Paredes, tejados y ventanas: las claves para un aislamiento térmico perfecto en tu casa antes de que bajen las temperaturas


Prepara la casa para la temporada más fría del año y consigue interiores acogedores y confortables. Estos son los puntos de tu vivienda que deben estar correctamente aislados.


Salón© Domkapa
24 de septiembre de 2026 a las 13:02 CEST

Ahora que estamos a las puertas del otoño es el momento de preparar la casa para el frío que está por llegar. Además de renovar los textiles y de poner a punto el sistema de calefacción, es esencial que te asegures de que tu vivienda cuenta con un buen aislamiento. Será la clave para que tu casa sea confortable y puedas ahorrar en el consumo de energía.

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Salón con sofá verde© Westwing

Mejorar el aislamiento es clave

Que tu casa esté bien aislada no tiene que ver únicamente con que las ventanas cierren correctamente, sino con evaluar todos los aspectos que marcan un buen aislamiento. Es la envolvente de la vivienda la que debe estar bien aislada: las paredes, la fachada, la cubierta, el suelo, etc.

Para que los interiores sean confortables desde un punto de vista térmico, tendrás que conseguir que se mantengan cálidos en invierno y frescos en verano. Y, además, de contar con un buen sistema de calefacción y de aire acondicionado, es importante que nuestra casa mantenga la temperatura interior sin que entre el frío o el calor. De conseguirlo dependerá el confort en el hogar y también que no se dispare el consumo.

 

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Edificio© Unsplash

La fachada, bien aislada

Por las paredes exteriores, cuando el aislamiento es deficiente, la casa puede perder hasta un 25 % del calor que se genera con el sistema de calefacción. Por eso necesitamos que la fachada de nuestra vivienda esté muy bien aislada si quieres mantener el espacio caliente en invierno, y hay varias formas de conseguirlo.

  • Por el exterior. Hay que colocar el material de aislamiento —que puede ser de diferentes tipos según cada caso— sobre la cara exterior del muro y protegerlo después con una o varias capas de acabado.
  • Por el interior. Si no tenemos forma de renovar el aislamiento exterior, podemos hacerlo por el interior. Esto tiene algún inconveniente, ya que reduce en unos centímetros la superficie interior de la vivienda. Además, hay que hacerlo bien para evitar puentes térmicos entre encuentros, en esquinas, pilares, forjados, ventanas y otros elementos.
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Edificio© Unsplash

Proteger la cubierta

Si vives en una casa unifamiliar o en el último piso de un edificio, debes saber que por la cubierta puede escaparse el calor que generas en el interior, lo que incidirá directamente en el confort térmico de tu casa.

La cubierta ha de estar bien aislada e impermeabilizada, para evitar que se escape el calor en invierno y el frío en verano, o que se recalienta el interior durante los meses más cálidos cuando le dé el sol. Pide asesoramiento profesional para aislar la cubierta de tu casa. Aunque te parezca una inversión considerable, el resultado merece la pena.

En cuanto al techo de la casa, si es bajo cubierta, también conviene aislarlo adecuadamente. Según el Instituto para la Diversificación de la Energía (IDAE), un techo mal aislado puede dejar escapar hasta un 30% del calor de la casa. Para solucionar el problema, además de aislar la cubierta, puedes colocar un falso techo por el interior e introducir un material aislante. 

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Salón con sofá© Ikea

Un suelo confortable

Otro de los puntos por los que se puede escapar el calor de la calefacción, o el fresco de la climatización, es el suelo. Sobre todo, si vives en un primer piso y debajo tienes un garaje o un sótano. Cuando la vivienda está en las plantas más altas de un edificio y debajo tiene una casa ocupada, el suelo no necesitará tanto aislamiento. 

Por el contrario, si debajo hay un espacio que no se calienta, tendrás que asegurarte de aislar muy bien el pavimento, ya que el forjado puede transmitir frío al suelo de tu casa. 

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Comedor© Gancedo

¿Qué material aislante conviene utilizar?

Existen distintos materiales con utilidades diversas y características propias que se pueden emplear para mejorar el aislamiento de las diferentes superficies de la vivienda. Cada uno posee cualidades específicas que lo hacen más adecuado para uno u otro uso.

  • Lana mineral: puede ser lana de vidrio o lana de roca. Ambas son perfectas para aislar fachadas, cubiertas y paredes exteriores. Además de proteger térmicamente la vivienda, también proporciona aislamiento acústico. Es un material resistente al fuego. 
  • Espuma de poliuretano: se adapta bien a todo tipo de huecos, aunque sean irregulares. Utilízalo para el aislamiento de fachadas y cubiertas.
  • Paneles de poliestireno extruído: perfecto para aislar la envolvente de la vivienda, suelos y fachadas.

Entre los distintos aspectos que debes tener en cuenta a la hora de elegir el material aislante que vas a utilizar están la resistencia térmica, la conductividad, la resistencia a la humedad, la estabilidad y la durabilidad.

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Salón con ventanas© Ikea

Elige ventanas eficientes

Cuando pensamos en el aislamiento del hogar, lo primero que nos viene a la cabeza son las ventanas. Para evitar las pérdidas de calor en el interior es decisivo contar con unas ventanas eficientes. Son aquellas que reúnen un conjunto de características concretas que les permiten proteger el interior del frío y del calor. Este tipo de ventanas suelen llevar perfiles o carpintería de aluminio con rotura de puente térmico, así como vidrio de doble acristalamiento bajo emisivo y control solar. 

Por otro lado, la ventana ha de estar bien instalada. No sirve de nada comprar una ventana eficiente, si después se instala de forma deficiente. Además de la propia ventana, el aislamiento ha de extenderse al hueco y al sellado de la unión con la pared, que ha de realizarse con espuma expansiva específica. 

Un consejo: si detectas fugas de calor en tus ventanas pero no puedes cambiarlas en este momento, puedes utilizar burletes de espuma o de PVC, que te ayudan a tapar estos puntos débiles de puertas y ventanas. 

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Salón con sofá© Westwing

Evita las filtraciones de aire

Aunque creas que vives en una casa aislada, puede suceder que se produzcan filtraciones de aire en determinados puntos de paredes, techos, ventanas, etc. Esto suele ocurrir en juntas, encuentros de paredes, huecos que están mal sellados o el cajón de las persianas.

Las filtraciones de aire provocan una considerable pérdida de confort en el interior. Entrará aire frío en invierno y calor en verano, e incluso pueden producirse corrientes.  Esto nos obligará a poner la calefacción más alta, con el consiguiente aumento del consumo de energía, y lo mismo sucederá en verano con el aire acondicionado. La solución a este problema pasa por detectar dónde se producen las filtraciones y reparar esos puntos.

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Salón con sofás© Gancedo

Puntos críticos por los que se escapa el calor

Una vez revisado y mejorado el aislamiento de la envolvente (paredes, fachada, cubierta y suelo), todavía pueden existir puntos débiles por los que entre el frío en invierno o el calor en verano. Algunos de estos puntos son: la puerta de entrada y otras puertas de exterior; los cajones de las persianas (si no están correctamente aislados y sellados); el encuentro de la ventana con la persiana y la fachada; etc. 

Puedes aislar los cajones de las persianas de una forma bastante sencilla. Basta con abrir el cajón, colocar el material aislante, fijarlo con cintas adhesivas y volverlo a cerrar. 

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Sofá con mesa auxiliar© Westwing

No te olvides de ventilar la casa

Una vez revisado el aislamiento de tu casa, podrás disfrutar de espacios mucho más confortables, sobre todo si consigues que sean interiores estancos, sin filtraciones de aire. Esto no significa que no tengas que ventilar a diario tu casa para renovar el aire. Gracias a la ventilación se elimina el exceso de humedad del aire, si existe. También contribuye a eliminar el CO2 y otras sustancias potencialmente tóxicas del ambiente.