Jessica Bueno rompe su silencio en ¡De Viernes! con un relato sereno, firme y centrado en la protección de su hijo Fran. La modelo repasó episodios de su relación con Kiko Rivera, la ruptura y los años posteriores, siempre desde una posición de contención y sin ánimo de revancha. Recordó cómo vivió las declaraciones que él hizo en el pasado —como cuando aseguró que “no eran compatibles en la cama”, que ella “no era buena alumna” o aquel “qué asco me das”— y explicó que entonces "yo era una niña, tenía veinte años, decidí no hablar, sentía vergüenza ajena terrible, y me sentía pequeña por las críticas. Estaba asustada. Decidí proteger lo que nos unía. A pesar de ser una niña actué con responsabilidad, y me siento orgullosa. Lo pase muy mal”.
Además, añadió: “He aprendido que para defenderse no hay que gritar más alto, sino saber quién eres y mantenerte en tu sitio”, reconoció serena.
Durante la ruptura, recordó, muchos esperaban que se sentara en un plató para hablar de él. “Por orgullo y dignidad no quería darles la razón”, afirmó. Su objetivo era que todo terminara y poder seguir con su vida. Con el paso del tiempo, aseguró, que "el respeto me lo he ganado, y le digo las cosas tal como son". Explicó que, pese a haber enterrado el pasado para mantener una relación cordial por el bien de su hijo, Kiko Rivera volvió a sacar episodios antiguos en televisión. “Me dijo que lo solucionaría el viernes, pero lo lió más. Tiene mucho más que callar”.
“Solo quería rehacer mi vida alejándome de todo”
Uno de los momentos más duros que recordó fue su decisión de marcharse a Eibar. Explicó que estaba “amargada”, saturada por la presión mediática y por la sensación de estar criando sola a su hijo mientras Kiko “hacía su vida”. Contó que, cuando el niño debía estar con su padre, en realidad pasaba el tiempo con su familia paterna. “Solo quise rehacer mi vida alejándome de todo”, resumió.
Jessica también habló de cómo fueron las primeras visitas del niño a Cantora tras la separación. Siendo un bebé de tres meses, su propia madre llegó a desplazarse allí porque así se lo pedían. Aseguró que su madre era quien dormía con el pequeño y atendía sus despertares nocturnos. "Las primeras veces recién separados, incluso, mi madre se iba allí, a Cantora, porque se lo pedían ellos, porque era un bebé… tenía tres meses, y claro… yo no puse problemas ninguno hasta siendo bebé… y que con el paso de los años observó que Agustín Pantoja era quien más tiempo pasaba con él", recuerda. "Mi madre era la que dormía con mi hijo, se despertaba por las noches, y la que le cuidaba y luego Agustín estaba siempre con mi niño…", aclara Jessica, que destaca la labor de Agustín Pantoja durante esos años. "Su tito Agus era todo, adoraba a su tito Agus", reconoce.
También quiso subrayar que mantuvo una relación cordial con Irene Rosales, que cuando era pareja del DJ se preocupaba mucho por su hijo. Contó que, cuando ella y el pequeño Fran regresaron a España, recibió mensajes de Irene interesándose por su bienestar y el del niño, pidiéndole la dirección para enviarle un regalo y preguntando por su talla. Por eso dijo no entender por qué Kiko dice esas cosas de Irene, ya que considera que ese tipo de declaraciones pueden herir a su propio hijo. "A que le va a hacer daño es a su hijo, cuando el día de mañana sienta que la persona con la que ha estado conviviendo va a pensar que no le ha querido y eso es feo. Por eso me da pena que diga esas cosas, es hacerle daño a su propio hijo", dijo.
La modelo relató también cómo fue el reencuentro con Kiko tras su paso por Supervivientes. Explicó que se encontró con que él no había estado tan presente en las citas médicas, extraescolares o rutinas del niño. Él le dijo que estaba saturado por el divorcio, y ella lo entendió. Por eso le sorprendió escuchar después declaraciones en televisión en las que aseguraba que “se la pelaba Jessica e Irene”. “Me siento utilizada”, confesó. “Para mí es paz mental estar bien con el padre de mi hijo. Yo he sido igual antes, durante y después”. Aseguró que nunca le ha exigido nada y que siempre ha priorizado la buena relación.
Jessica explicó que, entre compromisos laborales y la Semana Santa, Kiko lleva alrededor de un mes sin ver a Fran. Aun así, destacó que en los últimos años habían logrado una relación más cercana, especialmente desde que ella volvió a Sevilla.
Lo que Jessica no puede entrender es por qué ahora arremete contra ella y saca cosas del pasado y reconoce: "Nunca le he exigido nada, nunca me he enfadado con él... Siempre he priorizado llevarnos bien...". No quiere hablar más porque proteger a su hijo es su prioridad. Eso sí, se muestra tajante: "La que ha tenido que aguantar en el pasado he sido yo y debería valorar más que nunca he contado cosas. Solo por eso debería respetarme".
La Comunión, el pasado y el deseo de paz
También abordó la polémica sobre la Comunión del niño. Recordó que ella se encargó de todo: catequesis, organización y logística, ya que el pequeño no estaba bautizado y ambos sacramentos se celebraron el mismo día. Aseguró que Kiko estaba encantado con la elección del padrino —un amigo suyo— y que él mismo le pidió que no invitara a su madre: "Si no me hubiera encargado de que hiciera catequesis, organizar la fiesta… Es que mi hijo no estaba bautizado y en la Comunión hacía las dos cosas… Pensé en todo, que la comunión era tal día, que viniera con su mujer e hijas… Él encantado, hablamos de los padrinos, se decidió que él elegía al padrino y yo a la madrina. lo que él hablara con Anabel… si él prometió a su prima que sería la madrina en ese momento no se acordó, él estaba encantado que el padrino fuese un amigo suyo.. días antes me dijo. Él me pidió que no invitase a su madre porque no se hablaba… Cuando lo escuché yo estaba indignadísima".
Jessica recordó igualmente las declaraciones que Kiko hizo en 2013, cuando aseguró que no eran compatibles y que ella “no era buena alumna”. Dijo que siente “vergüenza” al recordarlo y que quiere pensar que él hablaba así porque estaba en su peor momento. También quiso aclarar que, pese a lo que se dijo entonces, ella sí trabajaba: acababa de salir de Supervivientes, había ganado dinero que —según explicó— se gastó con él, y recibía contratos para trajes de firmas de novia y photocalls “que se pagaban muy bien”. “Tanto que dicen y hablan… que se arrima al apellido… creo que él es el primero que se aprovecha de ese apellido”, afirmó. “El ego lo tiene altísimo y se siente el rey del mundo y que nosotras no valemos nada. Él es el primero que se aprovecha y habla y cuenta todo”.
Y, una vez más, como hizo a lo largo de toda la entrevista, dejó las cosas claras: "Para él justificar sus actos, intenta dejarnos mal a nosotras y es lo que no quiero permitir más", sentenció.
Aun así, explicó que Kiko nunca le ha pedido perdón y que ella decidió superar ese pasado para mantener la cordialidad. Relató que durante su convivencia, Isabel Pantoja le pedía que perdonara a su hijo y le aseguraba que cambiaría. Explicó que ella era “una niña”, “inocente” y “no era televisiva ni sacaba carácter”, y que la cantante valoraba la estabilidad que aportaba a la vida de Kiko. Y recuerda cómo la cantante justificaba la conducta de su hijo: "Me decía que ha cometido un error, perdónalo, va a cambiar, hablaré con él...".
Jessica también recordó episodios cotidianos: él dormía en el sofá, pasaba horas jugando a la consola y no compartía tiempo con ella.
Sobre el parto y la versión de que Isabel Pantoja pagó los gastos y fue apartada, Jessica ofreció su relato. Explicó que el conflicto surgió cuando Anabel Pantoja contó en televisión detalles del nacimiento sin que ellos lo hubieran comunicado. Cuando su hermano se hizo una foto con el bebé, aseguró que se le pidió que la borrara, y ella se negó.
"No fue así, es que no me callé y dije lo que pensaba. no habíamos dicho ni el sexo del bebé y ese día Anabel contó en su `programa que había nacido el niño que era un niño y se llamaba Fran, contó todo. Vino mi hermano a verme con su pareja, y ella no quería que se hicieran fotos al niño. mi hermano cogió a su sobrino y se hizo una foto con él y se le reclamó que borrara la foto y yo le dije que mi hermano se podía hacer todas las fotos que quisiera con su sobrina, y yo era la madre y decidía. Y que por la mañana había estado anabel contando lo que le diera la gana… y por qué mi hermano no podía tener una foto con su sobrino. Y yo por echar fuego por la boca y plantarle cara ya era la peor persona del mundo, que como me atrevía y se fue… " Con el tiempo, afirmó, la propia Isabel Pantoja le reconoció la buena educación del niño.
La entrevista concluyó con un mensaje claro: Jessica quiere tranquilidad, respeto y una relación estable por el bien de su hijo. “Lo que me gustaría es paz, cordialidad, que esté cuando tiene que estar. Él su vida y yo la mía. Y esto se lo ha buscado él”.











