HISTORIA Y CURIOSIDADES

María Antonieta, la polémica reina que convirtió la moda en una herramienta de poder y terminó siendo un icono eterno de estilo


Recordamos las principales contribuciones de la última reina de Francia a la moda contemporánea en el aniversario de su encuentro con la guillotina


María Antonieta, la reina que convirtió la moda en una herramienta de poder y terminó siendo un icono eterno de estilo© Getty Images
16 de octubre de 2026 a las 15:50 CEST

Cuando María Antonieta llegó a la frontera francesa con apenas 14 años, su metamorfosis en el mayor icono de estilo de la historia comenzó con un acto de pura sumisión política: fue despojada de su espléndido ajuar nupcial austriaco, valorado en 400.000 libras, para ser vestida de pies a cabeza con indumentaria made in France. Aquel estricto rito de paso, exigido por la corte de Luis XV para borrar cualquier rastro de su origen antes de presentarla ante los cortesanos de Versalles, le enseñó una lección vital sobre el emblema de la nacionalidad. Y en vez de conformarse con ser un simple maniquí del Estado, la joven comprendió rápidamente que la indumentaria era el mensaje; a partir de ese momento, tomó las riendas de su imagen y transformó la moda en su arma más poderosa, dictando las tendencias de toda Europa y sentando las bases de una industria que la coronaría como una leyenda eterna, cuya influencia recordamos a 233 años de su muerte en la guillotina. 

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La mujer de Luis XVI mandó construir el Pequeño Trianón y la Aldea de la Reina en Versalles en un intento de empatizar con la vida sencilla del pueblo francés. En este contexto de derroche, un vestido "sencillo" seguía siendo extravagante a ojos de sus súbditos empobrecidos. 

Por mucho que intentara actuar como "una de ellos", su naturaleza despilfarradora atravesaba las telas y crinolinas, y la llevaba a gastar aún más en sí misma con la esperanza de, algún día, gustar. Al fin y al cabo, se la consideraba una extranjera, pero una extranjera con mucho estilo.

Así nació la industria de la moda 'Made in France'

María Antonieta fue una figura crucial para solidificar el título de Francia como imperio de la moda europea durante el siglo XVIII. Como muchas de las actrices o modelos más imitadas en la actualidad, ella también utilizó los servicios de un estilista. Rose Bertin, una plebeya criada en palacio, ejerció como ‘Ministra de la Moda’ hasta 1793. Durante la Revolución, Bertin trasladó su negocio a Londres, donde continuó atendiendo a mujeres de la corte francesa, residentes allí en calidad de exiliadas. 

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A Bertin se le dio rienda suelta para crear vestidos formales de lo más exagerados, destinados a ser lucidos en la corte. Algunos historiadores señalan que María Antonieta ordenaba más de 300 diseños cada año y que nunca llegaba a usarlos dos veces. La diseñadora y sombrerera pronto atrajo a otra clientela adinerada cercana a la cúpula de Versalles, lo que la convirtió en una mujer rica por derecho propio. Entre sus compradoras, encontramos a la amiga más cercana de María Antonieta, la princesa de Lamballe, así como a la retratista Vigée Le Brun.

De acuerdo con Clare Haru Crowston, autora de Fabricating Women: The Seamstresses of Old Regime France, antes de Bertin, las costureras eran simples proveedoras que acataban órdenes; gracias al mecenazgo de la reina, nació la figura del diseñador creativo que dicta las tendencias y posee fama internacional, haciendo de la costura un arte. 

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Las 'Muñecas Pandora' como las primeras revistas de moda

Para exportar sus estilismos, María Antonieta y Rose Bertin utilizaban maniquíes de madera vestidas con réplicas exactas a escala de sus últimos modelos. Estas muñecas viajaban por toda Europa, y contaban con salvoconductos para cruzar fronteras incluso en tiempos de guerra, para dictar a las demás cortes reales lo que era tendencia en París. Así lo relata Susan Vincent, investigadora de la Universidad de York, en The Anatomy of Fashion: Dressing the Body from the Renaissance to Today. 

El furor por el color 'Pulga' 

 En 1775, la reina encargó un vestido en un novedoso tono tafetán marrón violáceo oscuro. Al verla, el rey Luis XVI comentó en tono de broma que era del color de una pulga (puce, en francés). En lugar de dejarlo en una simple anécdota, la corte entera enloqueció con el color. Los tintoreros de París colapsaron intentando crear diferentes matices (pulga joven, pulga vieja, vientre de pulga) para satisfacer la demanda de una nobleza que quería imitar a su reina. 

Retrato de María Antonieta, 1775. © Getty Images
Retrato de María Antonieta (1775)

El 'pouf' como herramienta de propaganda

Junto a su peluquero, Léonard Autié, la reina popularizó peinados que superaban el metro de altura, sostenidos con alambres, crin de caballo y pomada. Estos recogidos funcionaban como auténticos tableros de anuncios políticos y sociales. El más famoso fue el pouf à la Belle Poule (1778), que incorporaba una maqueta detallada de una fragata francesa enredada en su cabello para celebrar una victoria naval contra los británicos. 

El retrato más polémico de María Antonieta© Getty Images
Este fue el retrato más polémico de María Antonieta, el que marcaría el principio de su caída (1783)

Un escándalo nacional: la 'Chemise à la Reine'

Buscando escapar de la asfixiante etiqueta de la corte, la reina empezó a usar un sencillo vestido de muselina de algodón blanca, de caída libre y sin corsé, en su refugio del Petit Trianon. Cuando la retratista Élisabeth Vigée Le Brun la expuso pintada con él en 1783, estalló un escándalo mayúsculo. El pueblo consideró una falta de respeto que la reina se dejara retratar "en ropa interior", y la industria sedera de Lyon la acusó de hundir la economía nacional al preferir el algodón importado. 

Caroline Weber, en Queen of Fashion: What Marie Antoinette Wore to the Revolution, describe este acontecimiento como el inicio del final para la austriaca, que se encontraría con la guillotina solo una década después.