GRAN COMPLICIDAD

Raquel Meroño y sus hijas, a juego de blanco, conquistan Montecarlo mientras confirman que el estilo también se hereda


Madre e hijas, con tres estilos distintos y una gran complicidad, disfrutan del tenis de Carlos Alcaraz en el Monte-Carlo Masters


Raquel Meroño y sus hijas, Martina y Daniela, en Montecarlo.© @raquel_merono
11 de abril de 2026 - 14:10 CEST

El lujo de Montecarlo, el tenis de alto nivel y una estampa familiar que mezcla estilo, complicidad y naturalidad. Raquel Meroño ha confirmado que el estilo también se hereda —o se aprende muy bien en casa— junto a sus hijas gemelas, Daniela y Martina, durante su escapada a Mónaco con motivo del Rolex Monte-Carlo Masters. Allí, donde el murciano Carlos Alcaraz brillaba en la pista camino a semifinales, ellas conquistaban las gradas —y las redes— con tres looks coordinados en blanco que hablan de vínculo y de complicidad.

Raquel Meroño y sus hijas, Martina y Daniela, en Montecarlo.© @raquel_merono

A sus 50 años, Raquel atraviesa un momento vital pleno, orgullosa de las jóvenes en las que se han convertido sus hijas, dos creadoras de contenido con más de 200.000 seguidores cada una. Daniela, además, vive un momento dulce también en lo personal, tras hacer público su noviazgo con el hijo de Lydia Bosch, consolidando así una historia que comenzó meses atrás entre festivales y confidencias. 

Raquel Meroño y sus hijas, Martina y Daniela, en Montecarlo.© @raquel_merono

Tres looks y el blanco como hilo conductor

Si algo define este posado es la armonía cromática. El blanco —símbolo de elegancia atemporal, frescura y sofisticación— actúa como nexo entre tres estilos distintos que, sin embargo, dialogan entre sí con naturalidad.

Raquel Meroño apuesta por un vestido largo blanco con un delicado fruncido en la cintura, un recurso clásico que estiliza la silueta y aporta movimiento. El diseño se eleva gracias a un sutil estampado de enredadera salpicado de lentejuelas iridiscentes que capturan la luz del Mediterráneo con cada paso. Sobre los hombros, descansa una blazer blanca de solapas XL y cierre de un solo botón, una pieza que introduce estructura y modernidad al conjunto. El look se completa con un clutch plateado y un guiño boho-chic en forma de collares de cuentas multicolor, que rompen la monocromía con acierto. Su melena rubia, con flequillo desenfadado, y un maquillaje luminoso refuerzan esa estética effortless que domina con naturalidad.

Daniela Meroño en Montecarlo.© @dani_meroo

A su lado, Daniela interpreta el blanco desde un estilo más “lady”. Su conjunto —top de manga corta y cuello redondo combinado con falda midi de vuelo— remite a la elegancia clásica de destinos como Montecarlo, pero introduce un matiz contemporáneo al apostar por una parte superior de aire más urbano, efecto camiseta. Los zapatos negros crean contraste mientras que las joyas se mantienen al mínimo. El peinado, con coleta pulida y flequillo abundante, es muy característico en ella.

Raquel Meroño y sus hijas, Martina y Daniela, en Montecarlo.© @raquel_merono

Martina, por su parte, es quien aporta el giro de color al conjunto. Aunque se suma al blanco con una blazer de corte relajado y mangas remangadas, rompe la uniformidad cromática con un vestido en tonos verde-marrón con subtonos dorados. La silueta envolvente, el cuello ligeramente elevado y los sutiles plisados aportan profundidad y dinamismo. El toque final lo ponen un clutch metalizado, un brazalete dorado y un recogido pulido con raya al medio que encaja perfectamente en la tendencia del “clean look”

Raquel Meroño en la graduación de sus hijas© @martina.merono

Moda, familia y complicidad: el verdadero lujo

Raquel Meroño siempre ha presumido de la conexión especial que mantiene con Daniela y Martina, fruto de una educación basada en la cercanía, el respeto y la admiración mutua. Desde su separación de Santi Carbones en 2018, la actriz ha construido junto a ellas un núcleo sólido en el que la complicidad es evidente.

Plano medio de Raquel Meroño con sus hijas Daniela y Martina© @martina.merono

Las gemelas, nacidas en 2006, están comenzando a trazar su propio camino. Mientras una estudia Comunicación Digital, ambas consolidan su presencia en redes sociales, donde combinan contenido de lifestyle, moda y viajes. No descartan seguir los pasos de su madre en televisión, pero de momento disfrutan de una etapa marcada por la libertad y las nuevas oportunidades.

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