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Gin tonic perfecto

El gin tonic tiene su ciencia. Si, el gin tonic perfecto nunca será una copa llena de botánicos, hojas, palos, frutas, bayas, semillas, ni demás 'vainas' (a veces puede parecer una frutería o un huerto). Hablamos de un cóctel sobrio y seco, como lo es la ginebra, uno de los principales ingredientes para preparar un buen gin tonic. Y cuando un trago está hecho con una ginebra y una tónica de calidad, bien preparados, no necesita de muchos adornos. También son importantes las medidas, el hielo y, por supuesto la copa o vaso en los que vas a servir este popular cóctel que no pasa jamás de moda. Hay numerosas alternativas para elegir tanto el famoso destilado como el refresco con burbujas y quinina. Es una opción que se toma como copa, después de comer o cenar, a media tarde e, incluso, en el aperitivo. Y, siempre, siempre, prepáralo con cariño, otro de sus ingredientes más importantes, como todo en la vida. ¡Disfruta de tu gin tonic perfecto!

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El gin tonic tiene su ciencia. Si, el gin tonic perfecto nunca será una copa llena de botánicos, hojas, palos, frutas, bayas, semillas, ni demás 'vainas' (a veces puede parecer una frutería o un huerto). Hablamos de un cóctel sobrio y seco, como lo es la ginebra, uno de los principales ingredientes para preparar un buen gin tonic. Y cuando un trago está hecho con una ginebra y una tónica de calidad, bien preparados, no necesita de muchos adornos. También son importantes las medidas, el hielo y, por supuesto la copa o vaso en los que vas a servir este popular cóctel que no pasa jamás de moda. Hay numerosas alternativas para elegir tanto el famoso destilado como el refresco con burbujas y quinina. Es una opción que se toma como copa, después de comer o cenar, a media tarde e, incluso, en el aperitivo. Y, siempre, siempre, prepáralo con cariño, otro de sus ingredientes más importantes, como todo en la vida. ¡Disfruta de tu gin tonic perfecto!

  • 60 ml de Ginebra
  • 200 ml de Tónica
  • 1 rodaja de Lima
  • Hielo
  • Enebro opcional, una o dos bayas
  1. 1.

    El gin tonic perfecto se prepara directamente en el vaso, no en coctelera. Lo primero que tenemos que hacer, por tanto, es elegir la copa o vaso donde lo serviremos. Elige una copa de balón o un vaso ancho, de tipo sidra, lo importante es que tenga suficiente capacidad como para que quepan todos los ingredientes de forma desahogada. Sobre todo, recuerda: servir un gin tonic en pleno siglo XXI en vaso de tubo debería estar castigado con penas de cárcel.

  2. 2.

    En segundo lugar, pondremos el hielo en la copa. En muchas ocasiones nos fijamos mucho en la ginebra elegida o en la marca de tónica, y nos olvidamos del hielo… cuando es un ingrediente fundamental. Un mal hielo dará al traste con la mejor de las ginebras. Un gin tonic es un trago largo y reposado, que invita a la conversación. Por eso, debemos elegir un hielo compacto y grande, para que no se deshaga y agüe nuestra copa. Olvídate de las hieleras de la nevera. Añade una buena cantidad de hielo… por lo menos 5 o 6 piezas.

  3. 3.

    Parte una rodaja entera de limón o de lima y ésta, a su vez, en dos medias lunas. Con una de ellas, frota suavemente el borde la copa -también se hace solo con la cáscara- y exprime unas gotas de su zumo en el interior. Coloca la otra media luna en el interior.


  4. 4.

    Ahora, sirve la ginebra para un gin tonic. La cantidad oscilará entre los 50 y los 60 mililitros, dependiendo de cada ginebra. Pero ni una gota más ni una menos.

  5. 5.

    Por último, incorpora la tónica. En muchas ocasiones se sirve la tónica dejándola caer por la cucharilla trenzada. Es un error. Esto solo lleva a que se rompa la burbuja y la tónica pierda el gas. Lo mejor es servir la tónica suavemente, directo desde su botellín o lata.

  6. 6.

    Ahora sí, con la cucharilla trenzada o con un palito de coctelería, da un cuarto de vuelta a la copa, no más, para que se integren los ingredientes.
PRESENTACIÓN:
  1. 1.

    Sirve tu gin tonic perfecto inmediatamente. Puedes ponerle algún trozo o cáscara de limón o de lima.


  2. 2.

    No necesita ningún adorno más. Como mucho, una o dos bayas de enebro. ¡Y aquí tienes el gin tonic perfecto!