Cuando las cámaras se apagan y los protocolos se quedan al margen, toca relajarse y disfrutar allá donde uno esté. Eso es precisamente lo que ha hecho Brigitte Macron esta tarde en Madrid, nada más terminar el almuerzo que ella y su marido han compartido con los reyes Felipe y Letizia en Zarzuela. Según ha sabido ¡HOLA!., la esposa del presidente francés se ha echado a las calles de la capital para hacer una de las cosas que más le apasiona: conocer de primera mano aquellos lugares que no suelen entrar en una agenda oficial de 'royals' o dignatarios.
Son sitios de la ciudad que, aunque no estén en un itinerario de campanillas, tienen igualmente un importante legado de cultura y historia a sus espaldas. Y no nos extraña en absoluto que ella quisiera verlos en vivo y con sus propios ojos, ya que antes de ser la primera dama del país vecino era profesora de literatura, lengua y latín. Lo suyo ha sido un agradable paseo por el centro de la urbe, por la zona más castiza, e iba vestida para la ocasión con un 'total black' de chaqueta negra y pantalón pitillo del mismo color.
No estaba sola, ni mucho menos, puesto que le acompañaba en todo momento su amplio e infranqueable equipo de seguridad, compuesto por unas ocho personas (quienes también lucían trajes oscuros). Tras verla, hemos querido seguir su rastro por Madrid, parada por parada, y comprobamos que ha pasado por delante del emblemático Teatro Monumental, ubicado en el número 65 de la popular calle Atocha. ¿Pero ha entrado o no ha llegado entrar? Preguntamos a los testigos y las versiones son diferentes: algunos dicen que sí, y otros que no.
Sea como fuere, estamos hablando de uno de los auditorios más significativos de la capital, que además funciona como la sede oficial de la Orquesta Sinfónica y Coro de Radio Televisión Española. Construido originalmente en la década de 1920 bajo el diseño del arquitecto Teodoro Anasagasti, destaca por ser una de las primeras obras arquitectónicas del racionalismo madrileño fabricada con hormigón armado. Su acústica, de hecho, está sumamente valorada para la interpretación musical.
Mientras seguimos caminando por el Barrio de las Letras, entrando en cada establecimiento (incluso en los de tatuajes) para descubrir más detalles de la ruta que ha hecho la mujer del presidente francés... ¡Voilà! Damos con ella. Concretamente, sentada ya en el interior del vehículo oficial y dentro dela comitiva que la trasladaba en ese instante por la calle León. En teoría, se terminaba justo ahí su plan secreto en solitario que hemos podido averiguar, todo ello antes de asistir a la cena de gala que alberga el Palacio Real, esta vez sí junto a Emmanuel Macron.





