La pasada navidad el mundo del cine se despertaba con una impactante y desgarradora noticia: el director de cine Rob Reiner y su esposa Michele Singer eran hallados sin vida en su domicilio. Sus muertes no fueron fortuitas, sino que fueron asesinados y el acusado es Nick Reiner, el hijo del matrimonio, quien ahora ve su defensa peligrar.
La noche anterior padre e hijo habían protagonizado una fuerte pelea en casa del conocido presentador estadounidense Conan O’brien durante una fiesta navideña. El director de La princesa prometida y Cuando Harry conoció a Sally fue apuñalado junto a su mujer apenas un día después del tenso momento.
La pelea, según informaciones que se publicaron más tarde, empezó porque Rob Reiner quería internar a su hijo, diagnosticado con esquizofrenia, porque a pesar del cambio en las medicaciones no habían logrado equilibrar su comportamiento. Según un testigo confesó al Daily Mail, el propio Rob Reiner había compartido con él en ese momento una dura frase: "Estoy aterrorizado. Creo que mi propio hijo puede hacerme daño".
Juicio contra Nick
Hace apenas unos días, un gran jurado del condado de Los Ángeles imputó formalmente a Nick Reiner por dos cargos de asesinato en primer grado. Tras revelarse la acusación, Nick Reiner se declaró no culpable ante los tribunales.
El hijo del matrimonio Reiner seguirá en prisión sin fianza hasta el siguiente juicio, pero su defensa puede peligrar tras la decisión de denegarle el acceso al fondo familiar debido a una ley de Estados Unidos. Todo empezó cuando el pasado mes de junio sus abogados pidieron acceso a un fondo que acumula 1,6 millones de dólares (1,4 en euros), sin embargo debido a su acusación de parricidio, será imposible para el mediano de la familia Reiner utilizar ese dinero.
La ley que lo impide tiene el nombre de slayer statute en Estados Unidos, algo que en España podemos conocer como indignidad para suceder. Esto impide que hereden las personas que hayan atentado contra la vida del testador.
A pesar de esta negativa, el equipo legal de Nick Reiner no se ha rendido y ha apelado la decisión debido a que aun no existe una sentencia firme contra él.
Posibles condenas
La reciente imputación del gran jurado ha introducido nuevos matices en el caso, añadiendo acusaciones que elevan la gravedad de los cargos. Nick Reiner ha sido señalado bajo la circunstancia especial de "asesinato por acecho" (lying in wait), una acusación que sugiere que el procesado pudo ocultarse o esperar a sus víctimas antes de perpetrar el ataque. A esta imputación se suma una alegación específica por el uso personal de un arma peligrosa y letal, identificada como un cuchillo. Con estas dos adiciones en su contra, Reiner podría enfrentarse a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional e incluso a la pena de muerte.
En cuanto al desarrollo del proceso judicial, el acusado deberá comparecer nuevamente ante el tribunal el 15 de septiembre para una audiencia previa al juicio en el Foltz Criminal Justice Center.







