Bienestar emocional

Patricia Conde (46 años), sobre su método GAP que es la clave de la vida: "Me levanto por las mañanas agradecida"


La felicidad y el bienestar pueden estar detrás de actos tan sencillos como despertarse cada mañana con la intención de agradecer y aceptar la vida como nos viene. No se trata de ser pasivos sino de aplicar la inteligencia emocional


Patricia Conde en Madrid 17 de febrero de 2022© GTRES
15 de enero de 2026 - 16:00 CET

Patricia Conde lleva más de dos décadas formando parte del escenario televisivo español. Desde aquel punto de inflexión que supuso Sé lo que hicisteis… hasta sus trabajos posteriores en series, cine y distintos formatos, su trayectoria ha sido constante, diversa y muy reconocible. Sin embargo, más allá de la pantalla, hay una faceta que conecta especialmente con el público: su manera de entender el día a día, los hábitos sencillos y la actitud con la que se relaciona con lo que le ocurre.

En una reciente entrevista en El Hormiguero, presentada por Pablo Motos, la presentadora hablaba, con su particular y natural desparpajo que la caracteriza, de cómo empieza sus mañanas y de una idea que, con el tiempo, se ha convertido en un eje vital muy claro para ella: la gratitud, la aceptación y la paciencia

Patricia Conde en El Hormiguero© El Hormiguero
Patricia Conde en El Hormiguero

Cómo empieza el día Patricia Conde

Cuando se le pregunta qué es lo primero que piensa al abrir los ojos, Patricia Conde explica a Pablo Motos que nada más despertarse le viene a la mente qué es lo que ha soñado esa noche. "Qué sueño más raro he tenido", sonríe y también afirma que suele levantarse bien. "No súper contenta, pero sí muy agradecida. Qué bien, un día más”, explicaba en el programa.

Esta gratitud inicial es lo que puede hacer que la mañana y el día entero se interiorice como un lastre o como un regalo de la vida. También comprueba cómo ha dormido su hijo, se prepara el desayuno, organiza mentalmente el día...  Incluso, si el cuerpo acompaña, practica ejercicio.  “A lo mejor me lo curro y hago quince minutos de elíptica mientras contesto e-mails”, contaba con naturalidad.

Esta forma de concebir las primeras horas de la jornada es una manera sencilla de aportar más calma y felicidad a nuestra vida. También sostiene que no se trata de hacer grandes gestos, sino que la clave está en la constancia. “No ves un cambio increíble en seguida, pero si lo conviertes en buenos hábitos, al final te encuentras muy bien. Es lo más sencillo del mundo”, añadía.

Pequeños hábitos que sostienen el bienestar

Este planteamiento conecta con algo que se repite en muchos textos sobre bienestar emocional: no es tanto lo que haces de forma puntual como lo que sostienes en el tiempo. Dormir lo suficiente, moverte un poco cada día, organizar las mañanas sin prisas innecesarias o empezar el día con una idea amable hacia lo que viene.

La gratitud, entendida así, no consiste en negar lo que cuesta o lo que no sale, sino en ampliar el foco. En no dejar que lo negativo ocupe todo el espacio mental. Como ella misma reconocía, es una práctica que lleva tiempo entrenando y que forma parte de su manera de vivir desde hace años.

La clave de la vida: gratitud, aceptación y paciencia

Durante la conversación surgió una anécdota que terminó convirtiéndose en otra forma de ver la vida desde un punto de vista positivo pero no naïf. Patricia Conde explicaba a Pablo Motos que al ver una camiseta de su hijo con la palabra “GAP”, la presentadora hizo una asociación inmediata: “Gratitud, aceptación y paciencia es la clave de la vida”. Un juego de palabras que resume bastante bien su forma de pensar.

Cuando Pablo Motos le siguió el hilo, ella lo desarrolló sin rodeos. “Ser agradecido porque todos tenemos muchas cosas buenas en la vida como para centrarte solo en lo malo”, decía. Y reflexionaba que quedarse únicamente en lo que falta o no llega acaba siendo un ejercicio muy centrado en uno mismo, poco generoso con la propia realidad". 

Patricia Conde en El Hormiguero© El Hormiguero
Patricia Conde en El Hormiguero

Cómo entrenar la gratitud 

Cuando incorporamos la gratitud a nuestra vida diaria, mejora nuestra forma de sentir, de relacionarnos y de cuidarnos.

  • Reconoce lo que ya tienes. Una de las claves para practicar la gratitud es poner el foco en lo que ya está, aunque no sea perfecto. Identificar personas, momentos o situaciones valiosas ayuda a mirar la realidad con más calma y equilibrio.
  • Escribe cada día aquello por lo que te sientes agradecida. Anotar a diario varias cosas positivas, por pequeñas que sean, cambia la manera de afrontar el día y entrena la mente para detectar lo bueno incluso en momentos complicados.
  • Hazte preguntas que amplíen tu mirada. Reflexionar sobre qué has recibido, qué has aportado y cómo has afectado a los demás favorece la autoconciencia y fortalece las relaciones.
  • Expresa el agradecimiento con palabras concretas. Decir gracias de forma sincera, explicando el motivo, refuerza los vínculos y aporta más presencia y humanidad a tus relaciones.
  • Cultiva la curiosidad y el asombro. Detenerte a observar, aprender algo nuevo o disfrutar de un instante cotidiano despierta la sensación de gratitud por lo que ocurre aquí y ahora.
Patricia Conde en un barco© patriconde

Aceptar no es resignarse: es colocarse donde toca

Uno de los matices más interesantes de su discurso tiene que ver con la aceptación. “Si no tengo esto, si este trabajo no me sale… tranquilo, no pasa nada. Aceptación”, explicaba. Pero advertía de que aceptación no significa rendirse.

“La aceptación es maravillosa. No es resignarte, es estar acorde con lo que pase”, aclaraba. Es decir, asumir lo que ocurre sin lucha interna constante, sin ese desgaste que provoca querer que la realidad sea distinta a toda costa. Desde ese lugar, resulta más fácil tomar decisiones, recolocarse y seguir avanzando.

Cómo practicar la aceptación 

Aceptar implica diferenciar entre lo que puedes cambiar y lo que no está bajo tu control. Dejar de luchar contra lo inevitable libera energía emocional y aporta mayor serenidad.

  • Haz una autoevaluación honesta. Conocerte, con tus fortalezas y límites, te permite ajustar expectativas y tomar decisiones más realistas, sin exigencias excesivas ni reproches constantes.
  • Ajusta expectativas y reduce la frustración. Muchas veces el malestar nace de esperar que las cosas sean distintas. Colocar las expectativas en un plano más realista ayuda a gestionar mejor las emociones.
  • Practica la autocompasión. Ser amable contigo cuando algo no sale como esperabas favorece el equilibrio emocional y te permite aprender sin castigarte.

Plano medio de Patricia Conde jugando y posando con su hijo Lucas© paticonde

La paciencia como aliada en la vida adulta

El tercer elemento del llamado GAP es la paciencia. Una cualidad poco valorada en una cultura de la inmediatez, pero cada vez más necesaria. “La paciencia es la que necesitas para poder solucionar todos esos problemas que te va dando la vida”, afirmaba la presentadora.

La paciencia no implica pasividad. Tiene más que ver con tolerar los tiempos, con entender que no todo se resuelve al ritmo que uno desea. En la vida adulta, marcada por responsabilidades, cambios y expectativas, esta actitud puede marcar la diferencia entre vivir con calma o en permanente tensión.

Desde esta mirada, la paciencia permite no reaccionar de forma impulsiva, no dramatizar cada contratiempo y sostener procesos que requieren recorrido.

Cómo aplicar la paciencia en la vida diaria

La paciencia no es pasividad, sino la capacidad de sostener los tiempos sin reaccionar desde la prisa o la frustración.

  • Pausa antes de responder. Detenerte unos segundos antes de reaccionar ayuda a rebajar la tensión y a elegir respuestas más conscientes.
  • Identifica qué te impacienta. Reconocer qué situaciones o expectativas activan tu impaciencia te permite anticiparte y gestionarlas mejor.
  • Ajusta el ritmo a la realidad. No todo ocurre cuando quieres ni como imaginas. Aceptar los tiempos reduce el desgaste emocional.
  • Refuerza la confianza en ti. Confiar en tu capacidad para manejar contratiempos disminuye la urgencia por controlarlo todo.
  • Practica la meditación. Es una herramienta que realmente te ayuda a volver al presente, a bajar revoluciones y a tener más calma y paz mental. 

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