Después de su paso por los Premios Fashion al Talento y de unos días alejada del foco mediático, en medio de los rumores sobre su presunta ruptura con el torero Roca Rey, Tana Rivera ha vuelto a dejarse ver en Madrid. Como ya nos tiene acostumbradas, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera ha aprovechado esta reaparición para hacer gala de su buen gusto y de esa sensibilidad por la moda que tanto la caracteriza. Así, se ha desmarcado de las apuestas más predecibles para reivindicar la elegancia de los trajes de chaqueta cuando se reinterpretan desde una mirada femenina y actual. Una propuesta que, más allá de hacerla destacar, ha inyectado color a sus últimas apariciones, demostrando que los tonos vitamina también tienen lugar durante el otoño.
Su llegada, el look vitamina que le iluminaba el rostro
La cita, que tuvo lugar a media mañana, reunió en Madrid a varias amigas de Rabat con motivo de la presentación de las últimas novedades de la firma. Para la ocasión, Tana se decantó por un traje de chaqueta en verde pistacho, una tonalidad vibrante que ilumina el rostro y consigue un efecto buena cara inmediato. Una apuesta cromática que, además, nos recuerda que los colores más alegres no tienen por qué reservarse exclusivamente para los meses más cálidos. Lo combinó con una camisa de botones en tono crema, que terminaba de equilibrar el estilismo.
En cuanto al diseño, el traje se alejaba de las estructuras más rígidas para dar paso a una silueta mucho más fluida y relajada. La americana presentaba un corte ligeramente entallado que realzaba su figura, pero mantenía una caída suave, consiguiendo ese equilibrio entre elegancia y comodidad que tanto buscamos en las prendas de entretiempo. Los pantalones, por su parte, eran de tiro alto y se ajustaban delicadamente a la zona de la cintura y las caderas, para después abrirse en una pernera ancha y recta que llegaba prácticamente hasta el suelo.
Una combinación de proporciones que conseguía ese favorecedor efecto de piernas kilométricas que tanto nos gusta. Un recurso con el que también suele jugar su madre, Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, y que demuestra cómo un buen corte puede transformar por completo la silueta sin necesidad de recurrir a grandes artificios. Por último, la camisa, con los primeros botones abiertos, aportaba un punto desenfadado que restaba formalidad al conjunto.
Las joyas también tuvieron su protagonismo, aunque sin restar atención al llamativo color de su vestuario. Tana eligió unos pendientes y pulseras de oro rosa con diamantes blancos y negros de la firma catalana Rabat, que combinó con un collar y varios anillos a juego, completando una selección tan sofisticada como delicada.
La propuesta de belleza: maquillaje natural y ondas desenfadadas
Para cerrar con broche de oro, la nieta de la icónica duquesa de Alba apostó por un maquillaje discreto, que dejaba lucir una piel fresca y luminosa. Una elección que encajaba con el carácter de la cita y que reforzaba esa imagen natural que suele acompañarla en sus apariciones públicas. Completó su aparición con la melena suelta y unas ondas ligeramente marcadas, que aportaban movimiento y volumen al cabello. Una apuesta sencilla, pero muy acertada, que terminaba de dar coherencia a un look donde el color y la naturalidad se convirtieron en los grandes protagonistas.








