Sant Llorenç del Munt i l’Obac (Barcelona): un parque a las puertas del cielo

A una hora en coche de Barcelona, el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac es un crisol de belleza natural. Pero también de pueblos deliciosos como Mura, Talamanca o Rocafort, cimas icónicas como La Mola y rincones llenos de secretos como el valle d’Horta. Un recorrido por él nos irá descubriendo todos estos lugares que guardan historias de batallas y bandoleros

Barcelona
David Revelles

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Los primeros ermitaños no lo dudaron un instante. Las despojadas alturas de La Mola levitando sobre las nieblas matutinas, con la montaña sagrada de Montserrat y el Tibidabo de Barcelona en el horizonte, serían el mejor enclave para un cenobio de espiritualidad y ascetismo, a un paso del cielo. Ellos aún no lo sabían, pero acababan de poner las bases de lo que en el siglo XI se convertiría en el monasterio benedictino de Sant Llorenç del Munt, un rincón magnético que, desde la Edad Media hasta hoy, agasaja a sus visitantes con la serenidad que encontraron los eremitas. El monasterio daría nombre a un espacio protegido que, junto a la sierra de l’Obac, forma un tesoro engastado entre las comarcas del Bages, el Vallès Occidental y el Moianès. A nadie sorprendió en el año 1972 que este escarpado rincón poblado de bosques de pinos y encinares fuera declarado el primer parque natural de España.

Barcelona©Nano Cañas
Panorámica de las cumbres de Sant Llorenç del Munt. Abajo, un rincón del bonito pueblo de Talamanca, destacado enclave siglos atrás gracias a la producción del vino. Entre sus calles estrechas y adoquinadas sobresale la torre redonda y almenada del viejo castillo.

A su patrimonio natural, Sant Llorenç del Munt suma la personalidad de los pueblos del entorno, por eso, para pulsar su autenticidad, hay que enrolarse en una ruta triangular por sus villas más célebres: Mura, Talamanca y Rocafort, que, por su identidad montaraz y el sabor del Medievo latiendo en sus casonas, encandilan a los urbanitas del siglo XXI.

Mura es miss fotogenia medieval por sus callejuelas empedradas en torno a la iglesia románica de Sant Martí y El Puig de la Balma, un conjunto de casas del siglo XII labradas en la oquedad de un risco, en las que, desde hace generaciones, sus moradores viven bajo el abrigo de las cornisas rocosas. El director de cine Agustí Villaronga convirtió este lugar tan singular en el escenario de la película Pan negro, con nueve premios Goya en 2011.

Barcelona©Nano Cañas

Habrá que decidir después si seguir conduciendo hacia Rocafort o a Talamanca. Si elegimos el primero, bordeando la riera de Nespres llegaremos al centro de atracción de la villa, los restos del castillo que le da nombre. La ascensión hasta la fortaleza nos permite, además de disfrutar desde las alturas de unas vistas espectaculares, rememorar aquellos tiempos en que las tierras de la comarca del Bages fueron frontera entre la Marca Hispánica y el Califato de Córdoba.

Desde Mura, recorrer por la bv-1221, el eje que atraviesa el parque natural hasta Tarrasa, los 15 minutos que distan hasta Talamanca entre encinares y prados salpicados de solitarias masías es una delicia para los apasionados del slow driving. Como inolvidable es avistar a lo lejos este pequeño pueblo asentado sobre un altozano de la sierra del Rossinyol.

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Para llegar a la cima de La Mola hay varios caminos, como el de los Monjes, que era el utilizado antiguamente por estos para subir al monasterio. En el trayecto se ven cuevas y miradores naturales donde hacer parada.

Resuenan aún en esta villa y en sus alrededores episodios históricos notorios, como la batalla de Talamanca, en agosto de 1714, con el final de la Guerra de Sucesión como telón de fondo. El castillo, originario del siglo X y reconstruido con posterioridad ochocientos años después, encabeza el patrimonio del pueblo, al que se suman la iglesia románica de Santa María o las singulares tines dels Tres Salts, tinas de vino de piedra seca construidas en el xviii a un paso del río Llobregat.

Los atractivos del parque natural no acaban ahí. En el lado occidental, con Rellinars como enclave más notvorio, aguardan todavía un rosario de historias que laten aún en los tramos empedrados del Camino Real, que enlazaba la ciudad de Manresa con Barcelona. Como la que imaginó Cervantes, que situó entre los riscos y bosques de este lugar el encuentro decisivo entre la cuadrilla del bandolero Roque Guinart y don Quijote con su fiel escudero Sancho Panza. Así es este espacio protegido y único, un escenario de sorpresas de altura.

Barcelona©Nano Cañas
El monasterio de Sant Llorenç, que da nombre al parque natural, se sitúa en la cima de La Mola. Una ruta senderista de algo más de una hora con excelentes vistas lleva hasta él.

No dejes de...

Hacer senderismo por el valle d’Horta. La ascensión al Montcau o la ruta de la Font del Llor son algunas de las excursiones que se pueden hacer por el costado oriental del parque. En el fondo del valle y en medio del bosque se descubre la casa modernista del Marquet de les Roques. Con ocho siglos de historia, el arquitecto Juli Batllevell, discípulo de Gaudí, la reformó en 1895 para convertirla en un castillo de cuento que fue punto de encuentro de la intelectualidad catalana de la mano de su propietario, el poeta Pere Quart.

Barcelona©Nano Cañas

Guía práctica

Guía práctica

Barcelona©Nano Cañas
Rincón del pequeño pueblo de Mura, cuyo encanto radica en sus estrechas calles empedradas de aire medieval, sus casas de piedra y la iglesia románica de Sant Martí. Próximo a la plaza principal, un mirador ofrece una bonita vista del pueblo y de su entorno.
Cuándo ir

La primavera y el inicio del verano, cuando el paisaje se inunda de verdor y vida, es la época idónea para visitar el parque. Desde principios de mayo hasta julio ofrece el programa Vive el Parque(viuelparc.org), con un abanico de actividades: plásticas, escénicas, musicales…

Cómo llegar

El Parque Sant Llorenç del Munt i l’Obac se encuentra a 50 kilómetros de Barcelona.

Qué ver

MONASTERIO DE SANT LLORENÇ DEl MUNT. En la cima de La Mola, la iglesia acoge una exposición permanente sobre esta construcción de estilo lombardo y su historia asociada a la comunidad de monjes benedictinos. La ruta senderista que asciende desde el coll d’Estenalles hasta el cenobio,a 1104 metros de altura, es de las más populares de la provincia. Hay que dedicar una hora y cuarto aproximadamente disfrutando de excelentes vistas.MURA. Además de la iglesia románica de Sant Martí, no hay que perderse el Molí del Mig, hacer una excursión a las numerosas fuentes de la riera de Nespres y visitar la cueva de Simanya, con guía los fines de semana (tel. 938 31 83 75).PUIG DE LA BALMA. Uno de los atractivos de Mura. Para llegar hasta allí hay que ascender un camino rural de un par de kilómetros. Además de poder dormir en alguna de sus cinco acogedoras habitaciones, también es interesante su museo temático de la vida rural (puigdelabalma.com/es). TALAMANCA. La sala gótica de su castillo acoge el Centro de Interpretación de la Batalla de Talamanca y la Guerra de Sucesión. También hay que ver la ermita de Santa Magdalena (turismetalamanca.com). ROCAFORT. De interés, el puente Viejo sobre el río Llobregat, el paso que ya en época romana conectaba la comarca con la Barcino romana, o la iglesia románica de Santa María de Matadars.

Dónde dormir

LA MASIA DEL SOLÀ (Monistrol de Calders, lamasiadelsola.com). El mismo servicio familiar y exquisito que la familia Jubany presta en su restaurante desde 1946 se ofrece en su propuesta hotelera, ocho coquetas suites con hidromasaje. MASÍA CAN BORRELL (Castellar del Vallès, masiacanborrell.es). Finca modernista restaurada en 1912 por Juli Batllevell, discípulo de Gaudí, con todas las comodidades. CAN SEUBA (Rellinars,canseuba.com). Acogedora propuesta de turismo rural en una casa del siglo XV en el casco antiguo.

Dónde comer

CAL CARTER (Mura, calcarter.net). Con 60 añosal frente del restaurante, la familia Perich lo ha convertido en el icono gourmet de la zona. Cocina catalana genuina y honesta con toques de modernidad. Célebres son sus garbanzos con bacalao, el poti poti de Mura o el jarret de cerdoRal d’Avinyó lacado al horno. CAN VINYERS (Matadepera, canvinyers.es).Producto de proximidad y de temporada quetrabaja con maestría el chef Edgar González. EL RACÓ DE CAn BROSSA (Sant Llorenç Savall, racodecanbrossa.com). De la cocina de esta masíasalen platos deliciosos como el jabalí con setas y los pimientos rellenos de butifarra y calamares.

Más información

COMARCA DEL BAGES, bagesturisme.cat/es/; TURISMO DE BARCELONA, barcelonaesmoltmes.cat/es/


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