Mujer embarazada rompiendo un cigarrillo©AdobeStock

Embarazo

¿Cómo dejar de fumar durante el embarazo?

El tabaco, aunque se trate de unos pocos cigarrillos al día, tiene un claro impacto negativo sobre la gestante y sobre el feto. ¿Cuáles son los tratamientos permitidos para abandonar el hábito durante estos nueve meses?

Entre un 20 y un 25% de las mujeres embarazadas fuma.  Habitualmente, es un consumo de tabaco menor que el que tenían antes de la gestación. Así, la mayoría de las que continúan fuma alrededor de cinco a diez cigarrillos diarios.

Hemos charlado con el Dr. Carlos Jiménez Ruiz, neumólogo y presidente de la SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) para que nos aclare todas las implicaciones que tiene fumar antes y durante el embarazo y cómo pueden dejar el tabaco las gestantes que se lo propongan.

El falso mito de la ansiedad por dejar de fumar

La primera conclusión que deja clara el Dr. Jiménez Ruiz es que “las embarazadas tienen la idea equivocada de que consumir algunos cigarrillos al día (3-5) no es perjudicial para el feto”. “Piensan que dejar de fumar les causará un estrés que tiene un efecto negativo mayor sobre el feto que seguir fumando”, explica.

Pero no es realmente así. “Fumar un solo cigarrillo afecta al feto, por lo que toda embarazada debe saber que lo mejor para su salud y la de su bebé es dejar por completo el tabaco”, insiste.

Dejar el tabaco antes del embarazo

La recomendación del experto es abandonar el hábito tabáquico antes de buscar el embarazo. Se ha comprobado, además, que  muchos problemas de fertilidad, tanto en el hombre como en la mujer, tienen que ver con el tabaco.

En los varones fumadores, tanto la cantidad (es menor) como la calidad de los espermatozoides (menos movilidad) se ve afectada. En las mujeres que fuman, hay más posibilidades de aborto y ya las primeras etapas tras la fecundación se pueden ver comprometidas, con un desarrollo anormal de la mórula. “Muchos problemas de infertilidad se solucionan solo por dejar el tabaco”, subraya el neumólogo.

Por todo ello, la recomendación del presidente de la SEPAR es “que  los dos miembros de la pareja dejen el tabaco de tres a seis meses antes del embarazo ; si puede ser seis meses antes, mejor que tres”.

Mujer embarazada rechazando cigarrillo©AdobeStock

El increíble efecto de dejar el tabaco solo 15 días antes

Aunque lo ideal es dejar de fumar varios meses antes de buscar el embarazo, hay muchas circunstancias en que no podrá ser así porque la gestación venga por sorpresa o por otros motivos. La buena noticia es que prescindir del tabaco tan solo 15 días antes del embarazo “tiene para el bebé los mismos efectos positivos que si su madre no hubiera fumado nunca”, aclara el Dr. Jiménez Ruiz. Así, el desarrollo de ese bebé será como el del hijo de una mujer no fumadora.

 Los beneficios de dejarlo varios meses antes están en la salud de la madre. Esos tres a seis meses de margen anterior permiten que el organismo de la mujer abandone los restos del tabaco y se recupere para albergar en las mejores condiciones a su niño.

Hay que tener en cuenta que, además del tabaco en sí, existe lo que denomina humo de tercera o cuarta mano, que queda impregnado en el ambiente y en las ropas y objetos. Esto implica que ninguna persona que conviva con la embarazada debería fumar y jamás en su presencia o en los espacios comunes. “El hogar de la embarazada debe ser un espacio limpio de humo”, apunta el experto.

Los riesgos de seguir fumando

Cuando la mujer sigue fumando en esos nueve meses hay muchos riesgos aumentados, tanto para ella como para el bebé en formación:

- Mayor tasa de aborto en el primer trimestre.

- Patologías de la placenta en el segundo y tercer trimestre (desprendimiento prematuro de placenta, hemorragia placentaria,  placenta previa).

- Complicaciones en el parto y en la etapa justo posterior.

-  Parto prematuro.

- Niños con bajo peso y menor estatura al nacer.

- Más incidencia de  muerte súbita del lactante (que se multiplica por 5 si la madre fumó durante el embarazo, y se multiplica por 10 si ambos progenitores fumaron).

- Más probabilidad de desarrollar neoplasias infanto-juveniles (en hijos de madres fumadoras durante el embarazo hay más riesgo de  cáncer en la infancia y la adolescencia).

Los tratamientos permitidos en el embarazo

Dejar de fumar no es fácil, pero hay algunas ayudas médicas que pueden contribuir en gran manera. Aunque en los protocolos para abandonar el tabaco también se incluye la posibilidad de seguir un tratamiento farmacológico (bupropión y vareniclina), “en el embarazo no está indicado”, advierte el Dr. Carlos Jiménez Ruiz.

“Lo más aconsejado en estos nueve meses es la terapia sustitutiva con nicotina, sobre todo a través de chicles, que es mucho mejor que consumir un cigarrillo”, destaca. Esta opción sustitutiva con nicotina se complementa con terapia psicológica para ayudar a la madre en su objetivo de abandonar el hábito tabáquico.

Estos tratamientos están financiados por la Seguridad Social, por lo que el médico de familia o el ginecólogo pueden también ayudar a la mujer a conseguirlo.

 Un 70% de las mujeres que dejan de fumar en el embarazo, vuelven a consumir a los seis meses después de haber dado a luz. Por eso, el presidente de la SEPAR insiste en la importancia de aprovechar la gestación para dejarlo definitivamente, pues un hogar con humo conlleva muchos riesgos de salud para toda la familia.

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