Unos simples collares para perros valorados en apenas 30 euros han terminado vendiéndose por 9.400. Un autorretrato ha rozado los 40.000 euros y hasta la máquina de escribir con la que Brigitte Bardot escribió sus memorias ha encontrado comprador por 4.634 euros. Nueve meses después de la muerte de la legendaria actriz francesa a los 91 años, sus objetos más personales han desatado una auténtica fiebre en París.
La subasta celebrada en el Hôtel Drouot ha recaudado 953.531 euros, incluidas las comisiones, una cifra cercana al millón y casi veinte veces superior a la estimación inicial, que rondaba los 50.000 euros. Los 285 lotes encontraron comprador tras casi nueve horas de pujas y alrededor de 3.000 personas de distintos países se inscribieron para participar.
El interés comenzó incluso antes de levantarse la primera paleta. Durante los seis días de exposición, más de 15.000 admiradores y coleccionistas acudieron a contemplar unas pertenencias que permitían conocer un poquito más de cerca la intimidad de una de las grandes estrellas del cine europeo.
De su ropa interior a los collares de sus perros
Entre los objetos había prácticamente de todo: sombreros de paja, gafas de sol, camisones, ropa interior, zapatillas de ballet, vajillas, muebles y recuerdos procedentes de sus residencias de París y Saint-Tropez.
Pero algunos de los precios alcanzados resultaron especialmente sorprendentes. Dos collares para perros con una placa en la que figuraban el nombre de Bardot y el teléfono de La Madrague, valorados conjuntamente en 30 euros, fueron adquiridos por un comprador ruso por 9.400 euros.
Un autorretrato de la actriz rozó los 40.000 euros y la máquina de escribir que utilizó para redactar su autobiografía alcanzó los 4.634. Dos guitarras, inicialmente valoradas entre 300 y 500 euros, multiplicaron también su precio, mientras que tres peluches con forma de crías de foca se vendieron por cerca de 2.200 euros.
"Brigitte Bardot ha vuelto a ser una alquimista formidable", resumió el subastador Alexandre Millon después de comprobar cómo una estimación cercana a los 50.000 euros se transformaba en prácticamente un millón.
¿A quién irá el dinero?
La elección de a quién irá a parar todo lo recaudado tampoco es casual. Los fondos se incorporarán al patrimonio de Bardot, cuyos beneficiarios son la Fundación Brigitte Bardot y Nicolas-Jacques Charrier, el único hijo de la actriz.
La fundación, creada por la propia artista en 1986, fue una de las grandes razones por las que abandonó definitivamente el cine para concentrar buena parte de su vida en la defensa de los animales. Actualmente opera en 70 países y ha acogido a unos 13.000 animales a través de sus refugios y centros asociados.
La subasta tiene además, un precedente significativo. En 1987, la propia Bardot ya vendió algunas de sus pertenencias más valiosas para financiar la creación de su fundación. "Hoy, su lucha continúa a través de esta subasta", aseguró Ghyslaine Calmels, directora general de la organización.
La indignación de su último marido
Pero no todos han celebrado el éxito. Bernard d'Ormale, cuarto y último marido de Bardot, ha cargado duramente contra la venta de los objetos de la mujer con la que compartió más de tres décadas.
"Son objetos personales. ¿Por qué celebrar esta venta? ¿Por los animales? Es una broma", declaró antes de calificarla como una "falta de respeto a la memoria de Brigitte". D'Ormale sostiene que esas pertenencias deberían haberse conservado como parte del legado de la actriz y asegura que ella no habría aprobado que objetos tan íntimos acabaran en manos de desconocidos.
La Fundación Brigitte Bardot ha rechazado su versión y sostiene que la subasta fue aprobada por su junta directiva el pasado junio, cuando precisamente D'Ormale todavía era su presidente. Él asegura, sin embargo, que desconocía que la venta incluiría pertenencias de carácter tan personal.
La polémica llega además en un momento especialmente delicado para el viudo. D'Ormale, de 85 años, fue apartado recientemente de la dirección de la fundación y, según las informaciones publicadas, Bardot no le dejó nada en su testamento y actualmente reside en una vivienda social. Él mismo ha asegurado que fue quien pidió a su mujer no recibir nada de su herencia.
Mientras continúa la disputa sobre qué habría querido realmente Brigitte Bardot, las cifras demuestran que su figura sigue despertando una enorme fascinación. Casi un millón de euros por los objetos que formaron parte de su vida y que ahora servirán, al menos en parte, para continuar la causa a la que dedicó sus últimas décadas: la protección de los animales.










