por Maria Peña

Si en 2017 el mundo entero conoció la existencia del hygge, la filosofía danesa que encuentra la felicidad en los pequeños detalles, de la mano de Meik Wiking, director ejecutivo del Instituto de Investigación sobre la Felicidad, ahora llega el turno de lykke. El término, que traducido del danés significa, literalmente, felicidad, aparece estudiado en el libro de Wiking Lykke, en busca de la gente más feliz del mundo. El lykke' se trata de una filosofía que pone en práctica las fórmulas de felicidad de diversas culturas, desde el método japonés para vivir más años hasta el kos o el estilo de vida noruego, con el fin de alcanzar el concepto universal de bienestar. 

Aunque el significado de felicidad y lo que ésta implica varía en cada país, el autor danés reúne en cinco puntos principales los factores que, si se aplican en la vida cotidiana del día a día, aseguran un aumento en la plenitud y la felicidad de cada persona. ¿Lo mejor? Se pueden poner en práctica desde casa. El entorno en el que vivimos es un gran contribuyente para eliminar el estrés y la ansiedad que puede generarnos nuestro ritmo de vida, así que incorporar los siguientes hábitos a la rutina diaria hará que tu hogar se convierta en un auténtico oasis de paz.

Dedícale tiempo a la cocina

El estrés, el ritmo frenético del día a día o el concepto más que instaurado en nuestra sociedad de 'comida rápida' han hecho que el momento de comer sea fugaz, y el tiempo que se le dedica sea mínimo. Aprovecha la hora de la comida o de la cena para crear un pequeño ritual que aporte felicidad. Desde tomarte tu tiempo para pensar un menú sano, variado y apetitoso hasta poner la mesa, con una estética agradable, cada detalle hará que se convierta en un particular hábito de desconexión diario, y eso, aumentará tu felicidad.

Compra tiempo, no cosas

No es ningún secreto que el dinero no da la felicidad. Buscar en el gasto económico la satisfacción personal no es eficiente, la clave está en invertir el dinero, y en muchos casos, el tiempo en experiencias. Según Wiking, la clave no es que la inversión sea alta sino que la inversión aporte sensación de plenitud. Somos seres sociales, y por mucho que nos empeñemos en que las cosas materiales contribuyen a nuestra felicidad, lo cierto es que disfrutar del tiempo con los que nos rodean es mucho más beneficioso. Apuesta por encender el ordenador o el móvil para videollamar a tus amigos y reirte a carcajadas en lugar de comprar online, y lo comprobarás.

Vive el presente

Una manera de encontrar la ansiada armonía entre la mente y el cuerpo es a través de la práctica habitual de yoga. Si la modelo Miranda Kerr y medio mundo han incorporado este deporte a sus rutinas, es por algo. Dedicarle unos minutos al día a escuchar nuestro cuerpo, centrarse en la respiración e intentar estar más presente no solo te ayudará a reducir los niveles de estrés y ansiedad sino que, junto a la meditación, te darán la energía necesaria para afrontar el día, si los practicas por la mañana, y te ayudarán a desconectar y relajarte si prefieres realizarlos de noche. ¿Lo mejor? Se pueden hacer en cualquier lugar cómodo de casa.

Apuesta por la literatura

Las novelas tienen el valioso poder de transportarnos a otros universos y, aunque no lo parezca, es un lujo que hay que permitirse, una idea muy arraigada en culturas como la islandesa. Mediante la lectura se viven otras vidas distintas a la nuestra e incluso se descubren modos de entender las cosas y filosofías radicamente opuestas a las que nosotros seguimos, pero precisamente ahí reside lo interesante. Encuentra un rincón de tu casa confortable, desde tu cama hasta esa butaca con vistas a la calle, y sumérgete en nuevos entornos que hagan que tu mente se deje llevar. 

El poder de los pequeños gestos

Algo tan sencillo como hacerle un pequeño cumplido a nuestro compañero de piso, pareja o familiar tiene la capacidad de mejorar automáticamente el estado de ánimo de esa persona, y eso repercutirá en el nuestro. La amabilidad es una de las cualidades menos complicadas, y ayudar o agradar a los que nos rodean con una cena casera sorpresa, un baile improvisado en el salón o un simple abrazo espontáneo pueden parecer gestos cotidianos, pero son trascendentales a la hora de hacer que la vida de los demás -y por tanto, la nuestra- sea mejor. ¿Vives solo? Haz esa llamada que llevas tiempo posponiendo y dile a tus seres queridos que los quieres.

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