Los Reyes se presentan al cuerpo diplomático acreditado en España

Don Felipe ha llamado a combatir la barbarie y el fanatismo con 'la razón ejercida en libertad'

por hola.com

La primera recepción del año de los Reyes en el Palacio Real era especialmente señalada por ser además la primera recepción de don Felipe y doña Letizia al cuerpo diplomático acreditado en España. Hoy vivían como protagonistas la tradicional ceremonia que cada año el Jefe de Estado celebra en el Palacio Real.

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El Salón del Trono, reservado para los actos más importantes presididos por el Monarca, se ha engalanado para la puesta de largo de los Reyes ante los embajadores. Don Felipe ha recuperado el formato original del acto, iniciado con un larguísimo saludo previo a las dos centenares de personas invitadas, en la Saleta Gasparini, comenzando por el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acompañado de su esposa, Elvira Fernández, y del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, junto a su mujer.

Por esta sala han ido pasando uno por uno los embajadores de más de cien países, muchos junto a sus parejas, así como autoridades del Gobierno implicadas en la política exterior y representantes de organismos y entidades internacionales, todos anunciados de viva voz por el jefe de Protocolo de la Casa del Rey, Alfredo Martínez. Este desfile, que el año pasado se sustituyó por un saludo del rey Juan Carlos al Presidente y el Ministro, ha recuperado uno de los trámites protocolarios más vistosos que pueden verse en el Palacio Real, ya que muchos embajadores, o sus acompañantes, acuden con sus trajes nacionales. Los atuendos de África, Asia y el lejano Oriente aportan siempre el mayor colorido, algo muy agradecido por los cámaras y fotógrafos que se afanan en captar los detalles más significativos de la línea de saludos.

El Rey, con frac y la insignia del Toisón de Oro en la solapa, y la Reina, con el mismo atuendo que vistió siendo Princesa en el mismo acto de hace tres años para así no desviar la atención del solemne acto y del extenso mensaje de Felipe VI, han saludado durante más de un cuarto de hora a todos los invitados, casi todos muy sonrientes tras estrechar las manos de don Felipe y doña Letizia.

Uno de ellos, el embajador de la Misión Diplomática de Palestina, Musa Amer Odeh, ha destacado por su entusiasmo, que le ha llevado a saludar también, aunque no correspondía por protocolo, a Rajoy, Margallo, y sus respectivas esposas, colocados unos pasos más atrás, a la derecha de los Reyes. Tampoco han pasado desapercibidas las palabras que don Felipe y doña Letzia han intercambiado con el embajador de los Estados Unidos, James Costos, y su esposo, Michael Smith, con quienes mantienen una excelente relación.

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Ya en el Salón del Trono, el Rey no ha precisado de la luz auxiliar dispuesta sobre el atril que tantos quebraderos de cabeza dio hace un año a los responsables de Zarzuela, y que hoy han logrado ocultar por completo el micrófono que permitía amplificar las palabras pronunciadas por el Monarca. El Rey ha expresado hoy ante el cuerpo diplomático acreditado en España su "rechazo y desprecio al terrorismo" y ha lanzado un mensaje de esperanza "a pesar de la barbarie", al advertir de que, frente al fanatismo, sólo cabe como respuesta "la fuerza implacable de la razón ejercida en libertad". Don Felipe ha iniciado su larga intervención con "un mensaje de firmeza en la defensa de los derechos humanos universales y de las libertades fundamentales, un mensaje de rechazo y desprecio al terrorismo, a esa violencia criminal y tan contraria a los valores más básicos del ser humano, del derecho y la justicia, de la democracia y la convivencia respetuosa".

En su primera referencia pública al terrorismo desde los ataques yihadistas perpetrados en París, ha lanzado asimismo "un mensaje también solidario y de pésame hacia las familias y las naciones que, en el último año, han sufrido los efectos terribles y dolorosos de esa lacra inhumana". "Pero, frente a la barbarie y a pesar de la barbarie -ha continuado-, también comenzamos este año renovando nuestra esperanza", basada "en nuestra convicción de que frente al terror y el fanatismo sólo hay una respuesta posible: la fuerza implacable de la razón ejercida en libertad, en el marco del Estado de Derecho y del respeto a la dignidad y a los derechos de todas las personas". Y esta respuesta "prevalecerá y se impondrá, sin ninguna duda, sobre el odio y el mal”.

El Rey ha constatado que España, tras cinco meses consecutivos de crecimiento, "ha salido de la recesión y ha empezado a crear empleo" con "gran esfuerzo de la sociedad española". También se ha felicitado por las recientes "noticias esperanzadoras" que han marcado la actualidad iberoamericana, como "el inicio de la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba" y "la plena pacificación de la República hermana de Colombia".

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La Reina ha escuchado de pie su extenso discurso. Con la alocución previa del nuncio del Vaticano, Renzo Fratini, el acto en el salón se ha prolongado durante media hora, con todos los embajadores de pie, circunstancia que ha provocado un ligero mareo a una representante diplomática asiática, a la que se ha facilitado una banqueta para que pudiera sentarse. Como es habitual, la recepción concluyó con un cóctel servido en los salones del Palacio Real.

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