No es un avistamiento más: lo que significa que se haya confirmado un tiburón blanco en Alicante… y si debes preocuparte al bañarte


El ejemplar fue capturado en 2023 a más de 30 kilómetros de la costa y su identificación ha sido validada por el IEO-CSIC y la Universidad de Cádiz


El ejemplar juvenil de tiburón blanco fue capturado accidentalmente en abril de 2023 a unas 20 millas náuticas de la costa de Alicante, según el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC)© Getty Images
11 de febrero de 2026 a las 14:00 CET

La imagen del tiburón blanco sigue cargada de cine, mito y miedo ancestral, sobre todo para quienes crecieron en los años 80 viendo la saga Tiburón. Durante décadas, esos animales parecían vivir muy lejos de nuestras playas, y la posibilidad de cruzarse con uno en el Mediterráneo era remota y altamente improbable.

El ejemplar juvenil de tiburón blanco fue capturado accidentalmente en abril de 2023 a unas 20 millas náuticas de la costa de Alicante, según el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC).© ieo_oceano
El ejemplar juvenil de tiburón blanco fue capturado accidentalmente en abril de 2023 a unas 20 millas náuticas de la costa de Alicante, según el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC).

Sin embargo, hace apenas tres años apareció un escualo en aguas del Mediterráneo español. Un hecho que obligaba a separar ficción de realidad, aunque en aquel momento no pudo identificarse con total precisión. Ahora, tras más de dos años de investigación, ha llegado la confirmación científica: se trataba de un tiburón blanco en aguas próximas a la costa de Alicante.

El hallazgo ha sido validado mediante análisis genéticos por investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con la Universidad de Cádiz, y publicado en la revista científica Acta Ichthyologica et Piscatoria.

Y ante esto surge la pregunta inevitable: ¿es realmente peligroso bañarse en nuestras playas?

Un hallazgo excepcional

El ejemplar, como hemos señalado anteriormente, fue capturado accidentalmente el 20 de abril de 2023 por pescadores que faenaban a unas 20 millas náuticas de la costa —más de 35 kilómetros mar adentro— entre Dénia y Jávea, en plena temporada del atún rojo.

Medía aproximadamente 2,10 metros, pesaba entre 80 y 90 kilos y era un ejemplar juvenil.

El tiburón medía aproximadamente 2,10 metros y pesaba entre 80 y 90 kilos, lo que indica que se trataba de un ejemplar joven© Getty Images
El tiburón medía aproximadamente 2,10 metros y pesaba entre 80 y 90 kilos, lo que indica que se trataba de un ejemplar joven

El investigador del IEO-CSIC José Carlos Báez confirmó la especie mediante fotografías, vídeos y análisis genéticos. Según explicó el propio equipo, sin la colaboración del sector pesquero este tipo de registros excepcionales sería prácticamente imposible de documentar.

Este punto es clave: no fue visto en una playa ni en zona de baño, sino en mar abierto.

Más de 160 años de registros… y solo dos ataques

El equipo científico realizó una revisión histórica desde 1862 hasta 2023 y recopiló 66 citas documentadas en aguas españolas.

En más de siglo y medio:

Solo se han documentado dos ataques atribuibles a tiburón blanco en España.

  • Uno en 1862 en Málaga, con resultado mortal.
  • Otro en los años 80 en Tarifa, cuando un surfista resultó herido tras la mordedura a su tabla.

El propio IEO-CSIC subraya que la especie no representa un riesgo relevante para la población en nuestras costas.

En términos estadísticos, el riesgo de sufrir un incidente con tiburón en España es extraordinariamente bajo y muy inferior al de otros accidentes marítimos habituales.

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No es una expansión, sino una especie en retroceso

Aunque la noticia pueda generar alarma, los científicos insisten en la cautela.

El tiburón blanco está catalogado como Vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las estimaciones apuntan a que su población mediterránea se habría reducido entre un 30% y un 50% en las últimas tres generaciones.

En aguas baleares, algunos estudios han detectado descensos superiores al 73% entre 1980 y 2016.

José Carlos Báez advierte además de que este nuevo registro podría reflejar una mejora en los sistemas de seguimiento y comunicación, y no necesariamente un aumento real del tamaño poblacional.

El detalle que más interesa a los científicos

Lo más relevante del hallazgo no es solo la especie, sino su edad.

Que se trate de un ejemplar juvenil abre preguntas científicas importantes como: ¿Ha nacido en zonas históricas de cría como el estrecho de Sicilia o el golfo de Gabés? ¿Está migrando siguiendo al atún rojo? ¿O podría existir —aunque aún sin pruebas— alguna zona de reproducción más cercana a la costa española?

Por ahora no hay evidencias suficientes para afirmar que exista reproducción activa en aguas españolas, pero el dato resulta científicamente valioso.

El tiburón se encontraba a unas 20 millas náuticas ( 35 kilómetros) de la costa entre Dénia y Jávea© Getty Images
El tiburón se encontraba a unas 20 millas náuticas ( 35 kilómetros) de la costa entre Dénia y Jávea

Entonces… ¿puedo bañarme con tranquilidad?

Sí. Los tiburones blancos son animales de aguas profundas y mar abierto. Evitan aguas poco profundas y no suelen acercarse a playas.

Cuando aparecen cerca de la costa, suele tratarse de ejemplares desorientados, enfermos o siguiendo rutas migratorias de presas.

Las probabilidades de encontrarse con uno en una playa española son prácticamente nulas.

Aun así, los expertos recomiendan medidas básicas de sentido común si se nada lejos de la orilla o se practica snorkel en mar abierto:

  • Evitar nadar al amanecer y al atardecer.
  • No llevar objetos brillantes que puedan reflejar luz.
  • Permanecer en grupo.
  • Mantener buena visibilidad del entorno.
  • Seguir siempre las indicaciones oficiales si hay aviso.

A pesar del terror que despierta, totalmente lógico por otra parte, el tiburón blanco es un superdepredador clave para el equilibrio del océano: regula poblaciones, mantiene cadenas tróficas estables y contribuye al buen estado de los ecosistemas marinos.

Su presencia en el Mediterráneo español no es una señal de alarma, sino un recordatorio de que aún queda mucho por estudiar y proteger en nuestras aguas.