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© Val VenostaHay lugares que explican un sabor. El valle Val Venosta, en los Alpes, es uno de ellos: altitud, luz y ese contraste de temperaturas que ayuda a que la manzana Golden madure con calma. El resultado se nota desde el primer bocado: firme, jugosa, con carácter.
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© Val VenostaLa prueba de fuego de una buena manzana es simple: que esté rica hoy, pero también mañana. Esta Golden mantiene textura y frescor, por eso funciona igual de bien para comer tal cual como para sumarla a una ensalada o a una cena rápida. Y eso se debe a cómo la recolectan, a cómo se ha almacenado la manzana y el cómo la cuidan para que sus estándares sean de una calidad superior.
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© Val VenostaHay ingredientes que mejoran un plato solo por cómo suenan al morder. En gajos, en láminas finas o a dados, la manzana Golden de Val Venosta aporta ese punto crujiente y dulce que eleva cualquier receta, desde una ensalada básica a un bol de yogur con avena, por ejemplo.
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© Julia Lesina DebiasiTambién merece especial mención el logo de la marca. Dos mariquitas pueden parecer un adorno… hasta que sabes lo que significan. En los manzaneros se consideran aliadas naturales para cuidar el cultivo, un guiño muy visual a una forma de trabajar más cercana a la naturaleza.
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© Val VenostaEn Val Venosta, el sol tiene mucho que decir. La marca habla de más de 300 días luminosos al año y de una lluvia bastante contenida. Esa combinación, junto con la altitud, hace que la manzana madure sin prisas y concentre mejor su sabor. ¿El resultado? Una Golden jugosa, firme y con ese punto crujiente que se nota desde el primer bocado.




