El marquesado de Cubas, la historia de un título creado por Isabel II

Ha fallecido Fernando Falcó, III Marqués de Cubas

El marquesado de Cubas, la historia de un título creado por Isabel II

Carlos Falcó, que también falleció el pasado marzo, contribuyó en gran medida a dar a conocer la historia de su familia y de los títulos nobiliarios que tanto él como su hermano llevaron hasta el día de su muerte

por hola.com

El fallecimiento de Fernando Falcó trae aparejado un relevo en el marquesado de Cubas, que se supone quedará en manos de su único hijo, Álvaro Falcó. Un título nobiliario vinculado con la localidad madrileña de Cubas de la Sagra (vecina de la localidad de Griñón) que tiene sus orígenes en el mes de febrero de 1862. Un marquesado que siempre ha estado en manos de una saga familiar centenaria que en este 2020 ha tenido que enfrentarse a varias pérdidas. 

El que probablemente más haya contribuido a dar a conocer la historia familiar y los títulos nobiliarios que poseen ha sido Carlos Falcó, hermano de Fernando Falcó y fallecido el pasado mes de marzo a causa de la COVID-19. En su libro, publicado en 2016 bajó el título La buena vida, el prestigioso viticultor (además de ingeniero y empresario), lo explicaba así: “En 1862, con la abolición del régimen señorial iniciado en las Cortes de Cádiz, desaparecían con muchos otros los señoríos medievales de Griñón y Cubas, pueblos cercanos a la autovía que hoy une Madrid con Toledo, adquiridos por el marqués de Malpica y señor de Valdepusa en el siglo XIV. La reina Isabel II quiso crear sendos marquesados —lo que implicaba una elevación de categoría respecto a los antiguos señoríos, pero sin sus privilegios feudales— para otorgarlos a dos hermanas, María Cristina y María Blanca Fernández de Córdoba. La primera recibió el de Griñón, la segunda, el de Cubas, que hoy lleva mi hermano Fernando”.

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Carlos Falcó hablaba de la primera marquesa de Cubas, que falleció sin descendencia por lo que le sucedió como II marqués de Cubas su sobrino nieto, Joaquín Fernando Fernández de Córdoba y Osma, hijo de Fernando Fernández de Córdoba y Álvarez Bohorques (marqués de Povar, abogado, diputado y senador) y Blanca de Osma y Zabala, hija de los marqueses de la Puente y Sotomayor.

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Tal y como se puede leer en los archivos de la Real Academia de la Historia, Joaquín Fernando Fernández de Córdoba y Osma recibió una esmerada educación y fue elegido diputado por Toledo en las elecciones de mayo de 1896 y en las de abril de 1903. En octubre de 1905 solicitó su ingreso en el Senado por su calidad de Grande de España y juró el cargo en noviembre de 1905. Ese mismo año contrajo matrimonio en San Sebastián con María Luz de Mariategui y Pérez de Barradas, IV marquesa de Bay. El matrimonio tendría seis hijos, entre ellos Hilda Fernández de Cordoba y Mariátegui, marquesa de Mirabel y madre de cuatro hijos, dos de ellos son precisamente Carlos (marqués de Griñón hasta su muerte el pasado marzo) y Fernando Falcó, marqués de Cubas desde la muerte de su abuelo, Joaquín Fernando Fernández de Córdoba y Osma.

Tal y como explicó Carlos Falcó, que dejó el marquesado de Griñón en manos de su hija Tamara Falcó, en numerosas ocasiones, estudiar su árbol genealógico le había hecho remontarse varios siglos atrás “siguiendo la biografía de ilustres antecesores que han pasado por derecho propio a ocupar un lugar en la Historia de España”. En este estudio, aplicable obviamente a su hermano Fernando Falcó, hay personajes como el Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, del que su madre (Hilda Fernández de Cordoba) descendía directamente y que fue –según se puede leer en el libro del que fuera marques de Griñón hasta su fallecimiento el pasado marzo- el soldado favorito de Isabel la Católica y personaje clave en la conquista de Granada.

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Sin remontarse tan atrás en el tiempo, hay que destacar que los lazos entre la realeza y una familia que acumula una larga lista de títulos nobiliarios siempre han sido estrechos. “Como grande de España y gentilhombre al servicio del rey Alfonso XIII, mi padre acompañó frecuentemente en sus desplazamientos al bisabuelo de nuestro actual rey, Felipe VI. En cierta ocasión, al principio de la década de los años veinte, durante una cena en la que participaban otros miembros de la nobleza, Alfonso XIII planteó la necesidad de que se implicaran en la financiación de una serie de proyectos necesarios para que el país creciera. Hablaba de la primera línea de Metro de Madrid y de la construcción del hotel Ritz, en cuya fundación participaron mis abuelos o los Alba, junto con el propio Alfonso XIII”, recuerda Carlos Falcó en un libro que reúne además de su historia familiar buena parte de sus memorias personales, plagadas de detalles que reflejan el amor que sentía por cultivar la tierra.

En este sentido, hay que recordar que sin ir más lejos el propio Fernando Falcó fue compañero de estudios del rey Juan Carlos. El fallecido marqués de Cubas fue uno de los ocho niños elegidos para acompañar al entonces príncipe de España, un niño de diez años que ya había sido elegido para restaurar la monarquía en España y asumir la Jefatura del Estado tras la muerte de Franco, en sus estudios en Las Jarillas. Se dice que a ese grupo de niños los eligieron, además de por edad y estrato social, por sobresalir en sus calificaciones y ser niños inteligentes, entre ellos también estaba Jaime Carvajal Urquijo, padre del también recientemente fallecido Jaime Carvajal Hoyos, marido de Xandra Falcó (a la que su abuela Hilda le legó el título de marquesa de Mirabel) era hija de Carlos Falcó y, por tanto, sobrina de Fernando Falcó.

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