Te contamos cuándo un dolor cervical puede ser por algo grave

Un dolor por una contractura, porque has dormido mal o porque has hecho un sobreesfuerzo te puede dar la lata durante unos días. Pero hay veces que el dolor puede acarrearte un disgusto

Por Nuria Safont

El dolor cervical es una dolencia que afecta a una parte significativa de la población, y que ocasiona incomodidad y una reducción en la calidad de vida. Generalmente, lo atribuimos a una contractura, a una mala postura... Sin embargo, en ocasiones puede deberse a una causa grave. La Dra. Eva Mercado, jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Sanitas Virgen del Mar, nos explica los tipos, causas y tratamientos del dolor cervical y cuando hay que acudir a urgencias.

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Diferentes tipos de dolor cervical

"Existen diferentes tipos de dolor cervical según su origen", afirma la Dra. Mercado. Estos incluyen dolor de origen muscular, ligamentoso, articular, radicular, discogénico, postquirúrgico, infeccioso y tumoral, entre otros.

"Pueden ser agudos o crónicos y se diferencian por su forma de inicio, intensidad y localización, además de la irradiación hacia la cabeza, hombros, brazos o parte superior de la espalda", explica. Para el diagnóstico, el médico realiza una historia clínica, exploración física y puede solicitar radiografías, resonancias, tomografías, estudios de conducción nerviosa o algunas otras pruebas.

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Las principales causas del dolor cervical

Las causas del dolor cervical varían según la edad y los antecedentes personales. "En pacientes jóvenes, tratamos con mayor frecuencia el dolor de origen muscular y radicular secundario a hernias discales. En pacientes mayores, es más común el dolor por artrosis y el dolor radicular debido a estenosis del canal cervical", señala la Dra. Mercado. También menciona que el dolor mixto es muy común.

Hábitos que causan el dolor cervical

La Dra. Mercado enfatiza que las malas posturas son una causa significativa de dolor cervical. "Una postura repetitiva, la flexión mantenida al mirar el móvil, pasar muchas horas frente al ordenador o televisor, y malas posturas al dormir pueden fomentar el dolor", comenta. Además, factores como el estrés, el tabaquismo, el sedentarismo, y el sobrepeso también contribuyen. Para corregir estos hábitos, recomienda evitar malas posturas, aprender a gestionar las emociones y realizar ejercicios cervicales de estiramiento y fortalecimiento de la musculatura de cuello y espalda de forma rutinaria.

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Signos de alerta de que puede ser por algo grave

El dolor cervical puede ser un síntoma de enfermedades graves. "Si el dolor cervical se acompaña de fiebre, pérdida de peso, náuseas, vómitos, dificultad para tragar o en casos de traumatismos, puede ser señal de condiciones serias como fracturas, tumores o infecciones", advierte la Dra. Mercado.

Cuando el dolor cervical es motivo de urgencia médica, como en el caso de latigazo cervical o cuando se acompañe de alteraciones neurológicas o sea de inicio súbito, intenso, y/o con pérdida de fuerza en brazos o piernas, es necesario buscar atención médica inmediata.

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Tratamiento y consejos para acabar con el dolor cervical

En cuanto al tratamiento, la Dra. Mercado sugiere que "los tratamientos de fisioterapia suelen ser la primera elección y se complementan con farmacoterapia así como otro tipo de intervenciones en casos necesarios". En casos de dolor intenso o persistente, es esencial consultar a un especialista para un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.

Cómo prevenir el dolor cervical

También destaca la importancia de realizar ejercicios que recomienda la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), que incluyen programas de ejercicios isométricos.

Hábitos para prevenir el dolor cervical

  1. Mejorar la postura: mantener una postura adecuada es crucial para evitar el dolor cervical. Asegúrate de mantener la espalda recta y los hombros relajados, especialmente cuando estás sentado durante largos períodos frente a la computadora o usando el móvil. Utiliza sillas con soporte lumbar y ajusta la altura para que tus pies descansen en el suelo.
  2. Configurar un espacio de trabajo ergonómico: ajusta la altura y posición de tu silla, escritorio y pantalla de computadora para que tus ojos estén al nivel de la parte superior del monitor, lo que ayuda a evitar que inclines la cabeza hacia adelante o hacia arriba.
  3. Tomar descansos regulares: si trabajas durante muchas horas en una posición, es importante tomar descansos frecuentes. Levántate, camina y estira tu cuello y hombros para mejorar la circulación y aliviar la tensión acumulada.

Ejercicios para aliviar el dolor cervical

  1. Ejercicios de estiramiento cervical: realiza ejercicios de estiramiento suave para los músculos del cuello, como inclinar la cabeza hacia adelante (intentando tocar el pecho con la barbilla) y hacia los lados (llevando la oreja hacia el hombro). Mantén cada posición de estiramiento durante unos segundos, asegurándote de hacerlo sin forzar.
  2. Fortalecimiento de la musculatura del cuello: los ejercicios isométricos son útiles para fortalecer los músculos sin mover mucho las articulaciones. Coloca las manos en la frente y empuja la cabeza contra ellas sin permitir que se mueva la cabeza hacia adelante, y luego haz lo mismo en la parte posterior de la cabeza. Repite estos ejercicios aplicando presión lateral para fortalecer todos los lados del cuello.
  3. Rotaciones del cuello: de manera suave, gira la cabeza de lado a lado, mirando por encima del hombro a medida que alcanzas el límite de tu rango de movimiento. Realiza este movimiento lentamente para evitar mareos o tensión adicional.

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