Empática, persistente y con corazón". Esas son las palabras con las que se define Ana Peleteiro. Como la leona que lleva tatuada en el antebrazo, la atleta pone pasión en todo lo que hace porque esa, nos cuenta, es su "manera favorita de dejar huella".
Proclamarse campeona del mundo Sub20 en 2012 solo fue el comienzo de una carrera meteórica. Bronce olímpico en triple salto en Tokio (2021), medalla de Oro en Roma en el Campeonato Europeo de Atletismo al aire libre (2024) y en Apeldoorn, en los Europeos de atletismo en pista cubierta (2025)... Ana hace tiempo que hizo historia y se convirtió en un referente de toda una generación.
"El tener seguidores en redes sociales y que detrás de esos números haya tantísimas personas es una responsabilidad enorme, y más teniendo en cuenta los tiempos que corren"
Ana, ¿cómo recibes este premio?
Siempre que reconocen mi carrera y trayectoria profesional es un orgullo, y que lo haga una revista como ¡HOLA! me hace mucha ilusión por toda la trayectoria que tenéis como medio de comunicación.
¿Sientes responsabilidad al ser un referente para las próximas generaciones?
Cien por cien. El tener seguidores en redes sociales y que detrás de esos números haya tantísimas personas es una responsabilidad enorme, y más teniendo en cuenta los tiempos que corren. El hecho de que haya niños y niñas que vean en mí un referente y sea capaz de inspirarles para ir cada día a la pista a entrenar, ser atleta, deportista… Intento transmitir siempre buenos valores y dejar una enseñanza más allá de un resultado deportivo.
Una huella que va más allá del deporte
Eres una atleta que ha roto todos los moldes y parece que nunca has tenido problema para dar tu opinión (algo que suele ser inusual en estos tiempos). ¿Alguna vez has dudado n exponer parte de tu vida y mantener un perfil más bajo?
Con la evolución de las redes sociales, los que hemos crecido con ellas, hemos ido dejando de mostrar tanto esa faceta más personal. Después de haber tenido un malentendido o una mala experiencia, te planteas el mostrar menos para que la gente tenga menos herramientas para hacer daño. También es cierto que expongo menos mi vida para que la gente no se compare, porque creo que eso no ayuda a nadie. Yo soy una afortunada por tener la vida que tengo y no me gusta alardear de todo lo bueno que pasa porque puede provocar mucha frustración. A mí me pasa cuando veo las vidas de otras personas que admiro, en otros momentos de mi vida, que, quizá, han sido peores, ver vidas perfectas me ha llegado a provocar frustración, por decirlo de alguna forma.
¿Sientes que al poner voz a algunas cosas que te han pasado, puedes ayudar a muchas personas que hayan vivido experiencias similares?
Por supuesto. Cada vez que alzo la voz para hablar de cualquier tema es para intentar que otras personas que pasen por lo mismo tengan una referencia. En el caso de la adopción, es para inspirar tanto a niños adoptados (para que vean que van a ser felices), como para esos padres que adoptan desde la incertidumbre y también desde el miedo… Otro caso fue cuando hablé de mi experiencia del aborto el año pasado. Mostrar las cosas buenas está muy bien, pero mostrar las situaciones complicadas creo que ayuda mucho a que las personas que lo vayan a vivir tengan una referencia y digan: ‘vale, no estoy sola, a esta persona también le ha pasado y sigue bien, se puede levantar la cabeza y seguir adelante’.
Redes sociales y salud mental
Con la visibilidad, llegan inevitablemente los haters, y en redes sí que no existen reglas. ¿Has aprendido a filtrar el ruido o todavía hay comentarios que ‘queman’? ¿Sientes que la mentalidad de deportista de élite te ayuda a gestionar esa presión digital?
No creo que la mentalidad de una deportista ayude a gestionar la presión digital y la de los haters. A mí lo que me ha ayudado ha sido ir a terapia. Hace un par de años, un terapeuta me dijo: ‘lo que vaya a decirte un hater en redes sociales habla más de él que de ti’. A partir de ahí, cambié el chip con respecto a los malos comentarios.
¿Cuándo sentiste, por primera vez, que la gente ya no sólo prestaba atención a tus éxitos deportivos, sino también a lo que hacías más allá de las pistas? ¿Sentiste presión?
Ese cambio de sentir que interesaba mi vida más allá de lo deportivo creo que ha sido muy gradual, no de un momento a otro. Mi vida empezó a cambiar tras el Campeonato de Europa de 2019, cuando fui campeona a nivel europeo, y fue variando poquito a poquito. Obviamente, la explosión llegó tras los Juegos Olímpicos y la medalla olímpica de Tokio 2021, pero fue bastante gradual y eso hizo que yo no ‘perdiese’ la cabeza. Como me cogió en un momento de bastante madurez, pienso que lo supe gestionar bastante bien.
Persistencia, 'plan B' y lecciones de vida
Todos te conocemos como la atleta de récords… Pero, ¿de qué logro te sientes más orgullosa? ¿A qué momento de tu carrera volverías una y otra vez?
Del logro que me siento más orgullosa no es deportivo: es el de haber formado una familia con mi marido, haber podido hacerlo y tomar la decisión siendo joven. En un momento como el actual, no todo el mundo puede, ya sea por un tema de conciliación, por motivos económicos o porque todavía no se ven preparados. Yo me atreví y, para mí, es la mejor decisión que tomé: tener a mis dos niños, que son maravillosos, y lo mejor de mi vida, sin ninguna duda.
Si tengo que volver a algún momento de mi carrera deportiva, sería regresar un poquito a cada uno de ellos. Cada medalla que he ido ganando me ha dejado una enseñanza. Aunque la gente piense que volvería al día de la medalla de los Juegos Olímpicos, no las tengo todas conmigo. Para mí, un campeonato que fue superespecial, fue en 2024, cuando quedé campeona de Europa, con mi hija y mi familia como testigos; o mi primer Mundial tras ser mare, que quedé tercera del mundo y batí el récord de España. Fue espectacular. No sabría elegir entre esos dos, la verdad.
"El consejo que le daría a esa Ana pequeñita es que se concentrase bien en encontrar su camino, que le iba a costar mucho porque tenía mil frentes abiertos y nunca sabía por dónde tirar, pero que confiase en mis decisiones y no en lo que la gente decía que tenía que hacer"
¿Dirías que estás cumpliendo todos los objetivos que tenías de pequeña? ¿Qué consejo le dirías a aquella Ana que empezaba en atletismo?
Por supuesto. Creo que, si le preguntas a la Ana de hace quince años si se imaginaba dónde estoy hoy en día, jamás hubiese dicho que sí. Siempre he sido una niña con unos sueños muy firmes, que se los creía mucho, pero, al fin y al cabo, siempre tienes dudas porque no sabes si vas a ser capaz de alcanzarlos. El consejo que le daría a esa Ana es que se concentrase bien en encontrar su camino, que le iba a costar mucho porque tenía mil frentes abiertos y nunca sabía por dónde tirar, pero que confiase en mis decisiones y no en lo que la gente decía que tenía que hacer. Ese es el mejor consejo que le daría a esa Ana pequeñita.
¿Alguna vez pensaste en un plan B por si aquello del deporte se torcía?
Cien por cien. Tener un plan B siempre ha estado presente. Mi padre me lo ha hecho ver desde que era muy pequeña: siempre me ha apoyado y animado a estudiar, a diversificar mis fuentes de ingresos, a invertir el dinero que ganaba porque, el día de mañana, esas cantidades serían completamente diferentes… Y hoy se lo agradezco muchísimo. Tengo una mentalidad de ‘el plan B, siempre’ y creo que ha sido determinante a la hora de gestionar mis finanzas y mi futuro.
También has demostrado que, en el deporte, es posible establecer amistad con tus rivales. ¿Cómo se entrena el cerebro para desearle lo mejor a alguien a quien, por trabajo, necesitas ganar?
Al final, en el deporte, es muy importante alegrarse del éxito ajeno. Al fin y al cabo, aunque quiera ganar a mis rivales, esas personas también están trabajando día a día, sacrificando un montón de cosas y luchando por los mismos sueños. Obviamente, me gusta ganar, pero cuando lo hace una persona que compite conmigo y que también se ha esforzado igual (o incluso tal vez más), me alegro por ellos. También es una fuente de motivación para el siguiente campeonato.
Las amigas que he ido haciendo han sido compañeras de la Selección, y la mayoría de las veces no compartimos la misma prueba porque, por desgracia, suelo ir yo sola a los grandes campeonatos por España. Tampoco comparto con tantísima gente mi misma prueba, pero con los que suelo ir a las competiciones, suele ser como irse de campamento. Se forja una amistad preciosa y estar luchando por un mismo objetivo, sacrificando tanto a lo largo del año, hace que te unas mucho a ellos porque estáis con la misma motivación diaria.
¿Cuál es la mayor lección que has aprendido en tu carrera?
Nada es para siempre y quien algo quiere, algo le cuesta. No podemos pretender alcanzar el éxito sin renunciar a muchísimas cosas y eso lo extrapolo a la vida en sí y no solo al deporte. Si tengo que elegir una sola lección que me ha dejado el deporte profesional ha sido el ser muy persistente.
¿Cómo se compagina una carrera deportiva con una presencia destacada en redes sociales?
Compagino mi carrera con las redes sociales como un segundo trabajo. A día de hoy, también son una profesión. Detrás, hay un trabajo con mi equipo, una estrategia y un por qué. Hoy en día, con la cantidad de publicidad que hay en el este mundo digital, tiene que existir un planning de lo que quieres mostrar y cómo para que la gente siga empatizando contigo e inspirándose. Yo me lo tomo como un segundo trabajo, igual que mis empresas.
Maternidad, concilación y equipo en casa
Deportista, referente… y también madre. ¿Cómo se logra conciliar la vida personal y la competición al más alto nivel?
La vida personal y la competición de alto nivel se concilia con mucha ayuda y teniendo personas a tu lado que te sostengan. He vivido mi primera maternidad estando solos en Guadalajara y te puedo decir que es una experiencia completamente diferente a la que tengo ahora que mis padres, mis tías, mis primas están cerca. Puedes tener ayuda en casa, pero, para mí, como la familia no hay nada. Si no contase con ese soporte, sería más complicado. Posible, sí, pero difícil.
También es cierto que, desde el Comité Olímpico, la Federación y el CSD están avanzando muchísimo a ayudar a mujeres deportistas en la conciliación para mostrar que no es tan complicado. Sin embargo, aún queda muchísimo por avanzar y hay que seguir mejorando, pero para eso están las asociaciones de mujeres deportistas, para seguir dando ideas y seguir forzando a que ese apoyo sea real y que esas personas que no pueden contar con su familia cercana (porque normalmente la gente vive lejos de sus ciudades natales), tengan ese soporte sin que perjudique a su carrera o rendimiento.
Además, tras ser madre de nuevo, volviste a entrenar muy rápido… ¿Cómo fue afrontar ese proceso de exigencia física cuando tu cuerpo aún se estaba recuperando del parto?
Si yo he podido volver a entrenar pronto es porque tengo un equipo a mi lado que me ha sabido guiar y que, cuando me ha tenido que frenar, lo ha hecho, y hemos podido acortar los tiempos lo máximo posible. Dicho esto, cada posparto es un mundo.
Con mi hija Lúa no pude volver a entrenar hasta que pasó un mes y medio y había tenido una cesárea. Ahora que tuve otro tipo de parto, mi cuerpo me podía volver a moverme. No es nada milagroso, es simplemente escuchar mi cuerpo, teniendo la suerte de que tengo un hijo que descansa por la noche, que duerme bien y que nos facilita todo tanto a mí como a su padre. Y, por supuesto, haciendo un superequipo con mi madrido, que también es mi entrenador, que también está asumiendo más trabajo en casa para que yo pueda descansar y conciliar entre nosotros de una forma más rápida y fácil.
No es que yo sea más que nadie, simplemente se trata de mucha organización y, obviamente, mucha determinación y disciplina porque tengo un objetivo clarísimo y, para llegar a él, que es tan complicado, tengo que esforzarme muchísimo y hacer cosas extraordinarias, que nunca he hecho hasta el momento.
Ser madre, ¿cambia la perspectiva y la mentalidad?
Por supuesto. La maternidad me ha transformado ya no sólo a nivel de organización, sino en mi forma de ser. La maternidad me ha tocado la química cerebral y me ha hecho mejor persona. Vivo desde una calma que antes era inviable. Siempre he sido de tomar decisiones muy rápidas, y esto me ha calmado a todos los niveles. Siento que soy mejor persona gracias a mis niños y a lo que la maternidad me ha enseñado a lo largo del tiempo.
Los próximos retos: rumbo a Los Ángeles 2028
¿Cuáles son tus metas? ¿Qué dirías que te queda por conseguir?
Mi meta es acabar mi carrera dentro de bastantes años porque aún no visualizo la retirada porque estoy bien física y mentalmente, que también es muy importante. Quiero disfrutar de los años que me quedan al máximo, porque ya que he sido madre y he tenido a mis dos niños, ya he cerrado esa etapa de la gestación y de crear vida. sólo me queda disfrutar de mis hijos, de mi trabajo y hacer lo que me apetezca.
¿Si me queda algo por conseguir? Por supuesto, aún tengo muchos objetivos. Sigo queriendo saltar 15 metros, sueño con ganar otra medalla olímpica en Los Ángeles 2028, con lo cual, tengo objetivos a conseguir muy bonitos y queda mucho trabajo.







