Mujer preocupada

La diferencia entre estar preocupado y tener verdadero miedo al coronavirus

Dejarse llevar por el miedo en los momentos de crisis no solo puede hacerte sufrir a ti mismo, sino también impedir pensar en los demás y colaborar con el resto de la sociedad

por Gtresonline

Preocupación, incertidumbre, tristeza y, sobre todo, miedo. Estas son algunas de las respuestas emocionales que está provocando en muchas personas la crisis sanitaria del Covid-19. Nos encontramos ante una situación insólita que ha transformado la vida de todas las personas, que tenemos que mostrarnos más unidos y fuertes que nunca para regresar a la normalidad cuanto antes. Más allá de los terribles efectos sobre la salud, la epidemia del coronavirus nos puede acarrear importantes consecuencias psicológicas y sociales. El miedo y la preocupación, dos de los sentimientos más presentes en estos momentos, son emociones desagradables, pero a la vez saludables y adaptativas, unas respuestas lógicas de nuestro propio organismo ante una amenaza. El problema es cuando esas emociones nos paralizan. María Ibáñez y Jesús Jiménez, psicoterapeuta y psicólogo clínico respectivamente, nos explican cómo afrontar realmente el miedo ante la propagación del virus procedente de Asia.

Según los expertos, los consejos psicológicos que se están difundiendo en los medios para afrontar la crisis por el coronavirus son insuficientes. Consideran que son recomendaciones que tendrán efecto cuando el miedo se reduzca a una simple preocupación por los acontecimientos, pero no si se siente un miedo real. Los especialistas puntualizan que no se puede resolver el miedo con simples consejos bienintencionados y que, al igual que aprender a conducir, aprender a resolver el miedo es un largo proceso

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¿En qué fallan los consejos difundidos?

  • "No hacer caso de rumores y noticias falsas, no sobreexponerse a la información, no hablar constantemente de ello". Esto es útil cuando lo que asusta es falso. Pero, cuando lo que aterra es la información veraz, es inútil. Por otro lado, una persona que tiene miedo, puede tratar de evitar el tema, pero lo que hará es pensar sobre ello.
  • "Hacer vida normal, no magnificar la situación o mantenerse distraído". Hacer vida normal y no magnificar la situación puede ayudar un poco a no empeorar las cosas, pero no resolverá el miedo. Por otro lado, las distracciones solo aplazarán momentáneamente el problema.
  • "Abogar por la tranquilidad". Es algo obvio que no se puede lograr simplemente por querer estar tranquilo. Uno no elige voluntariamente tener miedo, luego no puede elegir no tenerlo.
  • "Identifique los pensamientos que puedan generarle malestar". Esto solo es útil si no se limita a luchar por evitar dichos pensamientos.
  • "Reconozca sus emociones y acéptelas". Reconocer las emociones, como en el caso anterior, es útil, pero aceptarlas no es la solución. Tratar de aceptar una emoción es un proceso cognitivo que lo único que puede lograr, y no siempre, es reprimir esa emoción temporalmente. 

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Sentimiento de comunidad

Esta situación está sacando lo mejor de nosotros mismos. Es muy habitual que, en momentos de emergencia, los seres humanos reaccionen solidariamente. "Se recupera el sentimiento de comunidad y se reacciona con generosidad. Dejarse llevar por el miedo, además de que puede hacerte sufrir, puede impedirte pensar en los demás o colaborar", explican los expertos, que matizan que la búsqueda del interés personal puede incluso perjudicar a terceras personas. "Por eso, por uno mismo y por los demás, lo mejor que se puede hacer es aprender a resolver el miedo", concluyen María Ibáñez y Jesús Jiménez.

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