Una bodega de película, una parrilla y un secreto en Gros: así se saborea San Sebastián


Durante diez días al año, San Sebastián se convierte en un plató donde las mejores escenas ocurren alrededor de una mesa. Recorremos los restaurantes donde el Zinemaldi se sienta a comer.


Rekondo© Filtro Creativo
Por: Begoña del Hoyo
25 de septiembre de 2026 a las 11:30 CEST

Caminar por San Sebastián estos días es una experiencia casi hollywoodiense, pero con alma de pueblo. El taxista que me lleva desde la estación lo resume sin rodeos: "Aquí somos poco menos de 200.000 habitantes; es un pueblo grande. Esta semana es una locura". Un lugar que muchos profesionales del cine sienten 'como una segunda casa', en palabras de Ricardo Darín, rostro del cartel de este año.

No es de extrañar. Durante el festival, la ciudad entera respira cine, y no es raro toparse con cineastas de culto o con actores internacionales de la talla de Brad Pitt o Jesse Eisenberg pidiendo un pintxo y un zurito en cualquier barra de la Parte Vieja. Aquí las alfombras rojas terminan, casi siempre, en un mantel.

Porque es bien sabido que los grandes acuerdos y las conversaciones importantes se fraguan alrededor de una mesa. Y es precisamente esa alianza entre cultura cinematográfica y cultura gastronómica lo que hace de Donostia un lugar único. De los clásicos con solera a las propuestas más actuales, la ciudad ofrece un guion para cada comensal. Desde ¡HOLA! Cocina hemos elegido tres.

Rekondo: la bodega que guarda secretos de película

Iñaki Arrieta y Lourdes Rekondo en la bodega de Rekondo, una de las mejores del mundo según Wine Spectator, con botellas de colección que se remontan a 1880.© Rekondo
Iñaki Arrieta y Lourdes Rekondo en la bodega de Rekondo, una de las mejores del mundo según Wine Spectator, con botellas de colección que se remontan a 1880.

En las laderas del monte Igueldo, Rekondo lleva 62 años escribiendo su propia historia. Nació como una pequeña sidrería familiar y, a base de trabajo bien hecho, se ha convertido en una referencia internacional, con una bodega que Wine Spectator sitúa entre las mejores del mundo.

Por sus mesas han pasado nombres que cualquier cinéfilo reconocería. "Esta semana han venido a comer Antonio de la Torre y Carmen Machi", cuenta Iñaki Arrieta, chef de la casa. Hace unos años fue Arnold Schwarzenegger. Y de otras visitas guarda detalles casi íntimos: "De Dakota Johnson me llamó mucho la atención su piel, y de Leiva, su cercanía".

La terraza de Rekondo, con la bahía de La Concha a sus pies: el escenario perfecto para una sobremesa de festival.© Rekondo
La terraza de Rekondo, con la bahía de La Concha a sus pies: el escenario perfecto para una sobremesa de festival.

Pero que nadie espere un desfile de vanidades. "Rekondo es un restaurante familiar, de trato muy cercano. A todos los clientes los tratamos por igual". Las estrellas y los vecinos de toda la vida, asegura, "se compaginan perfectamente".

Para Arrieta, septiembre es la mejor época del año en Donosti: "Es final de verano, el ambiente se refresca y todo coincide con el festival. Hay menos turismo y un ambiente cultural que trae el cine. Es una mezcla de trabajo, vacaciones y gente del mundo audiovisual". Su cocina lo acompaña con naturalidad, porque él la entiende como un ciclo cromático: "Ahora vamos hacia los naranjas y los marrones: alcachofas, carne de caza, salsas de untar... Aquí se respetan los tiempos de cada producto, y siempre escogemos producto local".

Añadas históricas de Vega Sicilia o Marqués de Riscal que no están a la venta: en la bodega de Rekondo, algunas botellas valen casi tanto como un cuadro.© Filtro Creativo
Añadas históricas de Vega Sicilia o Marqués de Riscal que no están a la venta: en la bodega de Rekondo, algunas botellas valen casi tanto como un cuadro.

Y luego está la bodega, protagonista absoluta de la casa. Muchos visitantes internacionales llegan atraídos por lo que han leído sobre ella. "Para nosotros es un orgullo. San Sebastián es una ciudad pequeña, no comparable con Nueva York o Tokio, y, sin embargo, tenemos una de las mejores bodegas del mundo". Entre sus tesoros hay botellas de colección que se remontan a 1880, algunas con un valor que puede acercarse al de un cuadro de Picasso. Otras, como ciertas añadas de Marqués de Riscal o Vega Sicilia, directamente no se venden: "A no ser que venga el papa y le saques el vino de su año de nacimiento. Aunque ya no es tan mayor", dice entre risas.

¿Su consejo para acertar? Confiar en el sumiller. "Es importante dejarse asesorar, porque depende mucho de los gustos. El sumiller es quien te va guiando según tus preferencias".

El cine, confiesa, se cuela más en la decoración que en los platos: para la bodega se inspiró en los anuncios de su infancia, como los de Freixenet o Rondel Verde, y para los objetos kitsch, en el universo de Almodóvar.

Narru: cocina donostiarra sin florituras

En pleno corazón de la ciudad, Narru abrió las puertas de su nuevo local en 2019 y, unos meses después, se integró en el Hotel Arbaso. Su filosofía, como resume el chef Iñigo Peña, es clara: producto de calidad, sin florituras, y la parrilla como gran protagonista.

El comedor de Narru, en el Hotel Arbaso, donde durante el Zinemaldi se sientan grupos de actores y profesionales del cine alrededor de la parrilla.© Narru
El comedor de Narru, en el Hotel Arbaso, donde durante el Zinemaldi se sientan grupos de actores y profesionales del cine alrededor de la parrilla.

Durante el Zinemaldi, basta asomarse al comedor para entender el ambiente. "La mayoría son mesas de grupos" explica Elena Narbate, directora de comunicación del hotel. "Además de los huéspedes, vienen actores y profesionales del cine. Para nosotros es una suerte estar entre los restaurantes destacados".

Narru juega con una dualidad muy donostiarra: la del cliente local que busca la cocina de siempre y la del visitante que quiere sentirse uno más. "Si vienes de fuera, puedes vivir algo como un donostiarra. Y si eres de aquí, puedes vivir lo de siempre, pero un poco más elevado".

Iñigo Peña, chef de Narru, defiende una cocina donostiarra sin florituras, con producto de calidad y la parrilla como protagonista.© Narru
Iñigo Peña, chef de Narru, defiende una cocina donostiarra sin florituras, con producto de calidad y la parrilla como protagonista.

El restaurante funciona en horario continuado, algo que encaja con el ritmo del festival. "Por la mañana todo es superrápido, porque la gente tiene que ir a trabajar, a una entrevista o a una proyección. A mediodía y en la cena llegan los grupos grandes, con menú cerrado y platos para compartir, pero servidos de forma individual".

¿Qué recomiendan estos días? Lo tienen claro: "Hay platos que no se tocan porque funcionan, como el ravioli, la chuleta a la parrilla o el rodaballo". El resto sigue el compás de la temporada y del kilómetro cero. "Si estás aquí una mañana, verás a los proveedores llegar desde sus caseríos con el producto". Ya están pensando en un menú Zinemaldi para el próximo año.

El maridaje del festival, según el sumiller Javier Caneja

Javier Caneja, sumiller de Narru, propone un vino para cada plato estrella de la casa, desde un txakoli local hasta un moscatel de Málaga.© Narru
Javier Caneja, sumiller de Narru, propone un vino para cada plato estrella de la casa, desde un txakoli local hasta un moscatel de Málaga.

La experiencia de Narru no está completa sin sus vinos, y nadie mejor para descubrirlos que su sumiller, Javier Caneja. Esta es su propuesta de maridaje para algunos de los platos estrella:

  • Ventresca de atún aliñada. Como es un plato graso, Caneja busca una acidez que limpie y aporte frescura. Su elección: Aitaren 2022, un vino local 100 % hondarrabi zuri.
  • Ravioli de rabo, foie y seta de temporada. Propone un blanco de Rioja con carácter: 200 Monges Reserva 2013. Malvasía vibrante, notas mantecosas y estructura de madera, pero con la frescura y la mineralidad necesarias para acompañar la grasa del foie y la textura gelatinosa del rabo.
  • Lenguado a la parrilla. Aquí sorprende con un tinto gallego, Silice Xabegra Edición Limitada 2022, un ensamblaje de mencía y variedades autóctonas de la Ribeira Sacra. Ligero, estructurado, mineral, de capa media-baja y con matices casi borgoñones.
  • Crema de queso. Para el final, Molino Real, de Telmo Rodríguez, uno de los grandes moscateles de Málaga. Dulzura, sí, pero también frescura y acidez para que nada resulte pesado.
  • Y el broche: Espresso Martini. Tía María, vodka, sirope de vainilla y un café solo. El equilibrio perfecto entre postre y cóctel. El truco para una espuma generosa: hielo en la coctelera. Irresistible.

Gerald's: Un refugio con alma de casa en pleno frenesí

Al otro lado del río, en Gros, Gerald's es de esos lugares que tienen algo de secreto compartido. Durante el festival, reconoce su copropietaria Bella Bowring, "se vive muy a tope, trabajamos muchísimo". Pero lo que más le gusta de estos días es el ambiente: "La clientela local se anima mucho a salir esta semana y hay muy buen rollo en el barrio".

Gerald's, en el barrio de Gros, donde las estrellas del festival son un vecino más y la carta cambia cada día.
Gerald's, en el barrio de Gros, donde las estrellas del festival son un vecino más y la carta cambia cada día.

Aquí la fama se diluye. "Hay muchos clientes del festival que repiten cada año. Para nosotros ya son habituales, y muchas veces ni nos damos cuenta" Quizá esa sea la mayor muestra de hospitalidad donostiarra: tratar a una estrella como a un vecino más.

Gerald's ha encontrado la fórmula perfecta para el ritmo del Zinemaldi: un menú semanal de producto local y de temporada, cómodo para quien tiene que salir corriendo hacia una proyección. Por las noches y los fines de semana llega la carta, que cambia cada día y se disfruta con más calma.

Y para brindar, Bowring lo tiene claro: "Me encantan las burbujas, así que cualquier tipo de burbuja". Entre sus favoritos, Basondoa, un vino de Navarra tan especial como esta semana.

¿Y si Gerald's fuera una película? "Diría alguna película de cine clásico, pero con un toque moderno". Nada más acertado para definir un lugar que parece una taberna de siempre y, a la vez, muy actual.

Rekondo
Paseo de Igeldo, 57. 20008 Donostia-San Sebastián
Tel.: 943 212 907

Narru (Hotel Arbaso)
Calle San Martín, 22. 20005 Donostia-San Sebastián
Tel.: 843 931 405

Gerald's
Calle Iparragirre, 13 (Gros). 20001 Donostia-San Sebastián