Vestido lencero en la boda de Olga

Tres vestidos para Olga, la novia rusa que ha dado la vuelta al mundo

Sus looks diseñados para dos celebraciones íntimas en Moscú son ya un fenómeno viral

por Estrella Albendea

¿Qué es lo que hace que un look sea viral? La pregunta se la hacen expertos en moda y, desde hace unos años, profesionales del sector nupcial que han encontrado en las redes sociales una plataforma sin precedentes en la que inspirarse e inspirar con su trabajo. Para responder a ello basta con analizar las claves de estilismos que han obtenido tanta repercusión como el de Olga Kudishkina, la joven rusa que daba el sí, quiero a Alexey Kudishkin con tres vestidos de novia que han dejado sin palabras a las estilistas. “Nuestras fotografías se han hecho muy populares este año. ¡Es una locura! Estamos muy agradecidos al talento de las fotógrafas que capturaron este día tan especial”, nos confiesa emocionada.

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Un vestido lencero y dos mini

Su gran día no fue uno, sino dos, el 15 y el 24 de agosto, fechas en las que lució tres impresionantes estilismos, que bien podrían haber llevado hasta personajes de Sexo en Nueva York. “Nunca he soñado con bodas y vestidos de novia, así que no tenía ninguna idea sobre el vestido. Decidí por mí misma que una vez que viera las localizaciones, me inspiraría para idear cada look completo en mi mente”, comienza diciendo. El proceso para elegir su diseño de ceremonia civil fue muy parecido a un flechazo: “Entonces sucedió: inicié un tablero en Pinterest y comencé a guardar todas las ideas que me gustaban sobre el vestido, el maquillaje y el peinado. La idea era tener dos vestidos: uno corto y otro largo”.

Al principio la indecisión pudo más que el deseo. “Un día visité con mi ayudante unas cuatro firmas para dar con el vestido y no encontré nada. En el último espacio donde pensaba comprarme un vestido largo encontré y me probé ese mini con el lazo, sin embargo estaba muy fuera de mi presupuesto por eso decidí no llevármelo”, reconoce. “Después de un tiempo, volví a este taller para la última prueba antes de comenzar el proceso de creación de un vestido largo. Traté de pagar el vestido pero la tarjeta falló varias veces”. 

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Por suerte, el destino le estaba esperando: "Decidimos reunirnos otro día para la confirmación final. Así que cuando volví al coche, donde me había esperado Alexey y le comenté que no estaba del todo contenta con el largo y que no tenía ni idea del vestido para la ceremonia oficial, me di cuenta de que quería ser una novia con lazo. ¡Regresé a la tienda y confirmé el del lazo!”. Al look le añadió unas gafas de sol retro que cogió a última hora en su gran día, antes de salir.

Pero además del viral diseño mini con lazada en la espalda, hubo otras dos piezas muy especiales que lució en la celebración del día 24 de agosto, junto a familiares y amigos: un slip dress muy sencillo y un modelo corto con escote Bardot, más festivo. “Lo curioso es que en una ocasión, cuando comenzaba a buscar el largo, me encontré al azar con el increíble atelier Moisey. Nos entendimos desde el momento en que nos conocimos y rápidamente creamos un vestido de novia increíblemente elegante”, explica. Se refiere al diseñador Moisey Misikoff, uno de los más reputados de Moscú y conocido por su sutileza y minimalismo.

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Accesorios con personalidad

Además de las gafas de sol negras, como compañeros del famoso look nupcial de la lazada, se decantó por unos stilettos joya, nada más y nada menos que el modelo Nadira de Manolo Blahnik, junto a otras piezas de ensueño. “Quería algo realmente pequeño y simple y lo encontré en joyerías locales. Para la ceremonia oficial, Alexey me regaló, por nuestro tercer aniversario, unos pendientes y, además, llevé un collar largo para colocar en la espalda”. Y añade: “con el vestido largo llevaba unos bonitos pendientes de flores y un collar diminuto, regalo de mi mejor amiga”.

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Pero, sin duda, el mejor complemento fue la naturalidad, un ingrediente que marcó su look de belleza de principio a fin: “Probé con dos maquilladores diferentes antes de la boda. Mi visión era muy simple: quería sentirme cómoda y no quería tener una ‘cara completamente nueva’. Entonces, el maquillaje debía ser muy simple y natural”. Por eso lo dejó en manos de su maquilladora de confianza, una reputada profesional dentro y fuera de sus fronteras: “Mi Yana Kavalerchik hizo un trabajo increíble como en cada uno de nuestros eventos”. 

A juzgar por el peinado escogido por Olga, rusas y españolas cuentan con gustos similares, porque este tipo de moño, similar al de bailarina, también convence a las novias de nuestro país. “Quería un recogido clásico bajo. Es el peinado más elegante y estiloso para mi gusto. Los dos looks incluían velos, sin embargo, nos olvidamos en casa el del 15 de agosto”, apunta.

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Dos bodas íntimas

Después de conocer los secretos de sus looks, la pregunta es obligada: ¿cómo organizaron dos enlaces íntimos con la situación tan complicada en la que se encontraba el mundo? Fue posible gracias a una gran planificación y al uso de medidas de seguridad que dejaron más relajados a  novios e invitados. “Tuvimos la suerte de que el confinamiento más estricto ya había quedado atrás, aunque todos los asistentes se hicieron pruebas justo antes de la ceremonia oficial y la celebración con amigos”, aclara Olga. “La ceremonia oficial tuvo lugar el 15 de agosto. Posteriormente, el 24 de agosto, organizamos la celebración con amigos y la lectura de los votos”, explica.

“El 15 de julio es nuestra fecha especial porque es el aniversario de nuestra relación, era nuestro cuarto aniversario entonces. Por supuesto queríamos fijar ese día. El problema era que todas las oficinas estaban reservadas o trabajaban en horario limitado”, indica. A ello se sumaba que a nivel estético, no les parecía el espacio más bonito para la ceremonia oficial por lo civil. “Finalmente, logramos reservar el último hueco disponible en la increíble mansión Kuskovo, una casa histórica. No sé exactamente cómo, pero encontramos un lugar disponible en el que celebrar la ceremonia civil en verano dentro de este increíble palacio, en una pequeña casa antigua. ¡Por un golpe de suerte, era el 15 de agosto!”, comparte Olga.

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Y dos meses para organizarlas

Los inicios de esta aventura se remontan a tan solo dos meses antes: “Alexey me propuso matrimonio a finales de junio en una pequeña ciudad, a dos horas en coche de Moscú. En nuestro camino de regreso a casa todavía no teníamos claro si queríamos una gran boda”. Esa duda les llevó a pensar en los pros y contras de esa decisión. “Mi primera intención era celebrar la boda un año después de la propuesta, en algún lugar de Italia. Aunque Alexey insistió en casarse oficialmente lo antes posible. Después de una profunda reflexión y un encuentro con nuestros amigos, decidimos preparar un pequeño evento en Moscú con nuestros amigos cercanos”, concede. 

Finalmente dijo sí a la opción de boda íntima, con todas las consecuencias: “Tal decisión suponía que solo disponíamos de mes y medio para todos los arreglos: ubicación, vestido, catering, etc. Además, todo en tiempos de pandemia”. Cuando escogieron el día de la ceremonia, se citaron con cinco wedding planners diferentes, pero, para entonces, Olga ya había elegido a las fotógrafas de su gran día (también la videógrafa, la floristería y las ubicaciones). 

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Ralina Gazizova es una de las artistas más talentosas de la historia: la había seguido durante casi cinco años, así que siempre la tuve en cuenta para mi posible boda”, defiende sobre la responsable de los retratos del 15 de agosto, una reconocida fotógrafa. “Diana Guedani era mi profesora. No es una fotógrafa oficial de bodas, pero hizo una excepción con nosotros. Estamos encantados con los resultados”, apunta sobre la fotógrafa de moda y cantante de ópera que se encargó de las imágenes del 24 de agosto.

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En esas fotografías se respira la emoción de un día inolvidable y es esa sensación la que al final permanece con el paso del tiempo. Por eso Olga quiere mandar un mensaje a las futuras novias: “Sé que muchas mujeres están preocupadas por el día de su boda. Quiero que recuerden que solo deben concentrarse en su actitud. Cerrad los ojos cada vez que necesitéis tomar una decisión y elegid lo que queráis. Porque solo hay dos personas protagonistas: tu marido y tú. No tengáis miedo a marcar la diferencia al final, si creéis que debéis hacerlo. No os sintáis inseguras. ¡Divertíos y vivid el momento!”. Quizá ese sea el secreto de una novia viral: disfrutar sin medidas y estar en paz consigo misma.

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