La princesa que desafió a la alta sociedad para conquistar el arte: sale a subasta la fabulosa colección de Jeanne-Marie de Broglie


Fue una aristócrata fuera de lo convencional, fundadora de la casa Christie's en Francia, y esta es su fascinante historia


La princesa Jeanne Marie de Borglie en una cena© Getty Images
28 de septiembre de 2026 a las 16:08 CEST

París se convirtió en una fiesta del arte cuando Jeanne-Marie de Borglie entró a escena. Una princesa visionaria que supo detectar, antes que nadie, el talento. Amiga de galeristas y artistas, poco antes de que comenzase la década de los setenta, en 1968, tomó una decisión que cambiaría el sector para siempre: establecer una oficina de Christie's en París -un capítulo crucial en la expansión internacional de la casa-, y ahí comenzó a gestarse su leyenda.

Jeanne-Marie falleció el año pasado, a los 96 años, pero este miércoles, 30 de septiembre, recibirá el mejor de los homenajes. Gran parte de su extraordinaria colección personal -o de su 'universo'- saldrá a subasta en una puja que promete hacer historia.  

La princesa Jeanne-Marie de Broglie con Monique Raimond © Getty Images
La princesa Jeanne-Marie de Broglie con Monique Raimond

De las joyas de la aristocracia a Diego Giacometti: los tesoros que salen a puja

Desde un fabuloso broche con forma de Cruz de Malta, engastado con diamantes que redescubrieron y le regalaron sus hijos; una obra de Jean Dubuffet Physique au sol -que forma parte de la serie Texturologies-; una vajilla con el monograma de su antepasada, la princesa María Luisa de Prusia; a la mesa que diseñó para ella Diego Giacometti, y que está adornada con la figura de su perra Séraphine.

Pinturas, muebles y tesoros que provienen tanto de su apartamento parisino como de su casa de verano, La Vignerme, en L’Isle-sur-la-Sorgue.

El broche de diamantes con forma de Cruz de Malta© CHRISTIE'S
El broche con forma de Cruz de Malta de diamantes
La mesa de Jeanne-Marie de Borglie con el detalle de su perro© CHRISTIE'S
Detalle de la mesa que diseñó para la princesa Diego Giacometti, con la figura de su perra Séraphine

De romper con la alta sociedad a revolucionar las vanguardias en París

Hija de Gilles de Maillé de La Tour-Landry, duque de Maillé, y la princesa Anne-Marie Radziwill, creció en la finca Châteauneuf-sur-Cher, que su padre tenía en la región del Loira -conocida por sus cientos de castillos y palacios que discurren a orillas del río-. Una infancia entre algodones, que ella recordaría como, más bien, un “aburrimiento bien educado”.

Como aristócrata, su destino parecía ya trazado. Estaba llamada a convertirse en una anfitriona estupenda, encontrar un marido a su altura… Y, en principio, no se salió mucho del guion: se casó con el príncipe Guy de Borglie -de quien adoptó su apellido-, hijo del príncipe Amadée de Borglie y Beatriz de Faucinghy-Lucinge, en 1949, y se convirtió en princesa -aunque el cuento no duró mucho, puesto que en 1962 se divorciarían-. 

Jeanne-Marie de Borglie en su despacho trabajando© CHRISTIE'S
En las legendarias reuniones que organizaba en su casa, su querida Séraphine, su Jack Russell, se convertía en la reina de la casa

Sin embargo, la joven Jeanne-Marie tenía otro referente en la familia. Su abuela, Dolly Radziwill, había sido una mujer de alta sociedad muy popular por sus exquisitas reuniones. Se movía entre los círculos intelectuales de la época; y, en su casa, recibía a amigos como el novelista Marcel Proust, el poeta Jean Cocteau o la pianista Misia Sert. Además, había sido una de las que más había impulsado la llamada 'Escuela de París', el grupo de artistas inmigrantes -entre los que estaba Amedeo Modigliani- que se congregaron en el bohemio barrio de Montparnasse.

No era, por tanto, una aristócrata encerrada entre salones. Como su abuela, ella también tenía sed de cultura, de ver mundo, y cuando se cruzó en su camino el galerista Daniel Cordier, abrieron juntos una galería en el distrito 8 de París. "Tenía un lado temerario que me gustaba", diría de ella el también historiador del arte, que le descubrió el universo contemporáneo. 

Juntos formaban el tándem perfecto. Ella, atraía a la alta sociedad; y él, a los artistas. En sus cenas, reunían a invitados de lo más variopintos, desde un novelista a un espía.

Daniel Cordier © Getty Images
Daniel Cordier
Un retrato de la princesa Jeanne-Marie de Borglie© Gamma-Rapho via Getty Images
Un retrato de la princesa Jeanne-Marie de Borglie

La mujer que desafió un club de hombres para liderar Christie’s en Europa

A Jeanne-Marie todavía le quedaba una persona más por conocer, Peter Chance. Dicen que el presidente de Christie’s se quedó asombrado al conocerla. Era una mujer de mundo, con una insaciable curiosidad intelectual, y le propuso representar a la casa de subastas en la ciudad francesa. 

Al principio, no estaba muy convencida con la idea, puesto que se antojaba un club demasiado exclusivo para los hombres; pero, al final, acabó aceptando, sin mucho convencimiento al principio, y durante cuarenta años, llevó a Christie’s a lo más alto, adaptando las normas de las subastas británicas al público francés, y convirtiéndose en su primera presidenta para Europa.

La princesa Jeanne-Marie de Borglie con Édouard Balladur en una fiesta en el Centro Pompidou© Getty Images
La princesa Jeanne-Marie de Borglie con Édouard Balladur en una fiesta en el Centro Pompidou
Jeanne-Marie de Borglie en una fiesta© Getty Images

En su apartamento de la Rue Washington, se celebraron fiestas legendarias, siempre con su querida Séraphine, Jack Russell, como 'reina' de la casa. 

"Pertenecía a esa generación de mujeres que lucharon por zafarse de las exigencias de su época para vivir en libertad", recordaría el conservador del Louvre Victor Hundsbuckler. Y su legado, continúa, ahora con la subasta de esta figura "profundamente inspiradora".