Cómo decirle adiós a un tatuaje

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por hola.com

El láser actúa de forma más o menos eficaz según el color al que esté destinado. El láser de rubí y el Alejandrita, por ejemplo, se utilizan para pigmentos azules, negros y verdes, mientras que el ultrapulsado es más eficaz para los tatuajes rojos, naranjas y amarillos. El láser Photoderm y el Alex son más versátiles y se adecuan mejor a varios colores. En cualquier caso, ha de ser el especialista el que se decida por uno u otro, combinando varios tipos diferentes o usando uno solo en distintas sesiones.

Tras la sesión de láser, que no suele superar la media hora de duración, hay que tratar el área afectada con cuidado, lavándola con frecuencia y aplicando un antibiótico tópico. Se forma una costra que dura de diez a veinte días de media. Es difícil predecir la cantidad de sesiones necesarias para eliminar del todo un tatuaje, ya que depende del número y la intensidad del color, la profundidad a la que se realice y la extensión del mismo, así como el tiempo de recuperación de la piel.

Generalmente, la media se encuentra entre seis y ocho sesiones, separadas entre sí por unas ocho semanas aproximadamente, tiempo que el sistema inmunológico necesita para ir deshaciéndose de los pigmentos. Se obtienen mejores resultados en las personas de tez clara, ya que en cada sesión de láser se sacrifica también algo del pigmento natural de la piel, lo que puede dejar una mancha algo más clara, especialmente visible en los fototipos más oscuros.

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