Una escapada a Lucerna, con los Alpes a sus pies

Cautivó a Richard Wagner, que se quedó a vivir aquí durante unos años, por su perfecta armonía con la naturaleza alpina. Su historia se recorre por sus magníficos puentes de madera, que hoy conviven con obras maestras de la arquitectura contemporánea. Aquí, el día a día son atardeceres a orillas del lago con una copa de vino, aire limpio de montaña y una agenda repleta de conciertos. Reserva ya un fin de semana para entender por qué Lucerna es la ciudad más visitada de Suiza.

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UN AUDITORIO DE LUJO
Al llegar a Lucerna en tren, la ciudad se presenta con sus mejores galas. Ante los ojos del turista ávido de música, encantadoras estampas y la buena vida suiza, se levanta la joya arquitectónica de Jean Nouvel: el KKL, que, además de presumir de albergar el auditorio con mejor acústica del mundo, acoge el Museo de Arte de Lucerna y en su azotea, unas vistas de la ciudad que quitan el hipo, con sus barcos, puentes y lagos.

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LA CIUDAD DESDE EL LAGO
Se hace irresistible bajar a surcar las encantadoras calles... o aguas de esta ciudad de Suiza. Desde uno de los pequeños cruceros que ofrecen travesías por las aguas del lago de los Cuatro Cantones se obtiene una fabulosa estampa de la ciudad. Por la noche, un mar de brillos nos recuerda por qué a Lucerna se la conoce como la ciudad de las luces. Por el día, se puede echar un vistado a las masiones de famosos como Tina Turner, perfectamente encajadas en un paisaje alpino.

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MUCHA HISTORIA...
Pero además de glamour, la ciudad conserva mucha historia. Aquí se encuentra el puente de madera más viejo de Europa, construido en el siglo XIV y llamado puente de la capillla por tener una torre en la mitad de sus 200 metros de recorrido que servía de pequeña ermita. Ahora es también un museo de la historia de la ciudad, que también se puede conocer en vivo y en directo en la muralla de Musegg, del siglo XIII. En una de las torres se encuentra el reloj más antiguo de la ciudad, que se toma el privilegio de dictar las horas con un minuto de antelación.

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… Y MUCHOS MUSEOS Y MONUMENTOS
Probablemente nos avise de que es el momento perfecto para visitar alguno de los muchos museos de la ciudad. El Museo Suizo de Transporte es el más visitado del país y en él se repasa la historia de las telecomunicaciones, desde antiguos tranvías a los viajes galácticos, o curiosos “trayectos” como el de Swiss Chocolate Adventure, un viaje multimedia por la historia del chocolate. Ideal para toda la familia. Para amantes del arte, el Museo Rosengart, con obras de Picasso, Klee y una veintena de maestros del impresionismo. En el Museo Boubaki se muestra un gran mural circular de Edouard Castres del año 1881, con un curioso efecto 3D, que narra un episodio de la guerra franco-alemana.

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Otro recuerdo bélico es el que narra la gran figura de un león herido, en honor a los caídos en la Revolución Francesa escarpada en la roca de un estanque. Tan conmovedor le resultó a Mark Twain, que la definió como “el trozo de piedra más triste del mundo”. Menos triste pero igual de impresionante es la iglesia barroca de los Jesuítas. Su acústica atrae fabulosos conciertos, entre otros los de la Escuela Superior de Música de Lucerna.

UNA ESCAPADA A LAS MONTAÑAS
Solo hay que coger el delicioso tren cremallera hasta la montaña Rigi para trasladarte al corazón del paisaje alpino. Y si se hace la hora de comer, la sala modernista del restaurante Rigi Kulm es una opción perfecta para combinar naturaleza y buena vida.

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LOS CONSEJOS DE... HEIDI HAPPY
A esta cantante, que mezcla chanson, jazz y folk, le gusta perderse por el casco antiguo, de compras, y recobrar fuerzas en el Vincafé La Barca, bajo las arcadas a orillas del Reuss. En verano, dice que no hay lugar más bonito que el Seebad Luzern en el centro de la ciudad. La construcción de 1884-1885 parece una caja de madera gigante; con unos maravillosos baños de la Belle Époque. Ideal para el baño en una de las dos piscinas o en el lago y para ver atardecer. Y por supuesto, recomienda visitar la casa de Richard Wagner, villa Tribschen, rodeado por un precioso parque con acceso al lago y un coqueto local, el SommerCafé.

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DÓNDE DORMIR
Lucerna fue uno de los destinos predilectos de los turistas de mediados del siglo XIX, que buscaban las bondades del clima alpino con comodidades de lujo. Fue entonces cuando se construyeron, a la orilla del lago de los Cuatro Cantones míticos hoteles como el National o el Palace, que son, junto el Tivoli o el Schweizerhof —cuajado de anécdotas protagonizadas por Wagner, Churchill o BB King— los mejores de la ciudad. Aunque no te alojes, merece la pena dar un paseo por ahí.

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