La familia Alba continúa celebrando el centenario del nacimiento de la duquesa, una mujer independiente, valiente y adelantada a su tiempo que no dudó en romper con las convenciones sociales para vivir según sus propias reglas. Desde el pasado 28 de marzo, día en el que Cayetana Fitz-James Stuart habría cumplido 100 años, se han sucedido diferentes actos para rendirle tributo, desde conferencias en las que han participado grandes amigos como Felipe González hasta el estreno del documental sobre su vida, Cayetana, la duquesa de todos, que consiguió paralizar el centro de Sevilla. También el Palacio de Dueñas, uno de los lugares más ligados a su figura, acogió la exposición Cayetana, Grande de España, dedicada a su vida y su legado. Una ocasión que reunió a su familia casi al completo en una foto histórica en la que también posó el rey Felipe VI, invitado de honor durante la inauguración.
Ahora, esta muestra llega a Madrid, concretamente al Palacio de Liria, buque insignia de la familia y residencia del actual duque de Alba. Un día antes de su inauguración, ¡HOLA! ha tenido la oportunidad de descubrir los entresijos de la exposición de la mano de sus dos comisarias, Eugenia Martínez de Irujo y Cristina Carrillo de Albornoz, y con la presencia del vicepresidente de la Fundación Casa de Alba, Fernando Fitz-James Stuart y Solís, al que su tía no ha querido dejar pasar la oportunidad de agradecer su ayuda, así como la de su padre, el duque de Alba, para hacer realidad este proyecto. "Gracias a ellos la exposición se ha podido traer a Madrid", ha dicho. Con un cariñoso beso han sellado esta colaboración demostrando que su relación no puede ser mejor.
La visita ha comenzado alrededor de las 11:30 horas en el majestuoso zaguán de Palacio presidido por un conjunto escultórico de bustos que representan a personajes relacionados con los duques de Berwick y la familia imperial francesa. Allí nos ha dado la bienvenida Álvaro Romero, director Fundación Casa de Alba, quien ha destacado que además del centenario de la duquesa, también se celebra el 70 aniversario de la reconstrucción del palacio de Liria tras los bombardeos que asolaron casi por completo la propiedad en 1936, al principio de la Guerra Civil.
La reconstrucción de Liria, la estrella de la muestra
De hecho, esta sea quizá la parte más diferencial de la muestra en comparación con la que se expuso en el Palacio de las Dueñas, en Sevilla, dedicando una sala entera a cómo Cayetana de Alba, con tan solo 27 años y con la ayuda de su marido, Luis Martínez de Irujo, devolvieron a la vida este palacio en 1952, un año antes de convertirse en duquesa y de asumir todo el peso de la responsabilidad tras la muerte de su padre, Jacobo.
Tal y como nos ha confesado Eugenia, se trata de la sala más especial para ella, en la que hay fotografías y documentos que ayudan a entender la magnitud del proyecto. En esta sala, un vídeo con la duquesa pronunciando el discurso de inauguración ilustra el proceso y emociona con las palabras de Cayetana de Alba describiendo cómo se enteraron desde Londres y por la radio del terrible incendio de Liria.
Un hecho que emociona especialmente a Eugenia, ya que muestra el lado más desconocido de su madre. "Esto es un recordatorio para la gente que no la conocía, que conozca no la duquesa que ya hemos visto al final de sus días, sino la duquesa con todo el esfuerzo, con todo el peso de la Casa, con todas las facetas que ha tenido, con todo lo que ha conseguido, tanto en el ámbito cultural como en lo social y lo solidario; que se perciba realmente desde que era niña y toda su trayectoria hasta el día de hoy", ha dicho Eugenia.
Aunque durante la Guerra Civil consiguieron salvar gran parte de la colección artística del Palacio, la biblioteca, como ha recordado Eugenia, "no tuvo tanta suerte". Se perdió el 50 por ciento y el 90 por ciento del archivo.
Esta es una de las cinco salas del Palacio destinadas a la exposición, donde hemos podido contemplar una de las más de 200 piezas que la integran: la berlina de gala lacada en negro que se utilizó para el bautizo de Cayetana Fitz-James Stuart, celebrado el 17 de abril de 1926 en el Palacio Real, y que está expuesta en las caballerizas, como algunos de sus looks más icónicos y piezas que forman parte de la historia de la moda como fotos y retratos de la duquesa de niña que nunca antes habían visto la luz por tratarse de piezas de la colección privada de la familia.
La exposición reserva un espacio muy especial a los retratos que algunos de los admiradores de la duquesa de Alba realizaron a lo largo de los años. Son obras que la propia Cayetana fue adquiriendo y que ahora ponen el broche final a la muestra como una forma de agradecer el cariño que siempre recibió de quienes la admiraban.
"Por la calle, a mí siempre me llega todo el cariño de la gente gracias a mi madre. Hay infinidad de personas que vienen, todos me hablan de mi madre, de lo que la admiraban, y siempre digo que es el legado más bonito y más bueno que me ha dejado: el cariño de todo el mundo", ha contado Eugenia.
Un recorrido por los recuerdos de la gran Cayetana de Alba
El recorrido no se limita a las grandes obras artísticas, como el icónico retrato de Ignacio Zuloaga en el que Cayetana aparece de niña montada sobre su querido poni Tommy, o las tres piezas firmadas por Picasso, Miró y Dalí.
La muestra reúne también recuerdos de enorme valor sentimental, como una fotografía de 1961, la favorita de Eugenia, en la que aparecen sus padres junto a Fernando y Jacobo, todavía niños, en uno de los balcones del salón Estuardo del palacio de Liria.
El recorrido por la vida de Cayetana continúa a través de imágenes de su boda con Luis Martínez de Irujo y de su viaje de novios a Estados Unidos, pero también de algunas de sus grandes pasiones, como el deporte, el esquí y la equitación. Entre las fotografías se encuentra una de 1977 junto a Montserrat Caballé, dedicada por la soprano, así como otras junto a Yves Saint Laurent, Carmen Díez de Rivera y los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica.
Su amor por el flamenco también tiene un lugar destacado. En algunas imágenes aparece bailando, una afición que cultivó gracias a su gran amiga Pastora Imperio, quien le enseñó a bailar, un detalle que también ha recordado Eugenia al detenerse ante una de las imágenes en la que aparecen juntas. "Pastora Imperio era una gran amiga de la familia". En otra de las fotografías, Cayetana aparece junto a Lola Flores, sonriente y dando palmas.La exposición repasa asimismo su amistad con Jackie Kennedy. De hecho, entre las piezas más especiales se encuentra una carta manuscrita de la exprimera dama estadounidense, fechada el 23 de abril de 1966, en la que agradece a Cayetana el recibimiento que le brindó durante su visita a Sevilla, así como una acuarela pintada por la primera que también ha destacado la duquesa de Montoro. "Dibujó en acuarela el salón de la Emperatriz y se lo regaló a mi madre".
Los vestidos más icónicos de su armario
Otro de los apartados más destacados de la exposición está dedicado a los vestidos que pertenecieron a la duquesa de Alba. Entre ellos destaca especialmente el diseño verde que lució el 31 de marzo de 2011 durante la cena de gala celebrada en el Palacio Real con motivo de la visita a España del entonces príncipe Carlos y su esposa, Camilla de Cornualles. Vestidos de Lucchino, de Dior, capas de Givenchy…
Junto a este vestido se expone también una pieza muy especial: la chaquetilla que Cayetana luce en uno de los retratos realizados por Ignacio Zuloaga y que habitualmente se encuentra en el comedor del palacio de Dueñas. La prenda, fechada en 1960, forma parte de la colección particular de la Casa de Alba que se conserva en Sevilla y ha viajado ahora hasta Madrid con motivo de esta exposición.
En definitiva, una exposición con la que Eugenia quiere ir más allá del mito para descubrir a la mujer que había detrás. La que peleó y vivió intensamente y consiguió aumentar el patrimonio de la Casa de Alba.
La duquesa de Montoro ha dedicado tres años a dar forma a este proyecto y, como ya contó a ¡HOLA! con motivo de su inauguración en Dueñas, ha vivido el proceso con una enorme responsabilidad. "He pasado muchos nervios, pero sé que ella está contenta", dijo. Ahora es el turno de Madrid, donde el legado de Cayetana vuelve a brillar entre las paredes de uno de los lugares más importantes para la historia de la familia.














