Una novia con vestido de plumas

La boda en Marbella de Celia, la novia que eligió la sencillez y las plumas

Se casó en octubre con un elegante diseño 'made in Spain'. ¿El resultado? Un look que ha entusiasmado a las novias de invierno

por Estrella Albendea

En moda nupcial hay tendencias que sobreviven temporada tras temporada y otras que son puramente estacionales, muy condicionadas por el clima. Al igual que las espaldas descubiertas son propias del verano y tejidos como los terciopelos se utilizan más en vestidos de invierno, las plumas destacan entre los meses de octubre a enero como el complemento nupcial más sofisticado. Su elegancia y su carácter especial han hecho, sin embargo, que en los últimos años este detalle natural se utilice en diseños durante todo el año. Desde la inspiración años 20 de la colección Gatsby 2022 de Rosa Clará a las elecciones virales de Carlota y su chaleco ideado por ella misma o Esther y la inolvidable capa de Isabel Núñez. A esa lista de chicas que han triunfado con su estilismo de plumas se ha sumado recientemente Celia, una novia que sin renunciar a la sencillez ha sabido cómo lograr un look especial.

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Sus claves de estilo

“Empezamos a diseñar mi vestido hace mucho tiempo, siempre con la ayuda de mi madre y mi hermana y siempre quise un vestido sencillo, pero arriesgado. Tanto las plumas como los bordados plata de las mangas y la espalda dan un toque navideño al vestido. Me sentía yo misma cada vez que me lo probaba y las plumas siempre me han encantado y me han hecho sentirme libre”, nos cuenta nuestra protagonista. El diseño, pensado en un principio para invierno (pero llevaro en otoño, porque tuvieron que posponer su boda), presentaba un escote en V, silueta recta, una bonita cola y mangas largas y fue obra del reconocido atelier From Lista With Love. “Nunca pensé que los diseñadores pudiesen llegar a conseguir sentirte tu misma desde el principio”, reconoce. 

Al ir viendo cómo iba formándose el look pieza a pieza, Celia lo veía cada vez más espectacular. Explica que encontró en Macarena y Javier, los creadores de la firma, la confianza que necesitaba desde el principio y sin haber acudido a otros diseñadores. “Siempre me he fijado mucho en sus diseños, y fui directamente a ellos. Las primeras pruebas las tuvimos que hacer por Facetime ya que empezamos en plena pandemia y después de unos meses nos pudimos conocer en persona y la verdad es que nos lo pasamos fenomenal, que al final es lo más importante”, apunta.

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A la elección de un vestido atemporal se sumaron complementos como el solitario de su pedida y unos pendientes muy especiales: “mi madre me prestó unos pendientes impresionantes que tiene de diamantes en forma de lágrima y me hizo mucha ilusión llevarlos en mi día”. El ramo puso la nota más otoñal con brezo, eucalipto y paniculata blanca (sus flores preferidas). “Fue gracioso porque se lo di a mi mejor amiga (que en mi primera boda no estaba prometida) y cuando por fin nos pudimos casar, ya se lo habían pedido así que tampoco fue una gran sorpresa, pero se emocionó mucho”, comenta entre risas. Además, la novia no desaprovechó la oportunidad de entregar unas réplicas a sus personas más destacadas, algo muy emocionante.

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La otra gran tendencia

Hubo otro detalle de su look que seguía la que es la gran tendencia capilar de las novias: la coleta. Después de que Belén Corsini y otras novias virales la escogieran en sus bodas, puede decirse que es la alternativa preferida al tradicional recogido de bailarina. “Siempre llevo el pelo suelto pero mi madre siempre me ha dicho que estoy más guapa y elegante con el pelo recogido. Así que como no, hice caso a mi madre y llevé una coleta alta, que al final creo que me quedaba muy bien”, nos explica. En lo relativo al maquillaje, se decantó por la sencillez para no transformar sus rasgos y para todo ello confió en Milk & Roses.

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Un día mágico

Más allá del estilismo de Celia, en su enlace hubo otros detalles maravillosos que lo han hecho triunfar entre las seguidoras del sector nupcial. “Nos casamos el día 30 de octubre de 2021 a las 12:00 en la iglesia de Marbella centro, Nuestra Señora de la Encarnación y después en la Finca La Concepción”, indica. Como muchas otras parejas, los novios escogieron el otoño para celebrar su gran día, una estación a la que cada vez se suman más prometidos, pero que en su caso fue casualidad. “En un principio nos íbamos a casar el 5 de diciembre del año pasado, pero lo tuvimos que posponer por la pandemia. Nuestra fecha ideal siempre ha sido el invierno y por eso la boda ha mantenido muchos toques invernales, aunque fuese a finales de octubre”, relata. 

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Después de 11 años de amor, la pareja soñaba con un gran día inolvidable y por eso centraron sus esfuerzos en celebrar una jornada con grandes proveedores, como el Catering Eventos Dani García, el vídeo de Adrian Santana y la fotografía de Alejandra Salido. “He sido muy feliz con la organización de la boda. Me dedico a los eventos y siempre me ha encantado organizar todo. Además, Jorge se involucra un montón y le encanta ayudarme. Hemos sido felices organizando todo, aunque el momento no nos lo haya puesto demasiado fácil, ya que esta era la tercera boda que organizábamos, eso si, como dice el refrán: ‘a la tercera va la vencida’”.

Si algo emocionó a Celia fue la decoración de la boda. Define la finca como un enclave espectacular, que no necesitaba una transformación excesiva: “es un lespacio en Marbella que no te esperas. En cuanto entras se convierte en una zona selvática llena de palmeras ruidos de pájaros y un espacio muy diferente”. Apostaron por el estilo africano, con carpas beduinas, mesas de madera, sillas de bambú, flores otoñales y centros de brezo, un mix que funcionó muy bien y que contrastaba con los meseros y el seating plan de razas de perro. “Quería que quedase muy salvaje, y así fue. Había tres zonas diferentes para el coctel, comida y fiesta que tuvimos que cubrir por la lluvia (que luego no llovió) y quedó precioso”.

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Con el tiempo, la pareja recuerda su boda como un momento muy emotivo, por la felicidad de los asistentes: “tanto en la iglesia como en la comida, como en el fiestón que montamos después”. Algo que Celia no ha podido olvidar y que rompe con un tópico con el que no está de acuerdo. “Eso de que se pasa volando y que al día siguiente no te acuerdas de nada, a mí no me pasó. Yo al día siguiente recordaba todo con una inmensa felicidad y nostalgia. ¡Fue bestial!”. 

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