio.
© Javier Calleja RoviraPintura, pero no necesariamente en todas las paredes
Pintar las paredes continúa siendo una de las formas más rápidas y efectivas de transformar una estancia, pero la pintura puede dar mucho más juego en una mini reforma. En lugar de cambiar el color de toda la habitación, se puede utilizar para destacar solo una zona, crear un bloque de color o modificar la presencia de un elemento concreto.
Y aquí entran también los muebles: lacar una librería, un aparador, los frentes de un armario o incluso una puerta puede hacer que toda la decoración se perciba de manera diferente. Además, al tratarse de una superficie más reducida, resulta más fácil atreverse con un color impactante. En la imagen, un proyecto de Diseño de Upendi Design Studio (interiorismo y estilismo de Laura Vega).
© De la Villa StudioCambiar las puertas de interior puede rejuvenecer toda la casa
Las puertas de interior tienen mucha presencia visual. ¿Te has parado a pensar cuánto ocupan? Te sorprenderá cómo se transforma la casa con unas nuevas. No hace falta buscar diseños llamativos: una puerta lisa, bien proporcionada y en un acabado actual puede aportar mucha más limpieza visual. También se puede jugar con la madera natural, los lacados o las versiones acristaladas cuando interesa favorecer el paso de la luz.
Pero ten en cuenta que cambiar una puerta completa puede implicar también intervenir sobre el marco y el premarco, por lo que dentro de estas mini reformas es una de las actuaciones con algo más de trabajo y polvo. En la imagen, un proyecto de De la Villa Studio con puerta corredera en madera.
© La Redoute InterieursA veces basta con cambiar la manilla
No todas las puertas necesitan ser sustituidas. Como mini reforma con maxi efecto, si la hoja está en buen estado y su diseño sigue funcionando, cambiar manillas, pomos o herrajes puede actualizarla de manera sorprendente. Es una intervención pequeña, rápida y limpia, pero muy visible porque afecta precisamente a la zona que tocamos y miramos cada día. En la foto, propuesta de La Redoute Interieurs.
© Javier Calleja RoviraMarcos y tapetas: el detalle que puede modernizar una puerta
Si hablamos de renovar puertas como mini reforma conviene echar una mirada a las tapetas y marcos. Estos elementos, alrededor de la puerta, influyen mucho en el resultado final y pueden mantenerse en el mismo acabado que la hoja para crear un conjunto uniforme o reducirse para buscar una estética más discreta y contemporánea.
Los perfiles mínimos funcionan especialmente bien en interiores de estilo contemporáneo. Pero ojo, si antes existía una tapeta ancha y se sustituye por otra más estrecha, puede quedar a la vista parte de la pared anterior y será necesario reparar, emplastecer y volver a pintar. Proyecto de Pilsferrer.
© Carla Capdevila¿Y si eliminamos la puerta?
¡Mucho más atrevido! Pero esta mini reforma puede darle metros a la casa. Dile adiós a esa puerta que ya no cumple una función real. ¿Dónde puede suceder? Entre el recibidor y el salón o entre dos zonas de día que interesa conectar visualmente. En lugar de dejar simplemente el hueco, se puede enmarcar el vano con madera, molduras o un acabado pintado para darle presencia. El proyecto es de Deleite Design.
© LEROY MERLINRodapiés y zócalos: pequeños elementos que cambian la proporción
El rodapié suele pasar inadvertido hasta que se cambia. Un modelo excesivamente bajo, muy ornamentado o deteriorado puede restar actualidad a una estancia, mientras que un diseño más limpio y bien proporcionado ayuda a ordenar visualmente todo el perímetro. Puede elegirse en el mismo tono que la pared para hacerlo desaparecer o, al contrario, utilizarlo como elemento de contraste.
Y si se quiere ir un poco más allá, el rodapié puede convertirse en punto de partida para crear un zócalo con molduras, capaz de aportar arquitectura y profundidad sin necesidad de revestir toda la pared. De nuevo una de esas mini reformas con maxi efecto que tanto gustan. Pared con molduras y papel pintado, propuesta de LEROY MERLIN.
© CARLA CAPDEVILAMolduras en paredes: del cuarterón clásico a una versión mucho más actual
Las molduras han dejado de estar asociadas únicamente a interiores clásicos. Utilizadas con líneas sencillas y proporciones bien estudiadas, pueden transformar una pared lisa y darle mucho más carácter. Una opción es crear cuarterones pintados en el mismo tono que la pared, de manera que el relieve sea el protagonista sin generar demasiado contraste. Otra consiste en colocar papel pintado dentro de esos marcos para convertir determinadas zonas en auténticos paneles decorativos. Este rincón pertenece a una casa que conserva su esencia de 1972, proyectada por el estudio Vílchez Uriarte.
© Enric BadrinasLlevar las molduras al techo, y no solo al perímetro
La moldura tradicional en el encuentro entre pared y techo sigue siendo un recurso muy válido y efectivo. Pero existe una forma más contemporánea de utilizarla: llevar las molduras al propio plano del techo y crear con ellas dibujos geométricos, rectilíneos o retículas sencillas.
En lugar de dejarlas en blanco, se pueden pintar junto con todo el techo en un tono intenso o envolvente. Así, el techo deja de ser un plano neutro y se convierte en una superficie decorativa con mucha presencia. Techo con molduras, pintado en color negro, de uno de los dormitorios del Hotel boutique Palacio de los Ángeles en Haro, diseño de Trenchs Studio.
© ARTEPapel pintado para cambiar una estancia sin tocar su arquitectura
El papel pintado permite introducir textura, dibujo y color con una intervención relativamente rápida y limpia (incluso, podríamos decir que en muchos cosas: low cost). No hace falta utilizarlo en todas las paredes; de hecho, puede resultar más interesante reservarlo para un frente concreto, el fondo de una librería, una zona de comedor o el interior de unos cuarterones moldurados. Revestimiento Mysuru Aranya de ARTE.
© CARLA CAPDEVILARenovar solo los frentes de un armario empotrado
Si el interior del armario funciona bien, no siempre tiene sentido desmontarlo por completo. Se pueden cambiar únicamente las puertas o frentes, manteniendo baldas, cajones y barras existentes. Es una intervención muy eficaz porque el armario empotrado suele ocupar una superficie visual importante, especialmente en dormitorios y pasillos.
Cambiar unas hojas antiguas por otras lisas, lacadas, de madera o con nuevos perfiles puede hacer que la estancia parezca completamente renovada. También es posible modificar el sistema de apertura o actualizar tiradores y herrajes. Proyecto de Leticia Yagüez y ACIP Arquitectura.




