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Si siempre te quemas con el sol, puede que estés cometiendo estos 5 errores

El cuándo, el cómo y el cuánto del cuidado de la piel antiedad que no puede faltar en verano

por Mariana Chacón

Este verano, los rituales de belleza toman un enfoque global, el seguro con el que combatir el daño que los rayos del sol infligen a la piel si no se protege a diario y a conciencia. Desde dentro hacia afuera llegan los beneficios que proporcionan los zumos más refrescantes de la temporada, mezclas de frutas y verduras con los que broncearse no conlleva también deshidratación, aparición de arrugas o falta de luminosidad. Una dieta SPF que se completa con los aperitivos saludables y ricos en vitamina C y antioxidantes. Como cuidados a nivel tópico, la protección es el paso fundamental que los dermatólogos califican de obligatorio para evitar que el verano sea sinónimo de envejecimiento. Un producto del que los expertos recuerdan su uso óptimo cada año por estas fechas para evitar quemaduras, es decir, las señales con las que el cuerpo te avisa de que está combatiendo una exposición solar demasiado intensa. 

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El sol es luz y vida pero, como todo, los extremos siempre son malos. En este caso, los fotoprotectores son fundamentales durante unos meses en los que sus rayos inciden con más fuerza, sobre todo en un país como España en el que los días se alargan incluso hasta alcanzar una duración de 15 horas, como ocurre el 21 de junio. Por ello se deben "utilizar cremas solares con SPF 50 durante todo el verano, al menos en el rostro. Y también en el cuerpo durante las primeras semanas de exposición. Con un protector alto podemos evitar las quemaduras que, además de resultar molestas, pueden convertirse en cáncer de piel", avisa la farmacéutica Rocío Escalante sobre un gesto que todavía genera dudas en cuanto a la aplicación. Si te quemas cada año y por fin te has convencido del peligro que ello supone, aprende de una vez cuáles son los 5 errores que puedes estar pasando por alto.

1. Lo aplicas tumbada en la toalla

El momento ideal para que el fotoprotector haga su efecto es aplicarlo 20 minutos antes de salir de casa: "Cuanto más tiempo permanezca en el sol, más alto debe elegir el SPF. Para una protección óptima, se recomienda aplicar la crema dos veces", aconsejan desde la marca Dr. Babor, que cuenta con la línea Protect Cellular de alto rendimiento que combate el daño de los rayos UVA y UVB, la luz azul e infrarroja y proporciona beneficios antioxidantes. Como excepción, "salvo que se trate de un filtro físico, que comienza a actuar en el momento mismo de la aplicación, los fotoprotectores químicos necesitan este plazo para que la piel los absorba del todo y se produzca el efecto protector", revela Begoña Gómez, experta en tratamiento de Yves Rocher donde se encuentra la crema protectora Tratamiento de Rostro Anti-brillo SPF50+, con polvo de Tapioca Matificante 100% vegetal. 

Como opción mineral, en Hawaiian Tropic cuentan con la gama Mineral que se elaboran con filtros 100% minerales. Desde la marca apuestan por cuidar del planeta y de la piel al mismo tiempo a través de estos fotoprotectores de aroma adictivo que prometen una hidratación y proteción duraderas (contra los rayos UVA y UVB), a través de fórmulas enriquecidas con coco o nuez de kukui. 

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2. Olvidas algunas zonas

La espalda, el dorso de los pies, los párpados o los labios también se queman y estas dos últimas son las zonas del rostro que antes notan el envejecimiento a medio-largo plazo, por lo que habría que protegerlas incluso con más empeño. Como formato cómodo y compacto con el que asegurarte de que esta piel tan delicada permanece a salvo de los rayos solares, el Stick Solar Facial SPF50 de Babaria es el producto que menos espacio ocupa en la cesta de playa o en el bolso para mantener una fotoprotección intensa a todas horas y efectiva incluso para cuidar zonas sensibles o tatuajes. Además, el bálsamo labial extra Liprotect SPF35, de iS Clinical, ofrece un tratamiento de amplio espectro que reduce los signos de fotoenvejecimiento y combate la acción de la polución a través de una fórmula a base de antioxidantes, vitamina E, aceite de coco o ácido linoleico. 

3. Escatimas en producto

La dosis óptima son dos miligramos por centímetro de piel como señala Begoña Gómez, lo que equivale a seis cucharadas de café para rostro y cuerpo, más o menos: "Si un envase de 200 ml te dura más de 10 días, es que lo estás haciendo mal", apunta la experta. Además, debes reutilizarla como mínimo cada dos horas aunque no te hayas metido al agua y, por supuesto, "después de nadar o sudar, es esencial volver a aplicarla. Esto también atañe al protector solar resistente al agua", recuerdan desde Babor. 

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4. Lo utilizas en el orden incorrecto

El paso a paso de la rutina de belleza perfecta comienza al "extender el sérum, la crema hidratante habitual, el contorno de ojos y el protector solar. Un día al aire libre no implica descuidar la rutina cosmética", avisa la experta de Yves Rocher. En el día a día, después se pasaría a la base de maquillaje, un ritual que se acorta al elegir un fotoprotector que incluya color en su fórmula como el avanzado e innovador Extreme Protect SPF40 de iS Clinical, disponible en versión transparente, beige o bronceada para igualar el tono del cutis con un acabado radiante al mismo tiempo que se aporta un cuidado antioxidante e hidratante a la piel. Y al contrario, las bases con protección como Pure Radiant Tinted Moisturizer SPF30 de Nars, que consiguen un tono igualado y radiante con el que combatir el daño solar y ahorrar tiempo frente al espejo. 

5. Lo aplicas sobre piel mojada

Aunque se debe sacar de nuevo de la cesta de playa después de salir del mar o de la piscina, hay que eliminar antes el exceso de humedad antes porque "las gotas de agua actúan como una lupa y aumentan el riesgo de que se produzcan quemaduras. Además, el producto no se puede extender correctamente", explica la especialista de Yves Rocher, quien recomienda un cosmético rápido y fácil de aplicar como la Leche Solar en Spray SPF50 de la marca, de textura ultra fluida y también disponible con SPF30. Como último recordatorio, las fórmulas waterproof "indican que el producto no pierde eficacia dentro del agua, pero independientemente de ello, hay que volver a extender el protector solar después de cada baño una vez se seque la piel", concluye Begoña Gómez. 

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