Partimos de un hecho: la adolescencia ya es, de por sí, un territorio complejo, lleno de cambios, dudas y búsqueda de identidad. En medio de todas esas emociones, el adolescente puede encontrarse con una situación, sin duda, nada agradable: la separación de sus padres. En esa etapa, para ellos el impacto emocional puede multiplicarse: la familia se reconfigura, los vínculos se ponen a prueba y los jóvenes necesitan nuevas herramientas para afrontar la incertidumbre.
¿Cómo viven los hijos adolescentes la separación de sus padres y qué apoyos resultan clave para que atraviesen esta etapa sin sentirse solos? De todo ello hemos hablado con Claudia Lázaro Cerezo (@claudiacreasentido), Directora y Cofundafora de Crea Sentido Psicología (www.creasentidopsicologia.com).
¿Qué particularidades tiene la adolescencia que hacen que una separación de los padres sea especialmente compleja?
Una de las principales características de la adolescencia es que los jóvenes buscan ser independientes mientras siguen necesitando la seguridad emocional por parte de sus padres o cuidadores. Un adolescente necesita sentir que puede explorar el mundo sabiendo que siempre puede volver a sus padres como un refugio seguro, un lugar donde se sentirá a salvo. En el caso de la separación, esta sensación puede tambalear, generando en el adolescente una sensación de inseguridad y miedo a quedarse solo frente al mundo y solo frente a los cambios de su sistema familiar.
¿Cuáles son las emociones más frecuentes que experimentan los adolescentes cuando sus padres se separan?
Las emociones más frecuentes que pueden sentir los adolescentes en esta situación pueden ser tristeza, enfado, rabia, miedo, culpa, inseguridad y confusión. Todas y cada una de estas emociones son señales de que su necesidad de seguridad ha sido desafiada, ya no se sienten seguros en el sistema familiar. El adolescente puede transmitir a sus padres que a pesar de la separación, todavía hay adultos en los que puede confiar y regresar para sentirse sostenido.
¿Cómo puede influir la separación en la autoestima y la identidad de un adolescente?
En el caso de que el adolescente sienta que sus padres mantienen un vínculo afectivo entre ellos estable y seguro, esto puede fortalecer incluso su autonomía y construir así una identidad segura. Si el vínculo entre sus padres no es así, puede sentir culpa, inseguridad y dudas sobre su propio valor personal. La consistencia y la disponibilidad emocional de los adultos (los padres en este caso) son fundamentales para que el adolescente pueda tener una autoestima saludable.
¿Qué suele sentir un adolescente la primera vez que se enfrenta a la noticia de la separación de sus padres?
En el momento de la noticia pueden aparecer sorpresa, negación y confusión, unidas a algunas emociones más impactantes como son el miedo y la tristeza. En este caso, por parte de los padres es importante que den lugar a estas emociones, que las validen si aparecen en los hijos y las acompañen de manera firme y segura, que no traten de evitarlas o hacer que su hijo no sienta nada en un momento tan complicado. Así, podrán ofrecer un refugio seguro donde el adolescente puede expresar sus emociones sin miedo a ser juzgado.
En el caso de que el adolescente sienta que sus padres mantienen un vínculo afectivo entre ellos estable y seguro, esto puede fortalecer incluso su autonomía y construir así una identidad segura
¿Cómo cambia la manera en que un joven mira a su familia y a sí mismo después de una ruptura?
El adolescente, en este caso, puede sentirse algo más vulnerable en sus relaciones, e incluso puede cuestionar la estabilidad o el compromiso. Aun así, si el adolescente siente que sus padres siguen estando disponibles y afectuosos entre ellos, puede aprender que las relaciones pueden ser complejas, pero aún así, seguras. Lo que hace que aumente la confianza en sí mismo y en sus vínculos.
¿Cómo puede un adolescente aprender a expresar su tristeza, su rabia o su miedo sin sentirse juzgado?
Según la teoría del apego (yo empleo la del Círculo de Seguridad) dice que los padres funcionen como “refugio seguro” para sus hijos, esto trata de escuchar activamente, reflejando las emociones que muestre su hijo y validándolas. Mostrar comprensión, poner nombre a lo que sienten y ofrecer un acompañamiento además de estrategias para manejar las posibles emociones que vayan surgiendo, siempre tratando de no juzgar ese espacio emocional.
¿Qué papel juegan los pequeños gestos cotidianos —una cena juntos, una conversación sincera, un abrazo— en la reconstrucción emocional tras la separación?
Estos pequeños gestos pueden crear seguridad y consistencia del vínculo, entendiéndose como “estoy aquí contigo y estoy aquí para ti, te cuido y te acompaño si lo necesitas”. Este tipo de acciones son la red de seguridad que permite al adolescente explorar sus emociones y su independencia mientras sabe que puede volver a “su refugio” siendo éste un espacio de contención y apoyo emocional.
Los pequeños gestos pueden crear seguridad y consistencia del vínculo, entendiéndose como “estoy aquí contigo y estoy aquí para ti, te cuido y te acompaño si lo necesitas”
¿Qué relación existe entre la ruptura familiar y la aparición de conductas de rebeldía, aislamiento o bajo rendimiento escolar?
Cuando el adolescente siente que su necesidad de seguridad no está cubierta, puede actuar de maneras distintas a lo que se espera de él o a como él actuaba en su normalidad. La rebeldía, el aislamiento o los cambios en el rendimiento escolar, en estos casos muchas veces son intentos de regular las emociones tan difíciles por las que está atravesando, además de la ausencia de ese refugio seguro, ya que siente que no está disponible para él y no tiene donde volver a que le sostengan emocionalmente.
¿Qué señales pueden alertar a los padres de que su hijo está sufriendo más de lo esperado?
En el momento que los padres sienten cambios en la conducta de sus hijos, esto puede significar que el adolescente necesita que sus padres fortalezcan esa seguridad, mostrando disponibilidad, afecto y consistencia en el vínculo entre ellos y su hijo.
Esas señales pueden ser cambios significativos en la conducta, aislamiento social, llanto frecuente, culpa excesiva o comportamientos de riesgo.
¿Cómo se puede evitar que los adolescentes se sientan en medio del conflicto o tengan que “tomar partido”?
Lo principal es que los padres mantengan la comunicación de manera respetuosa y sin reproches entre ellos. Lo ideal es que los hijos sientan que sus padres siguen siendo su refugio seguro independientemente de los desacuerdos o conflictos que haya entre ellos. Para mí, evitar la triangulación aquí es la clave, y esto es que los hijos no deben sentirse responsables de las emociones o de las decisiones que se toman entre los adultos.
¿Qué consejos prácticos daría a los padres para acompañar emocionalmente a sus hijos en este momento?
Que los padres se muestren disponibles emocionalmente y que puedan escuchar y validar las emociones que aparezcan en el adolescente.
- Crear espacios de cercanía para generar la seguridad necesaria.
- No hablar mal del otro progenitor delante de sus hijos.
- Poner nombre a las emociones que siente el adolescente, permitirlas y darles un espacio, por ejemplo “veo que estás triste y es lo más normal en esta situación”).
- No juzgar las emociones o minimizarlas en estos momentos.
- Buscar apoyo profesional si alguna de las partes siente que es necesario.
Evitar la triangulación aquí es la clave, y esto es que los hijos no deben sentirse responsables de las emociones o de las decisiones que se toman entre los adultos
¿Qué consecuencias puede tener una separación mal gestionada en la vida adulta de los hijos?
La primera de las consecuencias podría ser la dificultad para gestionar sus emociones, dificultades en las relaciones afectivas, ya que puede verlas como inseguras, baja autoestima y problemas para confiar en personas de su entorno más cercano. Hay casos en los que los hijos se sienten responsables de cuidar a los padres o incluso se sienten como mediadores de la separación, y en este caso pueden desarrollar ansiedad o una sensación de responsabilidad excesiva.
¿Pueden surgir aprendizajes positivos si se maneja con respeto y cuidado?
Sí, siempre que esta situación se maneje desde el respeto y desde la seguridad, puede generar consecuencias positivas en cuanto a la propia regulación emocional del adolescente, autonomía y confianza en las relaciones. Aprenden que las relaciones pueden ser complejas, pero que siempre pueden darse espacios de seguridad y de apoyo, incluso cuando los cambios en el sistema sean grandes y estructurales, como es el caso de las separaciones de los padres.






