La sorprendente historia de las Torres Colón, un símbolo de Madrid que se construyó empezando por el tejado


Levantadas entre 1967 y 1976, las Torres Colón de Madrid se construyeron de arriba hacia abajo mediante un revolucionario sistema suspendido


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1 de mayo de 2026 a las 15:02 CEST

Las Torres Colón, situadas en el centro de Madrid, se conocen como una de las construcciones más distintivas del horizonte de la ciudad. No solo se distinguen por su estética inconfundible, sino también por su aspecto que las hace únicas en el mundo: fueron construidas “al revés”. En otras palabras, iniciaron por la parte superior y concluyeron por la inferior, un enfoque que alteró todos los patrones de la arquitectura tradicional. 

Su construcción tuvo lugar entre 1967 y 1976, en una época en la que Madrid pretendía actualizar su imagen y estar a la par de otras importantes urbes europeas. Fueron creadas por el arquitecto Antonio Lamela. El resultado fue un inmueble que sobresalió no solo por su aspecto, sino también por una innovación técnica que supuso un antes y un después.

Media Image© Estudio Lamela

Cómo se construye un edificio al revés

Su estructura suspendida es la clave de su singularidad. En vez de comenzar con las plantas desde el suelo hacia arriba, como de costumbre, primero se construyeron los grandes pilares centrales y la plataforma superior. A través de cables de acero, las plantas fueron suspendidas hacia abajo desde la “cabeza” del edificio.

Este sistema, que se basa en vigas y tirantes de gran tamaño, posibilitó una distribución del peso distinta; las cargas no se desplazaban hacia abajo como en un edificio tradicional, sino que se comprimían en dirección ascendente antes de descender por el núcleo central.

El resultado fue un edificio que parecía desafiar la gravedad y, además, brindaba beneficios prácticos, cómo aligerar el espacio en la base debido a la disminución de la necesidad de pilares. 

Una obra marcada por la polémica

La construcción de las Torres Colón tuvo sus dificultades. El Ayuntamiento de Madrid optó por detener las obras en 1970, cuando ya se encontraban bastante adelantadas, debido a razones urbanísticas y administrativas. 

Esta interrupción causó demoras y conflictos, además de modificar el propósito inicial del proyecto, que preveía en un principio casas de lujo. Por último, el edificio se transformó en oficinas y finalizó su construcción en 1976.

El resultado fue considerado en su momento como uno de los trabajos más avanzados a nivel tecnológico en todo el mundo, a pesar de las dificultades. 

Un hito mundial en ingeniería

Al momento de su inauguración, las Torres Colón pertenecían a un grupo muy reducido de solo veinte construcciones en el mundo que empleaban este método estructural. 

Su diseño no solamente captó la atención en España, sino que también sirvió de inspiración para proyectos globales y fortaleció la reputación de los ingenieros españoles en una era sin las herramientas digitales modernas. La realización y la complejidad de los cálculos demandaban una precisión excepcional.

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De símbolo polémico a icono urbano

A través de los años, las Torres Colón han provocado posturas encontradas entre la población y los especialistas. No obstante, con el tiempo se han transformado en un emblema indiscutible de Madrid y en un referente de la arquitectura del siglo XX.

El edificio ha sido renovado en profundidad hace poco, lo que le ha permitido actualizar su apariencia y optimizar su eficiencia energética, adecuándose a los requerimientos del siglo XXI sin renunciar a su esencia original. 

Un edificio que sigue mirando al futuro

En la actualidad, las Torres Colón son una lección de audacia e innovación, además de ser un logro técnico. Su construcción "al revés" sigue deslumbrando a arquitectos y curiosos, recordándoles que, en ocasiones, la mejor manera de hacer historia es quebrantar las normas.

En una ciudad de Madrid que está siempre cambiando, este rascacielos sigue siendo un testimonio de cómo la ingeniería y la creatividad pueden modificar el entorno urbano... comenzando, literalmente, por el techo.