MIEDOS Y TRAUMAS

Paloma García Zubieta, psicóloga: "No es lo mismo intuición que ansiedad anticipatoria"


Una experta en salud mental nos explica cómo los traumas del pasado perjudican el bienestar y nuestros comportamientos en el presente.


Mujer hablando por teléfono con gesto muy preocupado© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Moda y Estar Bien
6 de enero de 2026 - 18:00 CET

Tener miedo a que nuestra pareja nos engañe, a que nos despidan del trabajo, a perder un vuelo, a no ser admitidos en un círculo social concreto o a cosas tan sencillas como que a alguien no le guste tu tortilla. Puede que hayas sentido temor o ansiedad a que un hecho posible ocurra. Es decir, puede que te preocupe pasarlo mal otra vez por algo ya ocurrió una vez y dejó huella. Tras una experiencia dolorosa, la mente aprende a anticiparse para evitar que vuelva a suceder.

chica espia movil novio© Getty Images

Como explica Paloma García Zubieta, psicóloga sanitaria en Clínicas Origen (www.clinicasorigen.es), "cuando una persona ha atravesado una experiencia dolorosa, como una infidelidad, una traición o una decepción importante, la mente aprende que el daño es posible y se mantiene en alerta para evitar que vuelva a ocurrir". Este mecanismo tiene sentido desde una lógica de supervivencia.

Desde la psicología, este funcionamiento se entiende como un escudo. Sin embargo, no siempre resulta adaptativo. Tal y como señala la experta, "entendemos este mecanismo como una forma de protección. El problema aparece cuando esa alarma interna permanece encendida incluso cuando el contexto ha cambiado, o cuando esa activación deja de ser funcional y empieza a perjudicar la experiencia vital de la persona”.

chica escribe movil© Getty Images

Cuando el miedo viene del pasado

En estos casos, el miedo deja de estar conectado con el presente. "Como psicóloga experta en trauma, veo con frecuencia en consulta que el miedo no está señalando un peligro real en el presente, sino una herida emocional que no terminó de integrarse", explica Paloma García Zubieta, dando a entender que la mente intenta adelantarse para evitar sufrir, pero el efecto es el contrario.

Según la especialista, "la mente se adelanta intentando prevenir el sufrimiento, pero en realidad lo que hace es revivirlo, confundiendo pasado y futuro". Una confusión mantiene a la persona atrapada en un estado constante de alerta.

chica escribe movil© Getty Images

Esta alarma, temerosa de que un hecho se repita, genera un impacto no se limita a los pensamientos. El cuerpo también responde como si el peligro fuera real. "No distingue entre una amenaza real y una imaginada, por lo que puede activar la misma sintomatología física, e incluso en ocasiones con la misma intensidad, que si el trauma estuviera ocurriendo de nuevo".

chica pensando© Getty Images

¿Intuición o ansiedad anticipada?

Del mismo modo,  la experta también señala otro aspecto relevante, el saber distinguir entre intuición y ansiedad anticipatoria. No es lo mismo pensar que algo va a pasar, a temer de manera reiterada que algo pueda suceder hasta el punto de generarnos malestar. La intuición suele manifestarse como una sensación clara y relativamente serena, incluso cuando nos alerta de algo incómodo”, explica Paloma García Zubieta.

En cambio, "la anticipación ansiosa, en cambio, es ruidosa, insistente y va acompañada de miedo intenso y pensamientos repetitivos”. Cuando la persona necesita comprobar constantemente o interpretar cualquier gesto como una amenaza, "normalmente no está escuchando la intuición, sino reaccionando a experiencias pasadas no resueltas".

Si, pese a esta explicación, todavía quedan dudas, para aclarar esta diferencia, la experta propone una reflexión concreta: "Una pregunta muy útil es si la reacción está proporcionada a lo que ocurre ahora, o si se parece más a una respuesta aprendida en el pasado". Esta pregunta ayuda a volver al presente.

chica preocupada© Getty Images

Cómo romper con la ansiedad anticipada

Por este motivo, si lo que sientes es ansiedad anticipada, trabajarla resulta fundamental. Hay que saber diferenciar cuándo la tenemos, de dónde viene, y cómo reaccionamos ante la misma.  "Debemos hacerlo para poder convivir con ese episodio de nuestra vida sin que siga dirigiendo nuestro estado de ánimo o nuestro comportamiento", subraya la psicóloga.

Pero romper el bucle de anticipación ansiosa no implica eliminar el miedo, sino comprenderlo. "El primer paso es reconocer que ese miedo tiene una historia y que no siempre habla del presente", afirma la experta, y señala que "además, nombrarlo y comprender de dónde viene reduce su intensidad, ya que le damos un significado”. 

chica pensativa© Getty Images

A partir de ahí, es importante "diferenciar entre hechos y suposiciones; entre qué está ocurriendo realmente y qué estamos interpretando desde el miedo". No es lo mismo lo que sucede que la emoción que eso despierta en ti. 

amigas hablando suelo© Getty Images

No es fácil, pero trabajando con una misma y en terapia el proceso puede hacerse más sencillo. De hecho, la psicóloga destaca la importancia de pedir ayuda para aprender a regularse emocionalmente. "Es necesario aprender a volver al momento presente y revisar el diálogo interno para salir del bucle de anticipación".  Un círculo que si no se cura, aparecerá una y otra vez hasta que consigamos atravesarlo de manera definitiva: "Cuando una herida se procesa e integra, deja de necesitar alertarnos constantemente".

El objetivo final no es vivir sin miedo, sino relacionarse de otra manera con él. Como concluye Paloma García Zubieta, "que el pasado no siga dirigiendo nuestras decisiones actuales".

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.