La tiara Hesse, la joya maldita que fue creada como regalo de bodas y apareció intacta entre los restos de un accidente de avión


Una exquisita creación encargada por el príncipe Alberto para la boda de su hija que fue testigo de algunos de los episodios más trágicos de la realeza


© Dominio público / Franz Backofen
Cristina GonzálezRedactora de FASHION
14 de abril de 2026 a las 17:15 CEST

A lo largo de los siglos, los joyeros de las diferentes casas reales han guardado auténticos tesoros, algunos con historias tan fascinantes que merecen un capítulo aparte. Desde las innovadoras estrellas de diamantes que lucía Sissi Emperatriz en su larguísima melena y que fueron robadas por el 'ladrón más ingenioso del mundo', pasando por las joyas de diamantes de los últimos Romanov: aquellas que las hijas del zar Nicolás II y su esposa Alejandra cosieron bajo sus vestidos e hicieron rebotar las balas la noche de su asesinato (aunque su trágico final fue inevitable). 

Piezas que han pasado a la historia, como lo hicieron también aquellos medallones con mechones de cabello de sus seres queridos que la reina Victoria atesoraba, junto a una colección de exquisitas creaciones encargadas por su esposo, el príncipe Alberto. Es precisamente el consorte de la monarca británica quien mandó crear en 1861 una extraordinaria joya que ha sido considerada por muchos como maldita, a pesar de que fue ideada desde el cariño como un regalo de bodas.

La princesa Alicia posa con la tiara Hesse el día de su boda© Dominio público / Franz Backofen
La princesa Alicia posa con la tiara Hesse el día de su boda

Alicia, la tercera de los nueve hijos que tuvieron la reina Victoria y el príncipe Alberto, estaba por aquel entonces a punto de casarse con Luis IV, gran duque de Hesse y el Rin. Su padre mandó a la casa de joyeros Garrard diseñar una preciosa tiara de diamantes con motivos vegetales, que destacaba por sus hojas de fresa, para que la novia la luciese, como es tradición, el día de su boda. Sin embargo, el príncipe jamás llegó a presenciarlo, pues falleció unos meses antes del 'sí, quiero'. 

La tiara Hesse con detalle de hojas de fresa© @the_royal_watcher
La tiara Hesse encargada por el príncipe Alberto, con motivos vegetales y hojas de fresa
La princesa Alicia el día de su boda con la tiara encargada por su padre© Getty Images
El príncipe Arturo, duque de Connaught, y Eduardo VII junto a los novios: Luis IV de Hesse-Darmstadt y la princesa Alicia

Aun así, la tiara fue entregada por la reina a su hija, quien la llevó durante la que es considerada una de las ceremonias más tristes de la realeza, pues la reina Victoria se sumió en un intenso luto que mantuvo hasta el final de sus días. Si bien ella fue pionera en hacer del blanco el color de las novias, luciéndolo el día de su boda e instaurando así una longeva tradición, también revolucionó la sociedad en aquel momento, asistiendo a la boda de la princesa Alicia vestida de un riguroso negro que hizo que describiesen el enlace "más como un funeral que una boda".

La princesa Alicia el día de su boda con © Hessisches Staatsarchiv Darmstadt
La princesa Alicia el día de su boda con Luis IV

Una tiara que dejó un rastro de tragedias

La princesa Alicia partió con su esposo a Alemania, donde lució la tiara que su padre había encargado para ella en varios eventos, incluida la boda de su hermano, Eduardo VII, quien se casó con Alexandra de Dinamarca en 1863. También fue fotografiada con esta espléndida joya en diversos retratos. Sin embargo, en 1878, de una forma casi tan prematura como la de su padre y el mismo día, Alicia falleció también el 14 de diciembre a los 35 años debido a la epidemia de difteria por la que se vio afectado el palacio.

Aquella tiara se convirtió en una reliquia familiar que, más tarde, cayó en las manos de Victoria Melita de Edimburgo y Sajonia-Coburgo-Gotha, quien se casó con el único hijo varón de la princesa Alicia: el duque Ernesto Luis de Hesse-Darmstadt. Victoria lució la joya en la coronación de su primo, el zar Nicolás II de Rusia, en 1896, así como en otras citas posteriores. Su matrimonio tampoco estuvo exento de tragedia: los duques perdieron a sus dos hijos y acabaron divorciándose, algo histórico para la época.

Victoria Melita de Sajonia-Coburgo y Gotha y Ernesto de Hesse-Darmstadt© Getty Images
Victoria Melita de Sajonia-Coburgo y Gotha y Ernesto de Hesse-Darmstadt
Grabado del banquete de boda de Victoria Melita de Sajonia-Coburgo y Gotha y Ernesto Luis de Hesse-Darmstadt, en el palacio de Ehrenburg© Universal Images Group via Getty
Grabado del banquete de boda de Victoria Melita de Sajonia-Coburgo y Gotha y Ernesto de Hesse-Darmstadt, en el palacio de Ehrenburg

El duque Ernesto volvió a casarse con Leonor de Solms-Hohensolms-Lich, convertida entonces en la nueva duquesa de Hesse y la royal que más veces portó sobre su cabeza la famosa tiara. La joya pasó después a su hijo mayor, Jorge Donato de Hesse, cediéndole la tiara a su esposa, la princesa Cecilia de Grecia y Dinamarca, hermana del príncipe Felipe, duque de Edimburgo y marido de Isabel II.

Leonor de Solms-Hohensolms-Lich, segunda esposa de Ernesto© Getty Images
Leonor de Solms-Hohensolms-Lich, segunda esposa de Ernesto de Hesse-Darmstadt
La princesa Cecilia de Grecia y Dinamarca y el príncipe Jorge Donato de Hesse el día de su boda© Getty Images
La princesa Cecilia de Grecia y Dinamarca y el príncipe Jorge Donato de Hesse el día de su boda

En 1937, solo unas semanas después de heredar la tiara, esta fue empaquetada junto a otras joyas y el resto de pertenencias de Cecilia para viajar de Alemania a Londres, pues la familia iba a asistir a la boda del hermano de Jorge Donato, el príncipe Luis de Hesse, con Margaret Campbell-Geddes. Los duques de Hesse, sus hijos y la gran duquesa Leonor fallecieron durante el trayecto en un accidente de avión tras una colisión. Una desgracia que conmocionó a la familia real británica, pues además, Cecilia se encontraba embarazada de su tercer hijo y había dado a luz durante el trayecto.

Ninguno de los pasajeros del avión sobrevivió, pero curiosamente, la tiara fue encontrada intacta entre los restos del accidente, pues iba guardada en una caja fuerte. Actualmente, la tiara pertenece a la Hessische Hausstiftung, la fundación familiar alemana que administra los bienes de la familia Hesse.