José Manuel Soto ha vuelto a la primera línea mediática tras formar parte de la nómina de concursantes de Supervivientes 2026,, quienes ya están en Honduras enfrentándose al que es uno de los formatos de mayor dureza y más extremos de la televisión. Al mismo tiempo, los hijos del cantante prosiguen con la carrera musical que han heredado de su padre, actuando juntos el pasado viernes en uno de los locales de ocio nocturno más conocidos y exclusivos del centro de la capital: la madrileña sala Gabana.
Rocío, solista, se subió al escenario de manera excepcional con Marcos y Jaime, quienes forman el dúo Mi hermano y yo. Los tres, que son treintañeros, ofrecieron lo mejor de su repertorio con su característico estilo de flamenco-pop y toques de indie, rebosando cariño y complicidad ante un público entregado. No era la primera vez que demostraban su arte al unísono, pero tampoco es habitual que lo hagan. De ahí que fuera una velada mágica e inolvidable, tanto para ellos como para sus fans.
A más de 8.000 kilómetros de distancia, su progenitor iniciaba su aventura en los Cayos Cochinos con un gran salto desde el helicóptero el pasado jueves, y luciendo una envidiable forma física a sus 64 años. El intérprete de Por ella, eso sí, ya está en la cuerda floja puesto que es uno de los primeros nominados a abandonar la isla. Además. está recibiendo críticas por parte de un sector de los seguidores del programa, no tanto por cómo lo está haciendo allí sino por sus ideas políticas.
Rocío Soto defiende a su padre
Por este motivo, la hija del cantante andaluz ha querido salir en defensa de este y hacía suyas unas palabras de la fotógrafa y amiga Mercedes Aguilar Camacho, que esta última plasmaba en sus redes sociales. "Muchas opiniones sobre él parecen venir de antes de que pisara la isla. Y me pregunto si no estamos perdiendo algo importante: la capacidad de mirar a alguien en el contexto en el que está. Un reality es resistencia, carácter, humor, paciencia... No es un mitin", decía con rotundidad.
"Podrá gustarte más o menos cómo pesca, cómo discute o cómo convive, pero juzgar a alguien únicamente por sus ideas antes incluso de verlo actuar dice más de nosotros que de él", añade la también diseñadora gráfica. "A mí me interesa observar a las personas en la intemperie, cuando el personaje público se afloja un poco. Y hay algo más: después de cuarenta años de carrera y con más de sesenta encima, tirarse a una playa, pasar hambre y exponerse así... también tiene su mérito. Quizá ese debería ser el espíritu: mirar primero. opinar después. Yo ya voté para salvarlo", ha sentenciado Aguilar Camacho.







