Verónica Echegui habría cumplido 43 años este martes, 16 de junio. Días antes de una fecha tan señalada, su expareja, el actor Alejandro García, participó en el homenaje que el programa Historia de nuestro cine, presentado por Elena S. Sánchez en La 2, dedicó a la intérprete madrileña. Aunque el especial estuvo centrado en su trayectoria artística, el recuerdo de la relación que ambos mantuvieron durante años terminó aflorando al recordar el momento exacto en el que ambos se besaron por primera vez. Ocurrió en 2010, durante el rodaje de la película Seis puntos sobre Emma, en la que Verónica interpretaba a una joven ciega que soñaba con ser madre y buscaba al padre perfecto para su hijo, personaje interpretado por el propio Alejandro.
"Ahí empezó todo", dijo el actor entre lágrimas al ver la escena más importante de toda su trayectoria, esa que dio paso a una historia de amor maravillosa. "Entre Vero y yo no había pasado nada hasta ese momento, pero sentíamos el mundo pararse desde que nos conocimos. Y, a partir de ahí, ya fue absolutamente inevitable", continuó diciendo con un nudo en la garganta. "Es la primera vez que nos dimos un beso, esta escena, y luego estuvimos todo el rodaje, sin quererlo, que no nos podíamos separar; ya nada podía pararlo, a pesar de nosotros", expresó.
A esta declaración, se sumaron otras muchas en las que Alejandro dejó claro que su amor por Verónica, fallecida el 24 de agosto de 2025 tras una enfermedad que decidió llevar en la más absoluta intimidad, no desaparecerá nunca. "Era muy especial, empática, auténtica, absolutamente imprevisible y en sus personajes se veía la humanidad, la escucha por el que está enfrente y la brillantez. Tenía algo que te hacía quedarte ahí mirando. Le gustaba mucho hacer la payasa", contó con una emoción que traspasaba la pantalla.
Según el actor, la protagonista de Yo soy la Juani o No culpes al karma de lo que te pasa por gilopollas "parecía tener una especie de manual de las personas". "Sabía perfectamente la grieta de cada persona y es lo que más le interesaba del mundo, eso era su principal conexión con los personajes", expresó. También comentó que Verónica era tan perfeccionista con su trabajo, tan respetuosa con la profesión, que se dejaba la piel en cada proyecto y a veces hasta la salud. "Es una conversación que he tenido muchas veces con ella. Hasta dónde es necesaria la obsesión con nuestro trabajo. En películas en las que ella lo había pasado muy mal en el proceso, dejándose parte de su salud en intensidad, horas de sueño, en esta obsesión... Luego todo el mundo lo aplaudía", señaló Alejandro.
Afortunadamente, con el tiempo aprendió a vivir la interpretación desde una perspectiva diferente. "Lo bonito es que los últimos proyectos empezó a disfrutar y a ver que se podía trabajar sin sufrir", dijo el actor, poniendo de manifiesto la conexión que compartían fuera y dentro del set. "Me arraigó el amor y el sentido a la profesión. Me mostró un camino meticuloso y visceral de búsqueda de los personajes. Lo que más le aportaba yo a ella era quitarle peso a la vida, mi ligereza con su profundidad funcionaba muy bien".
Aunque Alejandro y Verónica comenzaron a salir en 2010, el actor se quedó prendado de ella cuatro años antes al verla en la película Yo soy la Juani, de Bigas Lunas. "Fui a ver la película al cine y me pasó como a todos: '¿Qué es esto? ¿Quién es esta mujer?'. Era ella en estado puro, era ella sin pulir lo más mínimo. Arrasaba", declaró, volviendo a hacer hincapié en el talento de la actriz. "Su ser entero puesto a disposición del personaje, desnudez absoluta ante cualquier historia y exposición total a favor del arte".
Por último, el actor compartió con los espectadores una anécdota del rodaje de la película Katmandú, un espejo en el cielo, de Icíar Bollaín. Corría el año 2011 y apenas comenzaban su historia de amor. "Nosotros tenemos una aventura tremenda porque ella se puso muy mala del estómago. Yo viajé de Madrid a Katmandú para estar un día y medio con ella, y me volví", recordó. Aquellas horas fueron entonces un auténtico bálsamo para Verónica y, 10 meses después de su muerte, también lo son para Alejandro. "Estuvimos todo ese día y medio paseando por Mustang", añadió, con una mezcla de nostalgia y dolor en la voz.
Su relación como pareja terminó en 2023, pero Alejando cuidó de Verónica hasta el último momento, del mismo modo que hizo años atrás cuando ella enfermó en Katmandú. Hoy solo quedan los recuerdos de todo lo compartido, aunque el actor todavía habla de la actriz en presente en algunos momentos, como si el vínculo entre ambos permaneciera intacto pese a la muerte. "Ella es un amor total", pronunció. Después, regresó con tristeza a la cruel realidad de su ausencia. "Te hacía tener fe en las personas porque podía coger a cualquier persona y llevarla a su corazón sin que se diera cuenta".











