¿Qué posibles cambios puedes experimentar en la regla cuando llega la premenopausia?

En esta etapa de la vida de la mujer, pueden aparecer diferentes síntomas, algunos de ellos relacionados con la menstruación

Por Pilar Hernán

Cuando van pasándose hojas en el calendario, la mujer se aproxima, poco a poco, a una nueva etapa, plagada de novedades, como es la menopausia. Y la transición puede ser más o menos larga y, sobre todo, aparecer cuando es habitual o de forma prematura. “La premenopausia o mejor llamada etapa de transición a la menopausia es una etapa de cambios tanto a nivel físico, como mental y emocional”, nos cuenta la Doctora Marimer Pérez (@doctoramarimerperez), que nos comenta que, aunque no existe una edad exacta, la edad media en la que las mujeres llegan a la menopausia en España es de 51 años. “Por ello podemos decir que de 3 a 5 años antes es cuando empieza esta etapa de transición: en torno a los 45 años”, nos explica. Y añade que este período, si bien suele durar un par de años, es variable dependiendo de la mujer. Cabe destacar que hasta un 15 % de mujeres pasarán por esta transición sin experimentar ninguno de estos síntomas.

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¿Cuáles son sus síntomas?

En opinión de la especialista, los síntomas son muy variados. “Como os digo dependen mucho de cada mujer y también de cómo llegamos cada una esa etapa. Me explico: no será igual de acusada la sintomatología en una mujer que lleve incorporados a su rutina ciertos hábitos de vida (alimentación saludable, práctica habitual de ejercicio...) que la mujer que nunca ha dado importancia a este cuidado. Aun así os voy a explicar los síntomas más frecuentes por los que las mujeres acuden a mi consulta”:

-Cambios en el ciclo menstrual lo más frecuente es que de forma fisiológica los ciclos se acorten, es decir que la regla te venga más a menudo. El hecho de que cada vez más haya más ciclos en los que no se produce la ovulación hace que éstos se acorten.

-Inicio de algunas sofocaciones: si bien son mucho más floridas con la menopausia ya establecida, es normal que vaya apareciendo alguna sofocación de forma aislada por la disminución de los estrógenos en sangre. Aparecerán, sobre todo, en mujeres en las que comienza a faltarles algún período.

-Cambios en el apetito sexual: Curiosamente, aunque la menopausia se caracterice por una disminución clara de la libido, muchas mujeres en esta etapa experimentan lo contrario y así te lo expresan en consulta. Es como una etapa “preadolescente”. Nuestros estrógenos están oscilantes y por tanto nuestro apetito sexual también.

-Cierta sequedad vaginal. La sequedad vaginal es uno de los síntomas más frecuentes molestos en la menopausia ya establecida, sin embargo en esta época también podemos notar cierto cambio en nuestra lubricación e, incluso, cierta sequedad vaginal.

-Redistribucución de la grasa abdominal. Es típica la frase de: “Doctora, yo era planita y ya no”. De nuevo esto se debe a la disminución de estrógenos. La distribución de la grasa a esta edad comienza a mostrar un patrón más androgénico y por eso se tiende a perder la cintura y a aparecer acúmulos de grasa en lugares del cuerpo que para nosotras no son los habituales (el típico “flotador”)

-Labilidad emocional o insomnio. Es muy habitual en consulta escuchar a las mujeres decirte que ya “no se sienten las mismas”. Con frecuencia experimentamos cierta ansiedad, irritabilidad y una cierta tendencia al bajo estado de ánimo.

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Cambios en la regla

Como decíamos, los cambios en el ciclo menstrual son bastante habituales cuando llega esta etapa en la vida de la mujer. “Me gustaría empezar explicando que todas nosotras como embriones hembras hemos nacido con una dotación folicular en cada uno de nuestros ovarios. Estos folículos que son los responsables de mantener nuestro equilibrio hormonal se van agotando con cada una de nuestras menstruaciones. Así, al llegar a esta etapa, puede ser que algunos de nuestros ciclos ya no sea ovulatorios y de ahí que se produzcan ciertas alteraciones en nuestro ciclo menstrual”, nos cuenta, aclarando que las principales son las siguientes:

  • Duración de los ciclos: lo más frecuente es que nuestros ciclos ya no duren 28 días sino que sean más cortos (entre 24 -26 días).
  • Cantidad de sangrado: puede ser que comencemos a tener reglas más escasas, aunque también hay un grupo de mujeres que experimentan hemorragias más abundantes.
  • Tipo de sangrado: no debemos asustarnos si aparece algún pequeño coágulo, es también frecuente en este período.
  • Ausencia de la menstruación: otras mujeres consultan porque la menstruación les ha faltado durante varios ciclos seguidos (3 meses, por ejemplo). Suelen ser estas mujeres las que antes consultan por sintomatología física (sudoración, sofocos, cierta ansiedad, insomnio…).

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Remedios para afrontar esta etapa

La doctora, eso sí, tiene claro que hay remedios para llevar mejor los problemas que pueden aparecer en este periodo. “¡Por supuesto! Como he dicho al principio del artículo y no paro de repetir en mis redes sociales, es fundamental el adquirir hábitos de vida saludables”, nos cuenta.

-Alimentación. Es fundamental llevar una alimentación equilibrada. Evitar los alimentos ultraprocesados más que nunca. Comer variado, no confundir “el hacer dieta” (ensalada y pechuga a la plancha) con comer saludable, sin olvidarnos de las grasas saludables, diferentes semillas y frutos secos tan necesarios en esta etapa. Consulta siempre con un experto en nutrición

-Evita el tabaco y el alcohol: su consumo sólo agravara la mayor parte de la sintomatología.

-Ejercicio físico. "Para mí es el pilar más importante pues no sólo ayudará a mejorar tus síntomas físicos sino que también mejoraran tu estado de ánimo. En esta etapa es fundamental el ejercicio de fuerza, es muy importante ganar masa muscular por muchos motivos, el principal, proteger a tus huesos. Y no te asustes, no parecerás el “increíble HULK”. Además el músculo también te ayudará a acelerar tu metabolismo", nos cuenta

-Contacta con la naturaleza, toma un poco el sol: el aporte de vitamina D es fundamental en la menopausia para el cuidado de tus huesos.

-Manejo del estrés. Técnicas como la meditación y el mindfulness han demostrado ser de gran utilidad en esta etapa.

-Higiene del sueño: Intenta adoptar ciertas rutinas a la hora de irte a dormir. Procura desconectar de las pantallas a una hora razonable (tablets, móviles), trata de cenar ligerito y más bien pronto para poder hacer bien la digestión. Adquiere alguna rutina de autocuidado (facial) que te ayude a ir desconectando de las obligaciones de tu día a día.

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La doctora quiere acabar con un consejo muy personal: “Enfoquemos esta etapa de cambios como una oportunidad para empezar a cuidar de nosotras, a priorizarnos, a saber poner límites y decir que no a todas esas cosas que no nos gustan. No se trata de una enfermedad, es una etapa más de nuestra vida y nuestra actitud para afrontarla es fundamental. No dudes en informarte y pedir ayuda. Somos muchos los que tenemos ganas de escucharte”.