El poderoso mensaje de Álvaro Cervantes tras ganar el Goya por 'Sorda': "A mis personas libro, que son mis padres, mi hermana y mi amor Nerea"


El actor, de 36 años, gana el premio en la categoría de mejor actor de reparto


Álvaro Cervantes, Goya a mejor actor de reparto por 'Sorda'© GTRES
Paloma AnayaPeriodista de cine y actualidad
28 de febrero de 2026 a las 23:25 CET

Álvaro Cervantes, nominado a los Goya en la categoría de mejor actor de reparto por Sorda, llegó a la gala muy ilusionado de poder celebrar la gran noche del cine español de la mano de su hermana Ángela Cervantes, también nominada por su papel como mejor actriz por La Furia. Pocos minutos después del comienzo de la gala, el actor se llevó la gran sorpresa de escuchar su nombre como el ganador del  premio al mejor actor de reparto. Emocionado y agradecido, el intérprete pronunció un poderoso discurso que rápidamente se hizo viral.

Álvaro Cervantes, Goya a mejor actor de reparto por 'Sorda'© GTRES
Álvaro Cervantes, Goya a mejor actor de reparto por 'Sorda'

"Qué maravilla esto! Es un regalo, un honor. La mitad de este Goya es para Miriam Garlo. Aparte de ser una actriz enorme, es una de las personas más increíbles que he conocido en mi vida. Un día, rodando, me contó que ella, como persona sorda, tenía una serie de personas en su vida a las que consideraba personas libro, personas a las que mirar cuando se sentía perdida. Yo esta noche me lo voy a apropiar para compartirlo con mis personas libro, que son mis padres, mi hermana y mi amor Nerea 

Álvaro Cervantes, Goya a mejor actor de reparto por 'Sorda'© Getty Images
Álvaro Cervantes, Goya a mejor actor de reparto por 'Sorda'

Cervantes, de 36 años, comparte este magistral triunfo con la protagonista de su película, Miriam Garlo, en el que ha sido primer largometraje español protagonizado por una actriz sorda. La historia profundiza en los conflictos que surgen en una pareja, Ángela (Miriam Garlo) y Héctor (Álvaro Cervantes) al afrontarse el reto de la maternidad y la paternidad, intensificadas por el encuentro —y a veces el desencuentro— entre el mundo de las personas sordas y el de los oyentes.