Vivir más y mejor

Consuelo Borrás, médica experta en longevidad: "Adaptarnos lo mejor posible a los reveses nos permite envejecer mejor"


Sabemos que estar siempre preocupados o estresados no nos hace ningún bien


Una buena conexión cuerpo mente puede hacer que no enfermes© Getty Images
23 de enero de 2026 - 18:00 CET

Vivir más años es un deseo compartido. Vivirlos bien, con autonomía, energía y sensación de bienestar, es el verdadero objetivo. En ese punto se sitúa la reflexión de Consuelo Borrás Blasco, médica experta en longevidad y profesora del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, que insiste en una idea clave: la forma en la que gestionamos lo que nos ocurre marca profundamente cómo envejecemos.

Hablamos con ella sobre longevidad y le preguntamos una cuestión que nos preocupa: ¿cuántos años de vida nos resta el estrés? S respuesta no puede ser más directa: "Es muy difícil cuantificar cuántos años de vida te puede restar el estrés crónico; lo que sí está claro es que te va a restar calidad de vida", explica. Y esa pérdida no siempre se percibe de golpe. A menudo se instala poco a poco, casi sin darnos cuenta, hasta normalizar un estado de tensión que acaba pasando factura.

mujer abrigada paseando por un mercadillo navideño© Getty Images

El estrés crónico: cuando el cuerpo vive en alerta permanente

Vivir estresado no es solo una sensación mental. Tiene consecuencias fisiológicas muy concretas. "Vivir estresado hace que el sistema nervioso se ponga en alerta, el corazón se acelere, los músculos se tensen y el sueño se altere", señala la experta.

El problema aparece cuando ese estado deja de ser puntual y se convierte en la norma. "Y cuando esto se vuelve crónico, los efectos no son solo emocionales; también son físicos", añade. A largo plazo, las personas que no consiguen regular el estrés tienden a experimentar más enfermedades crónicas y mayores limitaciones funcionales.

En este punto, Consuelo Borrás apunta que "lo importante no es el estrés en sí mismo, sino cómo reaccionamos ante él". No siempre podemos cambiar lo que sucede, pero sí la manera en la que lo vivimos internamente, y esa diferencia acaba reflejándose en el cuerpo.

mujer sonriente sobre la arena de la playa© Getty Images

Adaptarse a los reveses también es una forma de cuidarse

La longevidad no consiste en esquivar los problemas, sino en aprender a recolocarse cuando aparecen. "Aunque no siempre podemos cambiar lo que nos pasa, sí podemos trabajar en cómo nos relacionamos emocionalmente con ello", explica.

Esa capacidad de adaptación tiene un impacto directo en la salud. "Adaptarnos lo mejor posible a los reveses nos permite envejecer mejor", afirma. No es una frase teórica: reducir la carga emocional del estrés ayuda a que el sistema nervioso no permanezca activado de forma constante, favorece un mejor descanso y limita el desgaste orgánico.

Envejecer bien, por tanto, no tiene que ver con una vida sin sobresaltos, sino con una actitud más flexible y consciente ante ellos.

Las claves para vivir más… y, sobre todo, vivir mejor

Cuando se le pregunta por las grandes claves de la longevidad, Consuelo Borrás no habla de soluciones milagro. Todo lo contrario. "Hay muchas cosas que podemos hacer hoy en día para vivir más y mejor", afirma.

Evitar tóxicos, mantener rutinas de sueño, hacer ejercicio físico, seguir una dieta equilibrada, relacionarse de forma positiva con los demás y controlar el estrés forman parte de ese conjunto. "Todas son recetas del ayer, pero hoy la ciencia ha demostrado que funcionan", subraya. La diferencia está en aplicarlas de forma constante y adaptada a cada etapa vital.

Mujer haciendo una sentadilla en el bosque© Getty Images

Genética sí, pero los hábitos pesan más

También abordamos la cuestión de la genética. Y es que tendemos a pensar que si nuestros abuelos y padres han sido longevos, nosotros también. Esto es porque durante años se pensó que la genética marcaba el destino del envejecimiento. Hoy esa idea se ha matizado mucho. "La genética influye en parte, pero la buena noticia es que lo que más influye son nuestros hábitos de vida", aclara la experta.

Por ello, hace un repaso de aquello que más nos conviene: 

El ejercicio de fuerza, una inversión en autonomía

Uno de los puntos en los que Consuelo Borrás es más clara es en la importancia del ejercicio de fuerza. "El ejercicio de fuerza es clave para ser autónomos durante el mayor tiempo posible", afirma.

"Lo que todos deseamos es cumplir muchos años, pero, sobre todo, cumplirlos bien, es decir, poder valernos por nosotros mismos". Mantener la fuerza muscular permite realizar acciones básicas como levantarse de una silla o desplazarse con seguridad, algo fundamental para conservar la independencia.

Eso sí, no es suficiente por sí solo. "Debemos combinar estos ejercicios con otros de resistencia, coordinación, equilibrio y flexibilidad". Y añade una advertencia relevante: "Uno de los mayores riesgos de desarrollar dependencia son las caídas", por lo que prevenirlas es una prioridad.

Mujer sonriendo con frutas y hortalizas en una cesta © Getty Images

Alimentación, descanso y estrés: tres pilares inseparables

La longevidad saludable no se sostiene sobre un único hábito. "Los tres forman parte de los hábitos de vida saludables", explica al referirse a la alimentación, el descanso y la gestión del estrés.

  • Sobre la dieta, es clara: "La dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, legumbres y aceite de oliva, es una de las que más ha demostrado tener efectos positivos sobre la salud".
  • En cuanto al descanso, insiste en la regularidad: "Lo más importante es no cambiar nuestras rutinas de descanso; intentar ir a dormir y levantarnos todos los días, más o menos, a la misma hora".
  • Y respecto al estrés, vuelve a la idea central: "No es tanto tener o no tener estrés, sino la forma de afrontarlo". Cambiar la mirada ayuda. "Tomarlo como un reto y no como un problema nos puede ayudar a afrontarlo mejor".

Suplementos: apoyo, no sustituto

Ante la proliferación de suplementos que prometen alargar la vida, la doctora Borrás se muestra prudente. "Los suplementos están muy bien como ayuda complementaria a nuestros hábitos de vida", señala.

El orden importa. "Lo primero es incorporar buenos hábitos de vida, y después podemos apoyarnos en suplementos". Y siempre con respaldo científico: "Debemos comprobar que existen estudios científicos serios y rigurosos que avalen sus beneficios".

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