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Ha presentado en el Festival de Cine de Venecia la película 'Última noche en el Soho'

Anya Taylor-Joy habla de cómo el éxito de 'Gambito de dama' le ha generado estrés crónico

'No he tenido tiempo de ponerme al día con mi vida personal', ha afirmado la actriz, de 25 años, en una entrevista

por Noemí Fernández

A sus 25 años Anya Taylor-Joy se ha convertido en una de las actrices más cotizadas del momento gracias al arrollador éxito que cosechó a nivel mundial la serie Gambito de dama, en la que interpretaba a la protagonista. Pese a haber participado anteriormente en títulos como The Witch o en la popular Peaky Blinders junto a Cillian Murphy, fue el año pasado cuando su fama se disparó por completo, algo que no ha sido fácil para la actriz. Durante los últimos años no han parado de lloverle ofertas en producciones como Última noche en el Soho, la cual acaba de presentar en el Festival de Cine de Venecia o Emma, basada en la novela homónima de Jane Austen. Un ritmo frenético de trabajo que le ha llevado a padecer estrés crónico, tal y como ella misma ha revelado en la revista Tatler.

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El éxito internacional le llegó de forma tan repentina como abrumadora y, para conseguir gestionarlo correctamente, Anya Taylor-Joy ha necesitado ayuda profesional: "Era una nueva etapa de mi vida para la que no estaba preparada, y eso me hacía sentir impotente", ha confesado la actriz británica en una entrevista con Tatler. De hecho, la intérprete que dio vida a Beth Harmon ha desvelado que durante el principio de esta etapa tan intensa de trabajo que ha vivido llegó a dejar a un lado su propia vida priorizando la de sus personajes: "Estaba poniendo tanta energía en comprender a estas otras personas (sus papeles) que era como un jarrón que se llena con líquidos de diferentes colores y no tenía idea de quién era yo. Definitivamente llegué a un punto en el que pensé: 'No he tenido tiempo de ponerme al día con mi vida personal porque he estado guardando todas estas experiencias en una mochila y continúo avanzando'", ha explicado la actriz.

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Durante el parón provocado por la cuarentena Anya Taylor-Joy se dio cuenta de que había descuidado su salud mental por la gran carga de trabajo y le diagnosticaron estrés crónico. Un problema de salud fruto de la sucesión de esfuerzos laborales de la actriz, ya que, cuando terminó de rodar Emma se tomó un solo día libre antes de comenzar a trabajar en Última noche en el Soho; experiencia que solapó, a su vez, con un único día libre previo al arranque del rodaje de Gambito de dama. "Sobreviví con Coca-Cola Light, cigarrillos y café, y al final, pensé necesito comer algo de verdura", ha confesado admitiendo lo inmensamente estresada que se encontraba. Una entrevista en la que ha asegurado que se encontraba tan cansada mentalmente que era incapaz de acostarse después de las ocho de la tarde y que esto le frustraba al sentirse diferente del resto de gente de su edad: "Puede ser difícil cuando eres joven no sentirte culpable por no hacer cosas que otras personas de 25 años están haciendo."

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Entre los remedios que la actriz ha encontrado para lidiar con el estrés crónico, Anya Taylor-Joy ha explicado que se mete en una habitación a oscuras y comienza a escuchar música de forma aleatoria en unos auriculares aislantes del ruido, lo que le ayuda para evadirse y no pensar en nada. "Pegar puñetazos a una almohada también me funciona", ha bromeado la protagonista de Gambito de dama.

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