Ha heredado de su madre un fuerte compromiso con sus deberes institucionales, un estilo sobrio, pero actual y una cercanía y naturalidad que alaban los que han tenido la oportunidad de tratarla en las distancias cortas. La princesa Leonor y la reina Letizia son extremadamente dedicadas a sus responsabilidades como miembros de la Corona, mostrando seriedad y profesionalidad en cada acto oficial, a pesar de sus distintos roles. Pero hay más. Aunque solo tiene 20 años, la princesa Leonor ya derrocha instinto maternal por los cuatro costados, un rasgo de su personalidad que, no cabe duda, ha heredado de la mujer que le dio la vida.
Tras su debut público en solitario con 15 años en la conmemoración del XXX Aniversario del Instituto Cervantes, son muchas las ocasiones en las que hemos presenciado la cercanía de Princesa de Asturias con el público y, en especial, con los niños, como hemos visto hacer a la Reina desde los inicios de su compromiso con el entonces príncipe Felipe.
La Princesa de Asturias es cariñosa con todo el que se acerca a saludarla, pero no disimula su debilidad por los más pequeños. La última vez que la vimos interactuar con niños fue en Navarra, en el primer viaje oficial de la heredera al trono a su 'reino' como princesa de Viana, un título que se creó hace seis siglos por Carlos III 'El Noble'. Acompañada por los Reyes, Leonor de Borbón fue recorriendo los territorios que dan nombre a sus distinciones, entre ellos Viana, Tudela y Olite, donde se mostró muy cariñosa con los niños que se acercaban a ella.
Desde muy pequeña, Leonor ha participado en actos pensados para el público infantil y juvenil. En entregas de premios escolares, visitas a centros educativos o encuentros culturales, suele mostrarse atenta, sonriente y cómoda hablando con niños de su edad o más pequeños. Escucha, responde con sencillez y se implica en conversaciones breves, algo que refuerza una imagen de cercanía muy valorada.
Cercanía natural en actos oficiales
Leonor ha pasado de ser una niña adorable a convertirse en una joven cercana y amable que se prepara para sus responsabilidades reales, participando en actos oficiales y mostrando una evolución desde sus primeras apariciones infantiles hasta su rol actual como figura pública y futura Reina.
La relación de Princesa Leonor con los niños se ha convertido, con el paso de los años, en uno de los rasgos más comentados —y cuidados— de su agenda pública. Como heredera al trono, su vínculo con la infancia conecta directamente con la idea de futuro, educación y servicio.
Su discurso hacia los niños suele girar en torno a valores como el esfuerzo, la cultura y el respeto. Su presencia busca transmitir la importancia de la educación y el compromiso social, algo muy alineado con la imagen que la Casa Real quiere proyectar de la futura jefa del Estado. Leonor suele dirigirse a ellos con un lenguaje claro y empático, consciente de que muchos la ven como un referente generacional más que como una figura institucional lejana.
Un vínculo que refuerza su imagen pública
Esta conexión con la infancia refuerza un mensaje muy concreto: Leonor como princesa joven, preparada, consciente de su papel y cercana a las nuevas generaciones.
Clavada a su madre, la reina Letizia
No son pocas las veces que hemos podido admirar la faceta más tierna y humana de doña Letizia, que ha mostrado su lado más sensible fuera de protocolo, olvidándose de su papel institucional y dejándose llevar por su instinto más maternal con niños y bebés, cosa que ahora reproduce su hija. Los saluda, los coge en brazos y se muestra cariñosa, incluso les guía y les da consejos, sin ocultar en ningún momento la debilidad que siente por los más pequeños.
Una Reina protectora y exigente con sus hijas
También se ha destacado de la Reina el rol como madre dedicada y perfeccionista de Leonor y Sofía, a quienes ha educado con un enfoque en la responsabilidad y el futuro, a veces descrito como sobreprotector, pero siempre desde la preocupación y el amor, como se vio en momentos emotivos como la despedida militar de Leonor en Cádiz a comienzos de 2025.
Desde el nacimiento de la princesa Leonor y la infanta Sofía, la Reina ha apostado por una crianza muy implicada, alejándose de fórmulas rígidas y priorizando el acompañamiento emocional. Quienes han seguido de cerca la evolución de la Familia Real coinciden en señalar que Letizia ha sido una figura especialmente atenta al equilibrio emocional de sus hijas, algo que se percibe tanto en su actitud serena como en la naturalidad con la que ambas jóvenes afrontan sus compromisos públicos.
La complicidad entre madre e hijas es evidente en actos oficiales, viajes y apariciones institucionales, donde los pequeños gestos —una mirada, una sonrisa, una palabra al oído— revelan una relación sólida y cercana.
Este instinto protector no ha estado reñido con la exigencia. Muy al contrario, la reina Letizia ha defendido siempre la importancia de la formación, la disciplina y la preparación para el futuro, especialmente en el caso de la princesa Leonor, heredera al trono. Una educación pensada no solo para asumir responsabilidades institucionales, sino también para crecer como personas conscientes y comprometidas con la sociedad.























