Mientras Kate Middleton desfilaba en el Castillo de Windsor con una impresionante tiara de diamantes, la esposa del Sultán se quedó en Mascate. Cada dinastía reinante mantiene, bajo el brillo de sus diamantes, normas que responden a una tradición. Es por ello que la visita del Sultán de Omán al Reino Unido ha desvelado la incógnita que le ha acompañado a lo largo de sus dieciocho visitas de Estado desde su ascenso al trono en 2020 —tras la muerte de su primo, el sultán Qabús, quien indicó el nombre del actual soberano de Omán en un sobre sellado tras morir sin descendencia—. Sin embargo, el Sultán ha protagonizado una intensa agenda internacional que le ha llevado a países tales como Holanda y España, dándose cita con los reyes Felipe y Letizia, en cuyos encuentros las damas de la realeza han desplegado todo su encanto a través de las alhajas más importantes de cada joyero real. Todo ello ha vuelto a poner de relieve la destacada ausencia de la acompañante de Haitham bin Tarik, la conocida como Honorable Dama de Omán, cuyo papel es desempeñado únicamente dentro de su propio país, protagonizando una enorme discrección y secretismo.
La ausencia de la Honorable Dama de Omán
La discreción de la esposa del sultán de Omán se ha convertido en la seña de identidad de quien vive en una de las monarquías más herméticas del mundo y cuyo papel femenino se ha visto reducido a lo largo de la historia a simples retratos oficiales o, incluso, al secreto más absoluto. No obstante, Ahad bint Abdullah Al Busaidi se está consolidando como ese cambio progresivo dentro del Sultanato de Omán. Aun así, su papel continúa realizándose dentro de las fronteras del país situado en el suroeste de Asia. Qabús —el anterior sultán y primo del actual— permaneció soltero la mayor parte de su reinado, y Omán estuvo más de cincuenta años sin primera dama hasta la llegada de Haitham en 2020. Ahad no tenía, por tanto, a quién imitar. Eligió ser conocida como Honorable Dama y no como sultana, un título que pesa lo mismo pero le permite guardar distancia con el foco mediático.
Su estreno público fue en su primera Jornada de la Mujer Omaní: el 17 de octubre de 2020 presidió en el palacio de Al Barakah un acto en el que se honró a medio centenar de mujeres. En 2023 presidió la graduación de una promoción de mujeres policía, y se le atribuye ser la primera mujer omaní en recibir la Gran Orden de Honor. En 2022 se reunió en Mascate con la reina Rania de Jordania, de quien seguro ha sido un ejemplo a lo largo de su reinado, pues como decíamos, las reinas de monarquías árabes no acostumbran a tener un papel propio, aunque hay dos excepciones: Rania y la jequesa de Catar. Y es que, las dos mencionadas se han convertido en las consortes más expuestas de la región debido a su compromiso con las causas sociales, pues Rania de Jordania ha hecho de su imagen un auténtico despliegue de estilo así como una defensa de los derechos humanos, frente a Moza Bint Nasser, madre del actual emir de Catar, quien se ha consolidado como un símbolo de la educación femenina en Oriente Próximo. Junto a estas dos mujeres la Honorable Dama mantiene gran relación, tanto, que Ahad y Rania de Jordania se desplazaron hasta Catar para mostrar su apoyo a Moza tras la muerte de su marido.
Ahad, por su parte, avanza en su propio papel institucional, aunque con actos dentro de palacio y con una presencia que poco a poco va transformándose, aunque esta vez tampoco ha podido ser. Si no la vimos junto a Máxima de Holanda ni la reina Letizia, esta vez tampoco la veremos junto a la reina Camilla o Kate Middleton, algo extraño, pues si que pudimos verla junto a Isabel II; momento en el que la Reina les recibió tanto a la Honorable Dama como al Sultán, en una audiencia oficial de carácter privado. No obstante, a pesar de su ausencia en el Castillo de Windsor, la figura de la Honorable Dama evoca un rol que va mucho más allá del simple protocolo y que, según los últimos acontecimientos, promete seguir evolucionando con sello propio. Por ejemplo, la primera dama omaní participó en el recibimiento que el sultán brindó a los reyes Felipe y Matilde de Bélgica en febrero de 2022; sin embargo, no formó parte de la delegación cuando su marido devolvió la visita de Estado a Bélgica.
De forma similar, el sultán, su esposa y el príncipe heredero recibieron en su palacio a los reyes de Jordania, Abdalá y Rania, junto a su hijo el príncipe heredero Husein. Una dinámica propia que explica por qué, una vez más, su ausencia en Windsor ha vuelto a acaparar todos los titulares.








