Sacar un rato para leer en fin de semana se ha vuelto un pequeño lujo. Aquí van tres libros perfectos para disfrutar de ese momento: uno para quienes disfrutan observando cómo era el mundo cuando todavía se escribían cartas larguísimas; otro para quienes creen que las amistades femeninas merecen más novelas; y un clásico, porque siempre hay que leer a Virginia Woolf, aunque solo sea para recordar que nadie ha descrito la fragilidad humana con tanta elegancia.
Así viví 1900, de Pauline de Pange, Ed. Errata Naturae
Una memoria escrita para transportarte a una conversación brillante durante una larga cena, de esas en las que alguien empieza recordando una casa familiar. Pauline de Pange, descendiente de madame de Staël y nacida en una de las grandes familias de la aristocracia francesa, mira hacia la Belle Époque con una mezcla de inteligencia, ironía y nostalgia. Su relato nos lleva a los inviernos en París, grandes mansiones, carruajes, veladas, veranos interminables en Dieppe, pícnics y bailes. Con un contexto muy interesante, pero aún más la manera en la que la autora retrata la sociedad, como se vestía, comía, educaba... Desde una memoria precisa y placentera, capaz de convertir los detalles del día a día en pequeñas escenas llenas de vida. Perfecto para abrir una puerta secreta al pasado.
El club de las indomables, de Kathryn Stockett, Ed. Planeta
La autora mezcla en este libro amistad, rebeldía y mujeres que se niegan a encajar donde se espera de ellas, y lo hace con ese tipo de energía que convierte una novela en algo más que una historia: en una pequeña celebración de las personas que no se dejan domesticar. El club de las indomables formado por el cruce de caminos inesperado de la pequeña Meg y Birdie, es una lectura con carácter, combina emoción, humor y crítica social. Con momentos de ternura, tensión y personajes femeninos que conquistan porque no son perfectos, sino valientes y humanos. Perfecta para leer sobre coraje y supervivencia desde un punto entretenido y con ritmo.
La vida de Violet, de Virginia Woolf, Ed. Lumen
La vida de Violet es la primera obra de ficción de la autora, y tiene algo de cuento de hadas, de sátira social y de experimento literario, pero también esa sensibilidad tan propia de Woolf para convertir lo aparentemente pequeño en casi un mundo. Nuestra protagonista, Violet, no es una heroína al uso: es risueña y libre, una mujer que parece haber nacido en la época equivocada. Como ocurre en buena parte del universo de Virginia Woolf, una simple mirada o una conversación cualquiera terminan abriendo preguntas mucho más profundas. En este caso, además, descubrimos a una autora joven y brillante, capaz de reírse de las estructuras sociales a través del humor, la fantasía y una divertida sensación de libertad.






