Pagar con tarjeta o con el móvil: cuál es la opción más segura frente a fraudes y estafas


El auge de los pagos sin contacto ha disparado dudas entre los consumidores, pero los expertos señalan qué método ofrece mayor protección frente al fraude


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2 de marzo de 2026 a las 14:01 CET

Pagar con la tarjeta o el teléfono móvil se ha vuelto una práctica común en la vida diaria. Los pagos sin contacto son cada vez más habituales, desde las compras en el supermercado hasta las del café. No obstante, este cambio en los patrones de consumo ha suscitado entre los usuarios una pregunta crucial: ¿Qué método es más seguro ante estafas y fraudes?

Los especialistas en cibercrimen están de acuerdo en que los dos sistemas son seguros, aunque no proporciona una capa extra de protección que podría ser decisiva. 

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El auge de los pagos sin contacto

El uso de tarjetas sin contacto y, en particular, de los teléfonos móviles como método de pago se ha visto estimulado por el avance de la tecnología NFC. El uso de plataformas como Google Pay o Apple Pay ha promovido que muchos usuarios opten por dejar la cartera en casa. 

De acuerdo con los expertos, esta modificación no solo se debe a la comodidad, sino también a que se percibe mayor seguridad. Los protocolos avanzados que incorporan los sistemas actuales hacen que el acceso a la información real de la tarjeta sea más difícil. 

Móvil: más capas de seguridad

Los especialistas subrayan que pagar con el teléfono puede ser más seguro que pagar con una tarjeta física. Esto es porque el teléfono incorpora múltiples capas de seguridad. 

Primero, la mayoría de los dispositivos requieren autenticación a través de reconocimiento facial Esto significa que, a pesar de que alguien tenga acceso al teléfono, no podrá hacer pagos sin antes superar estos controles. 

Además, al pagar con el teléfono móvil no se transmiten directamente los datos de la tarjeta. Se emplea un sistema de tokenización en su lugar, que produce códigos exclusivos para cada transacción. Por lo tanto, a pesar de que un ciberdelincuente lograse interceptar la información, no tendría la capacidad de utilizarla. 

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Tarjeta física: segura, pero con limitaciones

Las tarjetas sin contacto poseen, además, protocolos de seguridad, tales como sistemas antifraude de las entidades bancarias o límites monetarios para pagos sin PIN. No obstante, tienen una desventaja clara; si alguien roba o pierde la tarjeta, podría hacer pagos pequeños hasta que el usuario la bloquee. 

Por esa razón, los especialistas sugieren habilitar las notificaciones de actividad en la cuenta y examinar frecuentemente los cargos. Detectar rápidamente un uso inapropiado es fundamental para reducir riesgos. 

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¿Qué ocurre con el fraude?

El fraude en los pagos electrónicos no está generalmente vinculado con la tecnología sin contacto en sí misma, sino con métodos de ingeniería social, tales como el smishing o el phishing. En otras palabras, engaños que intentan persuadir al usuario para que comparta sus datos de manera voluntaria. 

En este sentido, el método de pago empleado no es el factor más decisivo. Sigue siendo el comportamiento del usuario la mayor vulnerabilidad; caer en el fraude, compartir contraseñas o bajar aplicaciones fraudulentas.

Consejos para pagar con seguridad

Para prevenir dificultades, los expertos sugieren observar algunas pautas esenciales: 

  • No revelar información bancaria ni códigos de verificación.
  • Descarga de aplicaciones únicamente desde las tiendas oficiales.
  • Siempre que sea posible, habilitar la autenticación en dos pasos. 
  • Bloquear el teléfono móvil a través de sistemas biométricos. 
  • Examinar periódicamente los movimientos de la cuenta bancaria. 

Además, sugieren no confiar en mensajes urgentes que piden datos personales, aunque parezcan venir de una entidad bancaria. 

La conclusión de los expertos

Si bien el móvil y la tarjeta son alternativas seguras, los expertos en cibercrimen están de acuerdo en que la opción de pago a través del teléfono da más seguridad debido a sus capas de protección adicionales. 

Sin embargo, hacen hincapié en que la seguridad no está determinada solamente por la tecnología. La educación digital y la prevención continúan siendo esenciales para disminuir los peligros. En un ambiente con cada vez más conexión, la mejor defensa contra el fraude es la combinación de herramientas seguras con prácticas responsables.