culpa

Psicología

¿Eres de esas personas que necesita culpar a los demás? Averigua por qué

En general, puede responder a una personalidad inmadura. Otras veces, puede deberse a emociones como el miedo que le provoca al individuo asumir la responsabilidad del daño.

por Nuria Safont

Hay personas que siempre 'echan balones fuera' y que, pase lo que pase, nunca tienen la culpa de nada. Siempre evitan condenar sus actos cuando acarrean consecuencias negativas y acusan a los demás como responsables. ¿A qué se debe este comportamiento? Realmente, ¿piensan que ellos siempre hacen las cosas bien y nunca se equivocan o no quieren asumir sus errores? "Cuando alguien inculpa o incrimina de las cosas siempre a otros quiere decir que es una persona que no asume su propia responsabilidad en lo que le ocurre personalmente o en lo que ocurre en general, en el mundo", afirma Rafael San Román, psicólogo de iFeel. "Ponen al culpable siempre fuera y se consideran siempre inocentes, sin influencia en los acontecimientos", continúa. 

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Esta conducta puede ser puntual o sistemática. En este último caso podemos suponer que puede haber un rasgo de la conducta que quizá debería trabajarse. Por un lado, "es un mecanismo muy infantil, que en los niños puede tener una justificación evolutiva hasta cierto punto pero que, mantenido en el tiempo, denota mucha inmadurez", advierte el psicólogo. Los niños pequeños, cuando se les pilla en falta, tienden a culpar a otro, al de al lado, “ha sido él”, porque admitir la culpa de algo que se ha hecho requiere mucha madurez y ser capaz de tolerar las consecuencias. 

Cuando lo hacemos de adultos denota un patrón conformista, acomodaticio, una manera de descargarnos de responsabilidad: es más fácil tomar esta actitud en la vida que admitir que nosotros influimos en los acontecimientos y en la vida de los demás y que eso, inevitablemente, puede hacer que nos equivoquemos o que hagamos un daño a alguien o algo, un daño del que tengamos que responder. "Lo fácil es no implicarse para así siempre poder decir que fue otro quien se equivocó o quien me hizo daño, yo solo soy la víctima o el espectador", afirma San Román. 

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La culpa como estrategia

Como decíamos, hay personas adultas que culpan y no se responsabilizan de sus actos en un momento determinado de su vida. Pero otras adquieren este hábito. En estos casos, "es un estilo de afrontamiento de la vida en general, basado en una incapacidad para asumir responsabilidades, comprometerse e implicarse, probablemente, por miedo a tener que asumir las consecuencias de los propios actos", señala el especialista en psicología. Y esta forma de comportarse, ¿es innata o aprendida?

Rafael San Román afirma que se aprende. "Nadie nace culpando a los demás de las cosas y desentendiéndose de todo". Sin embargo, no siempre se sabe a ciencia cierta cómo se ha aprendido, de quién o en qué momento de nuestra vida se ha adquirido este comportamiento.  

"Los aprendizajes pueden tener ciertas vías y, normalmente, una conducta o un estilo de afrontamiento se instalan en nuestro repertorio de conductas (se aprenden) porque han sido reforzados, es decir, porque ponerlos en práctica ha tenido consecuencias positivas de algún tipo. Recordemos siempre que lo que no funciona nunca, lo desechamos, mientras que repetiremos aquello que da resultado", nos explica el psicólogo de iFeel. 

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Cómo ayudar a una persona que no asume sus responsabilidades

Rafael San Roman recuerda que cuando criticamos este comportamiento "no basta solo con acusarlo de actuar de manera infantil, sino que también hay que preguntarse en qué momento aprendió a hacer eso, para qué le ha estado sirviendo todo este tiempo, por qué necesita seguir haciéndolo (si es que queremos tener una visión más completa de este patrón de conducta)". Y, sobre todo, si queremos ayudarle. 

Y es que, estas personas puede que no se den cuenta de este comportamiento. Por lo general, sí pueden ser conscientes, aunque depende del grado de conexión que tengan consigo mismas y de los objetivos que persigan culpando siempre a otros. Normalmente, "quien actúa de esta manera cree estar en posesión de la verdad, están instalados en ese papel de espectadores neutros de su vida y de la de los demás o bien el papel de víctimas de todo y de todos, sin influencia ninguna en lo que ocurre", añade. 

Otras lo harán  para librarse ellos de un daño concreto, para escaquearse, por pura supervivencia, pero que en el fondo saben que son ellos quienes “la han liado”. Simplemente, son “astutos” y se escaquean, escurren el bulto deliberadamente.

Dependiendo de estos factores y de nuestro rol respecto a ellas y la relación que nos une, podemos abordar, o no, esta conducta, ya que podemos vernos abocados a una relación muy tóxica cuando estamos conviviendo con una persona que culpa siempre a los demás y no asume sus responsabilidades. "Si son nuestros hijos lo haremos desde un papel de educadores, pero si son nuestros padres entonces tenemos que ver si su manera de actuar es muy destructiva para nosotros y entonces tenemos que tomar distancia respecto a ellos".

Si son nuestros amigos o pareja tendremos que medir nuestro nivel de empatía pero también ser asertivos, ya que las personas que culpan sistemáticamente a otros de todo tienden a ser muy víctimas y no es justo que eso nos vampirice y que caigamos en trampas de chantaje emocional donde el otro nos hace creer que nosotros tenemos toda la responsabilidad en la relación y todo lo que ocurre es por nuestra culpa. 

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Consejos prácticos para convivir con una persona 'culpabilizadora'

  • Evita la confrontación directa: normalmente, no sirve, porque prodemos provocar que se pongan a la defensiva por sentirse juzgados. Son personas que necesitan entrenar su flexibilidad y salirse de su egocentrismo para darse cuenta de que hay otros puntos de vista para explicar la realidad y también para darse cuenta de que ellos tienen influencia en su vida y en la de otros, que ellos están presentes, que la vida no es “el mundo contra ellos” (bien porque todo el mundo sea malo o porque todo el mundo sea tonto, todo el mundo menos ellos). 
  • Analiza tu relación con ellos: ya que la forma de afrontarlo depende del rol que tengamos y también del grado de rigidez de esta pauta que siguen. Es decir, de si es muy intensa y hay mucha negación de la propia responsabilidad y mucho victimismo o bien es algo más superficial y si se les dice "Hombre, digo yo que algo habrás tenido tú que ve, ¿no?” acaban admitiéndolo. 
  • No lo dejes pasar: si es alguien que nos importa no debemos dejar pasar este tipo de conductas siempre, porque no es bueno para la persona pero, sobre todo, porque se puede volver en nuestra contra y que acabemos siendo cómplices o comportándonos del mismo modo. hay que practicar la asertividad y tratar de evitar, con cariño, que esa persona alimente esa especie de fantasía narcisista (yo soy bueno, los demás son malos) en la que está metido. 

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