Tulipán, narciso o lirio: las flores que anuncian la primavera en el jardín y cómo cuidarlas


Aprovechar las flores de temporada en el jardín es una gran idea si lo que quieres es añadir aún más belleza al espacio exterior. Hoy te contamos cuáles son las especies perfectas para cultivar en primavera.


Jardín con flores© Pixabay
17 de marzo de 2026 a las 13:00 CET

¿Quieres más color y belleza para tu jardín o para la terraza? Solo tienes que cultivar plantas de temporada que florezcan en todo su esplendor. Estas son las más adecuadas. Descubre cómo cuidarlas. 

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Flores de primavera© Pixabay

Las flores de temporada primaverales

Si tu objetivo es contar con flores en el jardín durante todo el año, las flores de temporada serán tus mejores aliadas. Cada estación tiene las suyas y las primaverales, que florecen entre marzo y junio, son realmente espectaculares. Como en primavera hay más luz y las temperaturas ya comienzan a ser cálidas, las plantas producen flores en todo su esplendor, causando en el jardín una explosión de color. 

Una ventaja de elegir flores de temporada es que, al florecer cuando realmente les toca, se adaptan mejor al clima de esta época del año. Muchas de ellas pueden durar varios años. Aquí tienes algunas sugerencias por las que decidirte. 

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Prímulas© Pixabay

 Prímula (Primula)

Es una de las plantas de temporada características de la estación primaveral que antes florecen. De ahí su nombre, que procede del latín primus, que significa primera. Gracias a esta característica, la prímula (Primula) es la flor perfecta para dar la bienvenida a la primavera. Se trata de una planta herbácea que crecerá feliz en tu jardín si la plantas en un rincón en semisombra. No soporta los rayos del sol de forma directa. También es perfecta para cultivar en jardineras o macetas y alegrar tus balcones. 

Planta tus prímulas en otoño para disfrutarlas a comienzos de la primavera. Ten en cuenta que a esta planta le gustan los suelos ricos en materia orgánica y nutrientes y bien drenados, ya que no le van bien los encharcamientos. Riégala de forma frecuente, manteniendo el sustrato ligeramente húmedo. 

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Gazanias© Pixabay

Gazania (Gazania x hybrida) 

Los jardines que se localizan en zonas de clima caluroso y soleado tienen en la gazania (Gazania x hybrida) una planta de temporada perfecta. Se trata de una planta de origen sudafricano, de ahí que se la conozca también como margarita africana, y es extremadamente resistente al calor. Nos encantan sus flores grandes de variados colores y que tienen la particularidad de abrirse de día para recibir la luz del sol y cerrarse de noche. 

Para encontrar el lugar perfecto para ella, recuerda que debes plantarla en un lugar muy soleado para que florezca abundantemente. Búscale un rincón con un terreno preferiblemente arenoso y que tenga un buen drenaje. Este punto es muy importante, ya que la gazania no tolera los encharcamientos. De hecho, hay que regalar muy poco. Abónala una vez al mes durante la época de floración y prepárate a disfrutar de su belleza y color.  

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Fresias© Pixabay

Fresias (Freesia x hybrida)

Si quieres plantar en el jardín una flor que destile un aroma intenso y agradable en primavera, la Fresia (Freesia x hybrida) puede ser una buena opción. Planta sus bulbos en otoño o a finales del invierno en un suelo ligero y con un buen drenaje. Cuando florezca, derrochará belleza y color. 

Para cultivarla con éxito, lo más importante es encontrar un emplazamiento luminoso, aunque si vives en una zona de veranos calurosos, lo mejor es ponerla en un espacio sin sol directo. Riégala de forma moderada. 

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Ranúnculos© Pixabay

Ranúnculo (Ranunculus asiaticus)

Para cultivar ranúnculos (Ranunculus asiaticus) con éxito, lo mejor es buscar un entorno fresco y luminoso en el que no haga mucho calor en verano, ya que se trata de una planta que no tolera el calor excesivo. Por eso necesita un riego regular, vigilando que no se encharque. Cuando vayas a plantar los ranúnculos en forma de tubérculos, remójalos en agua unas horas antes de plantarlos. 

Una curiosidad: los ranúnculos son muy apreciados para formar parte de los ramos de novia. Sus pétalos apretados en capas simulan los pétalos de las rosas. 

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Tulipán© Pixabay

Tulipán (Tulipa spp.)

¡A quién no le encantan los tulipanes! Se trata de una flor tan maravillosa que se convierte en un símbolo de la primavera. Para que el tulipán (Tulipa spp.) florezca en tu jardín, tendrás que plantar los bulbos en otoño, a unos 10 o 15 cm de profundidad, en un terreno ligero y con buen drenaje. Elige para ellos un lugar en semisombra y riégales de forma ligera. Es importantísimo no pasarse con el riego, ya que un exceso de agua podría pudrir el bulbo.

Un consejo: no protejas demasiado los tulipanes del frío invernal. Se trata de una planta que necesita bajas temperaturas para florecer en todo su esplendor. 

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Lirio© Pixabay

Lirio (Iris germánica)

Por el brillante y variado colorido de sus flores, el lirio (Iris germánica) toma su nombre de la diosa Iris, personificación del arcoíris. Necesita mucho sol para desarrollarse y florecer, y también estar plantada con espacio suficiente: no pongas tus iris demasiado cerca unos de otros, ya que necesitan ventilación. 

A la hora de regar los lirios, apórtales agua de forma moderada. No debes preocuparte demasiado del riego, ya que toleran la sequía bastante bien. 

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Jacintos© Pixabay

Jacinto (Hyacinthuss spp.)

Si hay una característica que define a las flores de jacinto (Hyacinthuss spp.) es, sin duda, su intenso perfume, por lo que plantarlas en el jardín es garantía de un rico aroma floral. Para crecer feliz y florecer, necesita estar en un lugar luminoso o en semisombra, y que no te pases con el riego, ya que un exceso de humedad la perjudicará mucho. A pesar de esto, el aporte de agua ha de ser regular para conseguir que el sustrato se mantenga húmedo durante el período de floración. 

Cuando la planta haya terminado de florecer, debes cortar la vara floral y continuar con el riego hasta que las hojas se sequen por completo. Abónala con un fertilizante rico en potasio para que el bulbo se nutra adecuadamente y pueda renacer la próxima primavera. Puedes sacar el bulbo de la tierra y guardarlo en un lugar seco y oscuro hasta que llegue el momento de volver a plantarlo en otoño.

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Narcisos© Pixabay

Narciso (Narcissus spp.)

Si quieres aportar a tu jardín la belleza delicada de los narcisos (Narcissus spp.), solo tienes que plantar sus bulbos en otoño y florecerán en primavera. Además, los narcisos son todo un símbolo de la estación de las flores. Se trata de una planta muy resistente, que crece bien a pleno sol o en semisombra, y que necesita un riego moderado. Una vez hayan florecido no te exigirán muchas atenciones. 

Un consejo: es importante mantener tus narcisos fuera del alcance de los niños y las mascotas, ya que son tóxicos en caso de ingestión.  

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Anemonas© Pixabay

Anémona (Anemone coronaria)

Las anémomas (Anemone coronaria) pertenecen a la misma familia que los ranúnculos. Las que nacen de bulbos (porque hay otras variedades vivaces) florecen en primavera, añadiendo color y belleza al jardín en esta época del año. Hacen gala de un repertorio cromático de lo más variado, ya que hay anémonas rojas, rosas, moradas, azules y blancas. 

Para prosperar sin problemas, debes plantar los bulbos en otoño, eligiendo un terreno fresco y bien drenado, un poco resguardado del sol directo si el clima es caluroso. Aun así, las anémonas necesitan unas cuatro horas de sol como mínimo. En cuanto al riego, la frecuencia adecuada durante la floración es de dos o tres veces por semana, manteniendo el sustrato húmedo.