La reina Suthida de Tailandia continúa estableciéndose como una de las figuras más destacadas de entre las dinastías del mundo, pues ha sido su aumento de actividad pública la que la ha posicionado como una de las piezas indispensables de un puzle formado en diamantes. Tras su esperado debut internacional ante los miembros de la realeza de Europa en Suecia, la Reina ha visto su papel en aumento hasta llevarla hasta Japón, donde ha cumplido con uno de los retos más complejos que ninguna otra reina del mundo ha logrado conseguir. Y es que su vinculado papel a las Fuerzas Armadas de Tailandia la ha posicionado como una versión única entre las consortes reales del mundo, llevándola a convertirse en la primera esposa de un rey de la historia en pilotar en solitario un avión de combate, algo que ha logrado establecerla como un miembro único en el mundo.
El viaje más especial de Suthida
El papel de la esposa de Rama X ha evolucionado desde una simple sombra del considerado monarca semidiós hasta convertirse en uno de los rostros más destacados de la realeza internacional, asumiendo un rol que abarca tanto el compromiso social —heredado de la difunta reina Sirikit— como sus estrechos vínculos con las Fuerzas Armadas del país. Y es que la ahora reina de Tailandia fue en su día la mano derecha del soberano como escolta de la Guardia Real de la dinastía Chakri, una sólida base militar que la dota de un perfil único entre las consortes del mundo. Una faceta que ha vuelto a poner de relieve durante su viaje a Japón, donde ha demostrado una vez más su destreza a los mandos de una aeronave al pilotar en persona el vuelo real hasta el aeropuerto de Nuevo Chitose, en Hokkaidō. Una insólita estampa que repite desde los inicios de su trayectoria como reina, pues si algo caracteriza a los Reyes de Tailandia en sus desplazamientos al extranjero es prescindir de pilotos profesionales y tomar ellos mismos el control del avión gracias a su rigurosa formación militar.
A su llegada, la reina Suthida ha sido recibida por la esposa del embajador de Tailandia en Japón; una bienvenida marcada por la ausencia de los miembros de la Familia Imperial nipona al tratarse de un viaje de carácter no oficial. Si la consorte tailandesa se ha trasladado hasta el país no ha sido por razones de Estado, sino para consolidar su papel como Embajadora Global de la Mujer de la Federación Internacional de Hockey sobre Hielo con motivo del Campeonato Asiático de Hockey Femenino. Allí desempeñará un cometido relevante, pues será la encargada de entregar las medallas y trofeos a las atletas participantes. Una realidad que la Reina vive con auténtica pasión, habiendo sido varias las ocasiones en las que ella misma se ha calzado los patines para realizar exigentes ejercicios sobre la pista, rompiendo con el estricto protocolo que tanto caracteriza a las monarquías asiáticas. Tras descender del avión en suelo japonés, Suthida se ha dirigido hacia uno de los vehículos que la esperaban y, lejos de dejarse llevar por su séquito, no ha dudado en ponerse al volante para conducir ella misma el coche.
Asimismo, Suthida vive un momento más que especial. Un fortalecimiento, así como el continuo aumento de su peso institucional que se han consolidado después del fallecimiento de la reina madre Sirikit, momento en que la consorte tomó el testigo del legado social, cultural y diplomático de su propia suegra. El punto de cambio en esta importante proyección llegó con un decreto firmado por el rey Rama X, quien nombró a Suthida presidenta de la Cruz Roja Tailandesa, situándola al frente del organismo benéfico y asistencial más influyente del país que Sirikit lideró durante décadas la gran guardiana de las fundaciones artesanales de la Reina Madre, el patronazgo del Consejo Nacional de Mujeres y el desarrollo rural. Ahora, sobre Japón, vive uno de los momentos más destacados de su propia trayectoria institucional con el que planea situar sobre su carrera otro hito personal.







