Día Mundial Cáncer Cabeza Cuello

Cómo abordar el riesgo de la desnutrición en los pacientes con cáncer de cabeza y cuello

Los síntomas de la propia enfermedad, así como los tratamientos hacen que estos pacientes tengan dificultades para comer y tragar, de ahí que puedan sufrir desnutrición, algo que se debe abordar desde un enfoque multdisciplinar.

Por Nuria Safont

Hoy, 27 de julio, se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello, una jornada destinada a concienciar sobre la importancia de esta enfermedad y sus implicaciones en la salud de miles de personas alrededor del mundo. En España, el cáncer de cabeza y cuello ocupa el sexto lugar entre los tipos de cáncer más frecuentes, afectando a más de 12.000 personas cada año.

Una de las problemáticas más significativas asociadas a esta enfermedad es la desnutrición que pueden padecer los pacientes. De acuerdo con las estadísticas, aproximadamente el 72% de las personas que sufren este tipo de cáncer desarrollan algún grado de desnutrición durante el curso de su enfermedad. Esto nos conduce a resaltar la importancia de abordar adecuadamente el aspecto nutricional en el tratamiento de estos pacientes.

Para entender mejor este grupo de enfermedades, y los retos a los que se enfrentan investigadores, médicos y pacientes, hemos entrevistado al Dr. Jerónimo Pachón, especialista del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario Virgen del Rocío en Sevilla. El Dr. Pachón nos proporcionará un análisis en profundidad sobre el cáncer de cabeza y cuello, su incidencia, las posibles formas de prevención y el impacto que la desnutrición tiene sobre los pacientes.

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¿Qué factores se consideran como causas principales del cáncer de cabeza y cuello?

El tabaco es la principal causa, seguida por el consumo de alcohol. Ambas causas se potencian siendo responsables de más del 80% de los casos.

Otras causas son infecciones, el virus del papiloma humano, en especial el subtipo 16 se relaciona con el carcinoma de orofaringe y el virus de Epstein-Barr con el carcinoma de nasofaringe.

¿Cuáles son las principales medidas de prevención?

Las principales medidas de prevención serían el abandono del tabaco y el alcohol, con esas medidas disminuirían un 80% los casos de carcinoma de cabeza y cuello. También disminuiría la incidencia con la vacunación frente al virus del papiloma humano, como se está haciendo con el carcinoma de cérvix.

¿Cuáles son los síntomas más comunes del cáncer de cabeza y cuello? 

Los principales síntomas y signos de alarma pueden semejarse con los propios de infecciones bucales y respiratorias como faringitis, pero si tras un tratamiento adecuado durante 3-4 semanas persisten habría que acudir a un especialista, en especial si la persona es fumadora y/o bebedora, de forma sintética serían los siguientes

  • Manchas rojas o blancas mucosa cavidad oral > 3 semanas.
  • Ulceración mucosa cavidad oral u orofaringe > 3 semanas.
  • Movilidad dentaria sin causa aparente.
  • Malestar persistente unilateral de garganta > 4 semanas.
  • Dolor persistente a la deglución > 3 semanas.
  • Dificultad para la deglución > 3 semanas.
  • Disfonía > 3 semanas.
  • Rinorrea serosanguinolenta > 3 semanas.
  • Parálisis facial, parestesias o dolor facial severo.
  • Tumoración orbitaria.
  • Otalgia sin evidencia de enfermedad local.
  • Todas estas localizaciones se pueden acompañarse de ganglios en el cuello que suelen aumentar de tamaño y consistencia, pudiendo ser dolorosos o no.

¿En qué partes específicas de la cabeza y el cuello puede desarrollarse el cáncer?

En cualquier zona con mucosa como la cavidad oral, nasofaringe, orofaringe, hipofaringe y laringe. También se pueden dar en glándulas salivares.

¿Cómo se puede realizar una detección temprana de este tipo de cáncer?

Como se ha comentado anteriormente la persistencia de signos y síntomas más de 3-4 semanas nos debe hacer acudir a nuestro médico de familia, que, tras su valoración, si lo estima derivará al paciente fundamentalmente a un otorrinolaringólogo o a un cirujano maxilofacial.

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¿Cuáles son las pruebas o exámenes más recomendados?

Lo primero es realizar una buena historia clínica. Posteriormente deben explorarse las áreas antes mencionadas con inspección y palpación, sin obviar la palpación de los niveles ganglionares cervicales. En el área otorrinolaringológica es esencial una laringoscopia. Si el especialista lo estima, realizará una biopsia y solicitará una prueba de imagen como una TAC de cara y cuello o una RMN de cara y cuello.

¿Se pueden confundir los síntomas del cáncer de cabeza y cuello con los de otra enfermedad no cancerosa?

Sí. Mayoritariamente infecciones e inflamaciones como faringitis, laringitis, otitis, periodontitis. La importancia reviste en el pronóstico. Las infecciones serán pasajeras y mejoran pronto y los carcinomas de cabeza y cuello pueden poner en peligro la vida de la persona.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento del carcinoma de cabeza y cuello depende de la localización del mismo, del tamaño, si se ha propagado a los ganglios u a otras partes del cuerpo. También dependerá de la edad del paciente y de otras enfermedades que pueda tener.

Muy resumidamente son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia y distintas combinaciones de ellas.

Además, es una parte complementaria, pero muy importante introducir alimentos especiales destinados al manejo dietético de los pacientes cuando presentan una capacidad limitada o deficiente para ingerir, digerir, absorber y eliminar residuos, como son los alimentos de uso médico especial, comúnmente conocidos como suplementos nutricionales orales, son un pilar fundamental en el soporte de estos pacientes, como consecuencia de los problemas que causa la enfermedad y en ocasiones los tratamientos.

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¿Cuáles son sus efectos secundarios?

Los efectos secundarios de los tratamientos dependerán de los usados y hay que diferenciar de los agudos, que desaparecen a las pocas semanas y los crónicos que perduran en el tiempo.

En el caso de la cirugía puede haber alteraciones estéticas y funcionales según el área resecada en la intervención, si al paciente se le ha extirpado una parte cavidad oral, quedará de secuela problemas deglutorios. En el caso de la radioterapia como efectos agudos el más frecuente es la inflamación de las mucosas que pueden causar dolor y problemas de alimentación y alteraciones cutáneas. En el caso de la quimioterapia los más frecuentes suelen ser náuseas y vómitos que causan también disminución de la ingesta y bajada de las defensas y anemia. Tanto la radioterapia como la quimioterapia provocan alteraciones del gusto que también hace que el paciente coma menos.

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¿Por qué el cáncer de cabeza y cuello presenta una alta prevalencia de desnutrición entre los pacientes?

Como se ha explicado con anterioridad al hablar de los síntomas y de la localización de estos carcinomas en el inicio del área digestiva y del tracto respiratorio, hace que los pacientes tengan problemas al tragar y masticar, frecuentemente debido también al dolor. Los efectos secundarios de los tratamientos también provocan que el paciente coma menos y termine desnutriéndose.

Hay que sumar que algunos de estos pacientes por su estilo de vida, de por sí, tampoco son pacientes bien nutridos. Los pacientes con carcinomas en cabeza y cuello son pacientes de alto riesgo de desnutrición en especial aquellos que recibirán radioquimioterapia concomitante. Entre un 60-80% presentan malnutrición. En fases avanzadas de la enfermedad hasta un 80-90% la presentan.

 

¿Qué complicaciones puede generar la desnutrición en pacientes con cáncer de cabeza y cuello?

Los principales serían:

  • Falta de apetito y de peso.
  • Cansancio y debilidad.
  • Aumento de la susceptibilidad a las infecciones.
  • Disminución de la calidad de vida.

¿Cómo afecta negativamente a su tratamiento y recuperación?

La malnutrición tiene muchos efectos negativos.

  • Aumenta la morbilidad tras la cirugía.
  • Disminuye la tolerancia a la radioterapia y la quimioterapia, pudiendo provocar interrupciones de los tratamientos, lo cual disminuye la respuesta a los mismos y finalmente puede comprometer disminuyendo la supervivencia.

Ante la dificultad para ingerir alimentos debido a los síntomas y limitaciones del cáncer de cabeza y cuello, ¿qué alternativas nutricionales se recomiendan?

En primer lugar, hay consejos más generales, del tipo de hacer comidas menos copiosas, pero más numerosas, adaptar la textura a la situación, evitar comidas pesadas, picantes, muy frías o calientes. Tratar síntomas como el dolor y la inflamación con analgésicos y antiinflamatorios y prevenir y tratar infecciones intercurrentes.

Si el paciente ya llega desnutrido a la consulta o tiene un riesgo alto de desnutrición, es importantísimo indicar al paciente suplementos nutricionales orales, siempre bajo supervisión médica. Hay una gran variedad de ellos, se indicarán, según el paciente y sus necesidades, el número adecuado, algunos pacientes pueden necesitar dos suplementos y otros seis. La cantidad de suplementos también depende de cuál se indique, hay una gran variedad de suplementos con más o menos cantidad hiperproteica y/o hipercalórica.

No hay que olvidar que los hay adaptados para pacientes con alteración de la deglución, para pacientes con malabsorción, para pacientes con diabetes.

Es muy importante concienciar al paciente que los suplementos son parte fundamental del proceso terapéutico. Al igual que si se le indica tomar un analgésico pautado cada 8 horas y así lo hacen, si se indica tomar 4 suplementos es por su bienestar, mejora en calidad de vida, mejor tolerancia a los tratamientos y por lo tanto mejor respuesta. Por fortuna los pacientes, con las explicaciones correctas son muy buenos cumplidores. Además, por lo general la falta de apetito y pérdida de peso es algo que los pacientes tienen gran interés en que se les trate.

En casos complejos en que la vía digestiva esté comprometida puede llegar a ser necesario el uso de sondas nasogástricas o gastrostomías.

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¿Qué enfoque se debe seguir para abordar estos efectos secundarios y mejorar la calidad de vida del paciente durante el tratamiento?

Actualmente, hay distintas escalas que valoran el estado nutricional y exploraciones que nos ayudan a valorar la masa muscular que son de gran utilidad en la prevención y diagnóstico de la desnutrición. Por último, decir que el enfoque debe ser multidisciplinar. Debemos colaborar endocrinólogos especializados en nutrición, dietitas, enfermería, cirujanos, oncólogos radioterapeutas, oncólogos médicos y médicos de atención primaria. Cada uno en su campo, teniendo en cuenta la importancia de la nutrición en estos pacientes, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y la supervivencia.