La Reina Ana María ha encontrado en su hijo Pablo de Grecia y su mujer, Marie-Chantal, dos apoyos importantísimos desde la muerte del Rey Constantino. Siempre ha contado con el respaldo del príncipe Nicolás, que reside en Atenas junto a su segunda mujer, Chrysi -quien, como informábamos hace unos días, acaba de perder a su padre, Giorgios Vardinogiannis-, pero ahora está mucho más arropada. Alexia, Theodora y Philippos viven en otros países, pero ya son cuatro en Grecia: dos de sus hijos y sus nueras.
No es la primera vez que Pablo y Marie-Chantal cambian de residencia para estar cerca. En 2002, se trasladaron de Nueva York a Londres, donde entonces vivían los Reyes. Y ahora, después de residir entre Estados Unidos e Inglaterra, el "exilio" ha terminado: "Grecia es mi patria y vivo aquí permanentemente".
El jefe de la Casa Real griega quiere residir en el país que tuvo que abandonar siendo un niño, estar cerca de su madre y hacer planes juntos. Por eso son especiales estas fotografías, realizadas en Atenas, a finales de septiembre. Salieron a almorzar, visitaron una librería y nos dejaron unas imágenes en las que se ve cuánto la quieren y cómo la cuidan: Ana María es una reina entre los suyos.
La monarca de los helenos acogió a Marie-Chantal como a otra hija desde que se casó con su hijo Pablo, en 1995, y su relación ha ido estrechándose con los años. El primer gesto público fue dejarle la tiara Antique Corsage para la boda y, después, en privado, la hizo sentirse muy querida: "Entré en una familia muy unida… Tuve mucha suerte de ser acogida".
Marie-Chantal reconoció a Paper, en 2020, que habían construido "una relación maravillosa", e incluso, en otra entrevista, que Ana María tuvo un papel en el nacimiento de su firma de moda infantil: los vestidos bordados y las prendas inglesas que le llevaba a Nueva York para sus hijos fueron una inspiración para crear su propia marca. Más recientemente, el pasado agosto, con motivo de su 80 cumpleaños, le dedicó un mensaje que lo dice todo: "Feliz cumpleaños a mi maravillosa suegra. La persona más amable, cariñosa y especial, tan querida y adorada por todos nosotros".
El exilio
Cuando el recordado rey Constantino cumplió ochenta años, recibió a ¡HOLA! en su casa de Porto Jeli. Un excepcional reportaje en el que recordaba algunos de los momentos claves que habían marcado su reinado, como su salida, en diciembre de 1967, del país al que siempre anheló volver.
Grecia, en aquel momento, afrontaba tiempos convulsos. El 21 de abril, los militares liderados por el coronel Georgios Papadópulos dieron un Golpe de Estado que suprimió la Constitución y las libertades civiles y políticas, el inicio de la conocida como Dictadura de los Coroneles. El 13 de diciembre, Constantino II lideraba una contrarrevolución contra el gobierno de los Coroneles, pero no pudo restaurar la democracia. “Sería injusto nombrar solo a ciertas personas. Estoy agradecido a todos los militares que estuvieron a mi lado en aquel día tan difícil para mí”, nos decía.
Después de casi medio siglo en el exilio, en el 2013, el Rey de los helenos pudo volver a instalarse en Grecia, el lugar al que siempre quiso regresar. La tierra que le vio nacer también le vio dar su último suspiro, hace tres años.
Tras su marcha, su hijo Pablo, que nació en suelo heleno -al igual que su hermana Alexia-, asumía la jefatura de la Casa Real griega. En su mente, también, estaba ese deseo, el de volver, algún día, a su tierra.






