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PARQUE KOISHIKAWA KORAKUEN (TOKIO)

Los arces son los protagonistas de la explosión de color de estos jardines creados durante el periodo Edo, en 1629, por el señor feudal de Mito, que pasan por estar entre los más bonitos de la capital japonesa, aunque cuenta también con una gran variedad de otras especies arbóreas.

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MEIJI JINGU GAIEN (TOKIO)

La capital de Japón es un imprescindible en cualquier viaje al país, pero mucho más en otoño cuando se disfruta del momiji en lugares como este lugar de recreo donde los toquiotas, además de reunirse en sus instalaciones deportivas, se acercan a admirar la colorida y espectacular hilera de ginkgos que, a lo largo de 300 metros, se levanta en dirección a la galería de pinturas Meiji Memorial. 

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PARQUE DEL CASTILLO DE AKIZURI (ASAKURA)

El castillo de Akizuki no es lo que era. Se levantó en 1203, pero fue destruido después por orden del señor feudal de Fukuoka para posteriormente ser reconstruido en el siglo XVII. En otoño, el contraste de las puertas de Kuromon y Nagayamon con el color de las hojas rojas de los árboles que rodean el castillo regala una imagen de postal / © Shutterstock

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KOYASAN (OSAKA)

A poco más de dos horas de Kioto y de Osaka, el monte Koya esconde uno de los destinos de peregrinación más populares Japón. Es el centro neurálgico del budismo shingon o esotérico, e inicio y final de la ruta de los 88 templos de Shikoku. Además de vivir aquí la experiencia de pasar una noche en un shukubo, uno del medio centenar de templos con hospedería de este entorno y compartir el día a día con sus monjes asistiendo a sus rezos y acatando las reglas del lugar, en otoño no te puedes perder la explosión colorista de sus bosques.

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PARQUE DE NARA (NARA)

Nada más y nada menos que 525 hectáreas de vegetación ocupa el gran parque de la que fuera capital medieval de Japón, donde las colinas boscosas y las praderas parecen no tener fin. Mientras se disfruta del espectáculo de color se ven los ciervos que viven en él, el reflejo del estanque Sarusawa-ike, el imponente templo budista Kofukuni y se pueden visitar dos de los grandes museos del lugar.

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METASEQUOIA NAMIKI (TAKASHIMA)

No hace falta bajarse de la bicicleta o del coche para admirar la belleza natural de esta carretera cuando los árboles que la escoltan empiezan a tomar el color otoñal. Una imagen de calendario en la parte norte de la prefectura de Shiga / © Shutterstock

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PARQUE RIKUGIEN (TOKIO)

Nadie se quiere perder en otoño el colorido de los arces de este gran jardín del periodo Edo que durante la época del momiji se ilumina de modo especial a partir de la puesta de sol. El entorno de su casa de té Tsutsuji es uno de sus mejores rincones. A pesar de la afluencia, su puesto en el top lo tiene merecido.

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ARASHIYAMA (KIOTO)

Tan espectacular es el enrojecimiento de las hojas de otoño en los bosques de esta zona en las inmediaciones de Kioto, especialmente conocida por su bosque de bambú, que cada mes de noviembre organizan un festival que recrea el ambiente del periodo Heian, con espectáculos de música y danza tradicional, teatro y un crucero por el río Oi.

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