La puesta en escena de Harry y Meghan en Nottingham constató lo obvio: la agenda de los Sussex, real o no, condiciona la de los Windsor y la lucha por el foco mediático ha vuelto. La pregunta es cómo lidiarán ahora con esta competencia en palacio cuando la pareja ni representa a la Corona ni tiene que rendir cuentas a Buckingham. De momento, para el esperado regreso de Meghan a la palestra, se observan dos estrategias diferentes. Los Gales han optado por desaparecer de escena, pero no del todo y los reyes Carlos y Camilla tiraron de institucionalidad en un histórico acto en Gales para el que también tuvieron que hacer gala de su serenidad y estoicismo.
La experta en realeza del Daily Mail, Rebecca English, asegura que en palacio están bastante enfadados tras ver a los duques de Sussex reeditar su debut de hace 9 años en un visita a título personal pero con todos los ingredientes de un gran acto 'royal'. Lo cierto es que este jueves mientras Nottingham rezumaba nostalgia por lo que pudo haber sido y no fue, Carlos III presidía por primera vez el parlamento galés. Dos actos que eran el yin el yang de la cobertura mediática.
Institucionalidad frente a un acto 'no real'
En Gales, esta tierra a la que el monarca se siente tan vinculado tras casi 70 años ostentando su principado -para el que se formó en la universidad de Aberystwyth, donde aprendió el idioma- también hay un enorme sentimiento nacionalista y republicano que hacían de la visita un compromiso delicado para los Reyes. Nada tenía que ver lo que ocurría en Cardiff, absolutamente institucional, sobrio y con un importante componente político, con la 'fiesta' que se desató en las calles de Nottingham entre selfies, regalos, y una Duquesa pletórica que aseguraba: "Es genial estar de vuelta". Por su parte, Carlos y Camilla desplegaron toda su diplomacia blanda en territorio hostil y aguantaron con estoicidad los cánticos antimonárquicos de un pequeño grupo que les esperaba a su llegada al Senedd para inaugurar la séptima legislatura.
Trabajo de bajo perfil, frente al gran despliegue de Nottingham
En cuanto a la otra mitad de lo que un día fueron los Fav Four, los príncipes de Gales, no se arriesgaron a una competición por el foco. Aunque no tenían ningún acto público en agenda, Kensington sí ha informado de que el príncipe Guillermo y Kate Middleton estuvieron trabajando de forma privada en iniciativas relacionadas con el ducado de Cornualles. En su caso, han contrarrestado el gran protagonismo público de Harry y Meghan con unas tareas de perfil bajo y sin aparente publicidad. Sin duda, una buena manera de no estar, sin estar ausente.
Siguiendo esta fórmula, la de tener presencia mediática sin asistir a ningún acto público, que tan bien les funciona en otras ocasiones como los periodos vacacionales, Kate Middleton ha reaparecido un día después, es decir, este mismo viernes, a través de un vídeo. En él lanza un mensaje sobre los beneficios de la naturaleza para los niños. Recordemos que la protección de la infancia temprana es una de las causas predilectas de la princesa de Gales que se ha reservado para defenderla a que pase la vorágine Sussex.
Así han salvado los Windsor el día de ayer, pero todo apunta a que los Sussex han llegado con una agenda intensa que no parecen dispuestos a descuidar y la única forma que conocen de llevarla a cabo es un modo absolutamente 'royal'. Siempre lo han hecho así, pero la diferencia es que no jugaban en casa y un 'paseillo' de las características del que protagonizaron en Nottingham no podría reproducirse en Los Angeles o en Nueva York, pero en Reino Unido el efecto es el que hemos visto.
¿Han llegado al límite o no?
Si este tipo de actos desafía o no los límites del acuerdo de Sandringham no es algo que parezca preocuparles, aunque sí podría tensar su ya maltrecha relación con Buckingham. Un amigo de Harry y Meghan afirmó a Hello! que dicho acuerdo no fue tal, sino que fue "impuesto", lo que permite intuir que su escrupuloso cumplimiento no será lo que rija sus próximos pasos. Es cierto que si algo deja claro es que no será una posibilidad ser 'royal' a tiempo parcial o tener un pie en ambos mundos. Sin embargo, nada de lo que hemos lo vulneraría, o sí, en cuyo caso supondría admitir la naturaleza real de su actividad. Así, la estrategia de los Sussex, la de no ser 'royal', sino parecerlo, es algo que, por el momento, compensa a todas las partes.








